Los últimos cuatro días han sido probablemente de los más históricos y al mismo tiempo brutales para Sudan y sus habitantes, quienes llevan meses luchando por alcanzar la democracia luego de derrocar al dictador Omar al-Bashir que estuvo en el poder por 30 años.

Desde diciembre del 2018, jóvenes, mujeres y trabajadores comenzaron a protestar para hacerle frente al regimen de al-Bashir y a las precarias condiciones de vida que este ha impuesto a la población, bajo el alero y organización de la Asociación de Profesionales Sudaneses (APS). Hay que comprender que para el contexto sudanés, ser profesional significa ser parte de quienes viven más precariamente, pues no poseen ni los privilegios ni las comodidades de la ilusión de la “clase media” o mejor llamada elite del país (Roar[1]). Impulsadas/os por este sindicato de profesionales que agrupó luego a otros sindicatos de base popular, los y las sudaneses salieron a la calle cada día para protestar pacíficamente por sus derechos. La organización popular y protestas dieron sus frutos cuando finalmente el 11 de abril de este año los y las ciudadanas de Sudán lograron derrocar al dictador al-Bashir (New York Times[2]), quien fue apresado por sus generales en la capital. Sin embargo, esto no se alcanzó sin la desaparición, muerte y violación de un gran número de ciudadanos y ciudadanas sudaneses que fueron víctimas de los militares leales al regimen que conforman las fuerzas de seguridad (Fuerzas Rapidas de Apoyo/Rapid Support Forces).

Logrado el derrocamiento de al-Bashir, los generales de la fuerza militar crearon el Consejo Militar de Transición para ser estos quienes quedaran en el poder, sin garantizar el gobierno civil que la revolución demandaba. Las Fuerzas de Libertad y Cambio, que es la organización que hoy representa a la revolución sudanesa, se manifestó fuertemente en contra de esta decisión y continuaron la ocupación hasta asegurar un mínimo de 3 años de transición donde los y las ciudadanas gobernaran. Esta ocupación frente al cuartel general militar fue levantada en la ciudad de Jartum (Karthoum) el 6 de abri y diariamente los y las sudaneses se agruparon para protestar, dialogar y ayudar a quienes resultaran heridos.

Dos elementos hacen de esta revolución en Sudan particularmente poderosa y significativa: el rol de las mujeres sudaneses luchando y liderando y el carácter pacífico de este levantamiento por la democracia. A pesar de la existencia de una gran cantidad de casos de violaciones y abusos de mujeres y niñas en manos de las fuerzas militares por el hecho de protestar, las sudanesas participaron desde el comienzo en este levantamiento contra al-Bashir y posteriormente por la democracia. Las mujeres de Sudan se vieron forzadas y llamadas a construir un futuro donde el manifestarse no implique el encarcelamiento y abuso de ellas, y donde el matrimonio con niñas de 10 años no sea una practica legal, como lo es hasta hoy. “Estamos intentando liberarnos de la mentalidad machista” dice Efe Tahany Abas Ali, responsable de la oficina legal de la iniciativa No a la Opresión de Mujeres (El Diario[3]). Es por esta razón que una de las fotografías que mas se viralizó y representa hoy la revolución en Sudan es la de Alaa Salah, una estudiante de Ingeniería de 22 años, dirigiendo los cantos de protesta el pasado 10 de abril en Jartum.


Alaa Salaah[4] fotografiada por Lana H. Haroun y publicada en su cuenta de twitter @lana_hago

Este era el escenario prometedor del tercer país mas grande de África hasta este pasado lunes 3 de junio, cuando las Fuerzas Rapidas de Apoyo, dirigidas por el Consejo Militar de Transición, arremetieron contra los y las protestantes en la ocupación de Jartum. El Consejo de Transición Militar cuenta con el apoyo de Arabia Saudita, Egipto y los Emiratos Arabes Unidos, todos países que se manifiestan en contra de la llegada de la democracia en Sudán. Por tanto, el concejo decidió terminar las conversaciones con las Fuerzas de Libertad y Cambio de la revolución, negándoles así el derecho a la construcción de un gobierno civil y atacando a sus ciudadanos/as. Durante este ataque que no ha cesado desde este lunes, al menos 100 protestantes han sido asesinados/as, 40 cuerpos de activistas han sido hallados en el río Nilo, además de multiples abusos sexuales y golpizas a médicos y voluntarios de clínicas que acogían a los y las afectadas por la violencia de las fuerzas especiales. Actualmente, la mayoría de los canales de comunicaciones están restringidos y solamente unos pocos han tenido acceso a estos para poder informar sobre los atentados cometidos contra los y las ciudadanas.

El hospital más cercano a la ocupación de los y las protestantes fue uno de los lugares atacados por las fuerzas especiales. Este hospital ya había sido anteriormente atacado por los militares fieles al entonces dictador Omar Al-Bashir el 9 enero de este año. En aquel entonces, los policías antidisturbios junto a las fuerzas de seguridad se infiltraron quienes vestidos de civil y dispararon gas lacrimógeno y municiones dentro del centro médico de Omdurman, mientras los y las manifestantes se recuperaban de las lesiones. Esto muestra como los y las médicas de Sudán han sido una de las fuerzas importantes en la lucha por la democracia, quienes se han instalado en la ocupación frente al cuartel militar para tratar a las personas heridas.

Durante estos días, no solo el hospital fue testigo de violencia sino que las calles pasaron de ser un espacio para la esperanza y la lucha social a un escenario sangriento que trajo la muerte de un gran número de sudaneses. Cabe mencionar que la ocupación en las calles y en el campamento frente al cuartel militar estaban libres de armas y los y las ciudadanas de Sudan se encuentran mayormente atemorizados y amenazadas por las fuerzas de seguridad. Los aeropuertos se cerraron, hay puestos de control en todos los puntos nucleares de la ciudad, y las personas que permanecen en las barricadas están siendo golpeadas y abusadas sexualmente.

El escenario que prometía la revolución en Sudán fue fuertemente revertido en tan solo tres días, por lo que ahora es crucial la difusión y el apoyo internacional con nuestros compañeros y compañeras de este país de África que lucha por su autogobierno. A pesar de estas circunstancias, los y las sudaneses se mantienen firme en esta lucha que han forjado pacíficamente con la participación de jóvenes, mujeres y profesionales. La muerte y desaparición de cientos de sus compañeros y compañeras guían y fortalecen ahora esta voluntad de alcanzar la democracia y detener la violencia sistemática del actual Consejo Militar de Transición.

Fotografía en Jartum publicada a través de la cuenta de twitter de Al Jaazera @Aj+

Referencias:

[1] https://roarmag.org/essays/sudan-protest-peoples-revolution/

[2] https://www.nytimes.com/2019/04/11/world/africa/sudan-omar-hassan-al-bashir.html?module=inline

[3] https://www.eldiario.es/internacional/mujeres-revolucionan-revolucion-Sudan_0_903959828.html

[4] https://twitter.com/lana_hago/status/1115359151696142337


Editora Revista Zánganos y activista feminista