“Las esposas pueden ser golpeadas siempre y cuando ningún hueso resulte roto como consecuencia de la golpiza”, fue la frase con la que el que el jeque de Al Azhar, Ahmed el Tayeb, quien es considerado por la comunidad musulmana como la máxima autoridad islámica de Egipto, desató la polémica en su país.

Sus afirmaciones, que fueron hechas en un programa de televisión, generaron ruido y pusieron sobre la mesa la situación de miles de mujeres en Egipto.

Para El Tayeb, el hombre tiene permitido golpear a la mujer, sin embargo, esto tiene límites debido a que “no debe romperle un hueso, ni provocarle daños en un órgano o miembro de su cuerpo ni pegarle con la mano en la cara ni dejarle heridas ni causarle daño psicológico”.

En la misma línea, el musulmán se amparó en el Corán para defender su postura.

“Los hombres están al cargo de las mujeres en virtud de la preferencia que Alá ha dado a unos sobre otros. (…) Las habrá que sean rectas, obedientes y que guarden, cuando no las vean, aquello que Alá manda guardar. Pero aquellas cuya rebeldía temáis, amonestadlas, no os acostéis con ellas, pegadles; pero si os obedecen, no busquéis ningún medio contra ellas”, recalcó.