Política

La denuncia pública de ex funcionaria mapuche contra diputado Andrés Molina por “acoso” y “amenazas”

Por: Meritxell Freixas @MeritxellFr / Publicado: 16.06.2019
andres molia-maria luisa /
María Luisa Igaiman presentó un recurso de protección porque dice "sentirse insegura". El diputado de Evopoli acusa a su familia de quemarle parte de las plantaciones de un fundo de su propiedad. Ella lo niega. Ese pulso ahora está en manos de la justicia, a quien todavía no ha dado una respuesta. La mujer quiere llevar el caso a instancias internacionales.

Estaba cuidando a su guagua la mañana del sábado 24 de noviembre del año pasado cuando sonó el celular. “María Luisa, necesito hablar contigo. Soy Andrés Molina”. Al otro lado, el diputado de Evópoli le solicitaba una llamada urgente.

María Luisa Igaiman Ladino (34) es ingeniera agrónoma, mapuche y madre de dos hijos. Oriunda de la comuna de Cunco, en la provincia de Cautín, en La Araucanía, fue funcionaria del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) durante cuatro años, hasta el 30 de noviembre de 2018. Tras recibir el mensaje, la mujer devolvió la llamada al parlamentario. “No tenía buena cobertura y tuve que salir afuera; me acuerdo que no llovía. Me comuniqué con el diputado y me dijo que sabía que soy funcionaria pública y que me llamaba porque le había llegado el rumor de que mi papá le había mandado a quemar unos pinos de su propiedad. No me dio más detalles, pero me invitó a reunirme con él”, explica.

Molina e Igaiman habían coincidido antes. Como ejecutiva de servicios del INDAP del área de Pitrufquén le había tocado acompañar a varios agricultores de la zona a una reunión con el legislador. La segunda comunicación que mantuvieron fue en abril de 2018. Ella lo volvió a contactar para agilizar unos trámites para uno de los usuarios del INDAP. Desde entonces, no había vuelto a hablar con él.

Durante la conversa telefónica de aquel sábado, María Luisa puso en duda el rumor del diputado de Evópoli –“le dije que mi papá no haría eso”, dice– y le respondió que hablara directamente con Luis Igaiman, su padre, porque era a él a quien estaba señalando. “No tomé muy en en cuenta la llamada. Ese primer día no hubo amenazas y me quedé tranquila”, cuenta. Las comunicaciones continuaron. La mujer explica en uno de los videos que ha registrado para denunciar su caso que la situación se volvió “insistente” con el paso de los días, con “invitaciones y citaciones a reuniones privadas”, a las que ella se negó “por encontrarlas fuera de lugar”, dice.

Seis días después del primer contacto con el diputado, María Luisa recibió la notificación de que su contrato para 2019 no sería renovado. Pese a estar incluída en la lista de distinción del INDAP por sus buenas evaluaciones y encontrarse en período de lactancia, el organismo decidió prescindir de ella argumentando que alteraba el buen funcionamiento de su área de trabajo.

“Amenazas” y “condiciones”

A partir del 6 de diciembre se precipitan los acontecimientos. Varias de las plantaciones de vid de los terrenos que la familia de Molina Magofke posee en la zona aparecen quemados. En la denuncia interpuesta el mismo día por el hijo del diputado, Javier Molina, alegan que “algunas plantas de uva que a la fecha tienen 15 centímetros permanecían claramente quemadas producto de la utilización de algún químico que fue rociado intencionalmente”. La denuncia también recoge que “tras una revisión detallada [Javier Molina] constató la existencia de 500 plantas completamente quemadas y cada una evaluada en la suma de $1.800”. Sobre la responsabilidad de los hechos, indica que el predio no cuenta con vigilancia permanente, por lo que desconoce con exactitud el día y hora de lo acontecido. Sin embargo, señaló que una semana y media atrás, su trabajador del fundo le comentó que una persona del sector habría dicho que “en cualquier momento le iba a quemar las plantaciones”.

Al percatarse de lo acontecido, Andrés Molina escribió por WhatsApp a María Luisa. En su último mensaje le dijo: “Quemaron cerca de 1.000 plantas. Te van a llamar seguramente!! [sic]” Ella lo llamó al día siguiente para esclarecer lo ocurrido y dice que tras esa conversación que empezó a relacionar su despido con las influencias del político. “El diputado me dijo: ‘¿Por qué no me llamaste cuando te dijeron que te iban a despedir?’ Ahí paré las antenas porque él sabía que me había quedado sin trabajo y me di cuenta de que mi despido tenía que ver con eso”, apunta la mujer. María Luisa indica que en este diálogo el diputado la habría “amenazado” y le habría “colocado condiciones” para recuperar su puesto de trabajo. “Condiciones tales como que mi padre se culpe de actos terroristas. Cito textual: ‘Si tu papá, es bien clarito, y me dice, mire quemé la cuestión y asume la cuestión, y tu no vas perder tu trabajo por culpa de tu padre’”, detalla en el video. Y añade: “También, me amenaza con enviarme a buscar, sin especificar quién irá en mi búsqueda, a pesar de que le solicité que, por favor, me aclare si va a enviar a su asistente, un policía o un sicario, sin querer aclararlo, dejándome en completa vulnerabilidad y preocupación por mi integridad y la de mis hijos”.

En el recurso de protección que presentó ante la Corte de Apelaciones contra el político de Evopoli, la ingeniera agrícola recoge algunos comentarios más que éste le habría dicho durante la conversación telefónica que ella grabó con su celular. Ante todo, defiende: “Nos acusa [Andrés Molina], a priori, de actos con los que no estoy de acuerdo y con los que mi familia y yo no tenemos ni un tipo de vinculación”.

El abogado del diputado, Alexander Schneider Oyanedel, en respuesta al recurso, señaló que su cliente “nada tiene que ver”, que la mujer “se confunde gravemente” al tratar de “responsabilizar” a Molina de su despido y que la afirmación no tiene “ningún sustento”. Argumentó, también, que su representado “jamás” le imputó al padre de María Luisa “directamente” la quema de la plantación. “Sólo señaló que habían testigos que lo sindicaban como el futuro autor del siniestro que finalmente aconteció”, indica en el texto.

“Por ser mujer y mapuche”

Hace cinco meses que María Luisa Igaiman presentó el recurso de protección por las “amenazas” del diputado Andrés Molina, pero aún no ha recibido respuesta de la justicia. “Tuve que ser yo quien cambiara mi número de celular y domicilio para resguardar mi seguridad y la de mis hijos”, lamenta. Considera que “se han vulnerado sus derechos” y los de su familia y por eso ha decidido denunciarlo públicamente.

En el recurso que presentó indica que las afirmaciones del diputado constituyen “una amenaza explícita y preocupante” y que “podría incitar a la comisión de graves delitos como los que ya se han suscitado en la región de la Araucanía por parte de agentes del Estado”. Además, sostiene que “facilita la incitación incluso del homicidio y manifiesta una odiosidad en su contra, derivada exclusivamente de declaraciones con escaso asidero”. María Luisa cuenta que desde hace meses vive insegura. Relata que ha dejado constancia a Carabineros de que siente que la siguen y que se ha dado cuenta de que tiene “un punto fijo” en la casa. Señala, también, que a causa de este conflicto ha sido diagnosticada por “estrés agudo secundario y amenazas hacia su integridad”.

El desencuentro con el diputado Molina, quien afirmó a este medio que una vez resuelto el recurso se querellará contra la mujer por “calumnias”, empezó apenas dos semanas después de la muerte del comunero mapuche Camilo Catrillanca, lo que gatilló una situación de alta tensión en la Araucanía. El padre de la ex funcionaria es vocero de la Alianza Territorial Pehuenche y, según ella, eso habría influido en las acusaciones que Molina le achaca. En su recurso, señala que en el primer encuentro con el diputado, en su oficina junto a los agricultores, “él se acordaba que en Cunco había un dirigente muy complicado de apellido Igaiman, y que le había dado varios dolores de cabeza y problemas cuando fue intendente”.

La ex funcionaria también presentó un segundo recurso de protección en este caso. Éste fue acogido en primera instancia, pero la Corte Suprema lo revocó: “Esto a pesar de que mi caso tuvo vista conjunta con otros dos idénticos que fueron reintegrados a sus puestos laborales, donde la única diferencia es que yo era la única mapuche”, se queja. Por todo esto, quiere llevar su caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) porque considera que la justicia chilena está “amparando” estos hechos. Más allá del pulso que ahora mantiene con el congresista, María Luisa resume que ha llegado hasta aquí sintiéndose “una ciudadana de segunda por ser mujer y mapuche”.

El diputado Andrés Molina fue contactado por este medio, pero rechazó pronunciarse sobre el recurso.

Revisa aquí el recurso de protección presentado por María Luisa Igaiman:

Recurso de Proteccion de María Luisa Igaiman contra el diputado Andrés Molina by el desconciertocl on Scribd

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