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“11”, el libro negro de la poesía chilena

Por: Elisa Montesinos / Publicado: 17.06.2019
Carlos Soto Román (1977) obtuvo el Premio Municipal de Literatura 2018 en mención poesía prácticamente sin haber escrito palabra del libro “11”. Por medio de yuxtaposiciones, espacios en blanco, repeticiones en base a documentos del horror en dictadura –bandos, memorándums, certificados y declaraciones–, logró extraer lo poético a materiales tan poco literarios. No contento con esto, además decidió autoeditarse, presentar su libro en un ex centro de tortura, la Clínica Santa Lucía, y convertir esos textos ríspidos y monótonos en el proyecto de poesía musicalizada Radio Magallanes.

Químico de profesión, luego de publicar sus primeros libros La marcha de los quiltros y Haiku Minero (ambos por La Calabaza del Diablo), Soto Román vivió cinco años en Filadelfia donde se dejó imbuir por la poesía conceptual y experimental. Publicó libros de bolsillo, plaquettes y panfletos, mientras le daba vuelta al tema del 11 de septiembre. A la distancia vivió los 40 años del golpe y leía a autores que habían producido textos radicales respondiendo al horror. Empezó a recolectar materiales y a concebir 11. De vuelta en Chile continuó con su búsqueda de variados formatos poéticos para llegar a distintos públicos, comenzó a hacer presentaciones acompañado por Martín Gubbins en el computador. Posteriormente creó el proyecto Sonora Guantánamo con José Abásolo, al mismo tiempo que publicaba en Chile libros objeto y traducciones de autores estadounidenses. Hasta que vino 11.

-¿Cuál es el concepto detrás de tu trabajo considerando que la mayor parte de los textos de 11 no fueron escritos por ti sino tachados, mutilados, reinterpretados? ¿Cuánto de tu escritura hay en el libro?

-En estricto rigor hay muy, muy poco de mi propiedad en 11. Creo que deben ser quizás dos textos. Todo lo demás se podría catalogar dentro de lo que se llama apropiaciones y recontextualizaciones. Es un poco el concepto que hay detrás de la obra. La idea es presentar la fuente tal como es y hacer un ejercicio de atenuación, en el sentido de ir puliendo, sacando elementos que quizás son retóricos, de manera de ir dejando el núcleo duro del mensaje, el cual presentado con otro contexto adquiere una fuerza mucho más grande. Ese tipo de escritura me cautiva mucho. También tengo otras obras que he llamado la “serie negra”, todos utilizan documentos y la escritura ahí es más bien por otras estrategias. Quizás por el hecho de venir del mundo de las ciencias siempre he tratado de utilizar otros lenguajes que no son propiamente poéticos.

-¿Cómo estos documentos gatillaron en ti la idea de una puesta en escena con el proyecto Radio Magallanes?

-Radio Magallanes surge específicamente ante una convocatoria para el Festival de Poesía y Música, aunque yo ya venía intentando ciertos cruces con la música y la performance. Set de procedimientos alternativos es un texto cuya lectura en sí es una performance, es una sesión de tortura en la cual yo a través de una lectura muy tediosa y muy repetitiva tormento al público. Es algo que en Estados Unidos hice un par de veces. Tengo la idea que las lecturas de poesía son fomes, son aburridas, y eso creo que es culpa de los poetas, porque no se preocupan de tener una buena entrega. Acá en muchos lados, pareciera que la lectura de poesía es solo pararse, sacar un par de papeles y leer los textos. Radio Magallanes surge porque Juan Pablo Fante, bajista de la Orquesta de Poetas y amigo desde hace mucho tiempo, me propone crear una pieza para postularla al Festival PM de Poesía y Música del año pasado. Decidimos juntar algunos textos, hicimos una especie de guión e invitamos a Juan Diego, mi hijo, que ya había incorporado unos textos de Millán a sus canciones. Ellos se pusieron a componer, hicimos una especie de maqueta y fuimos agregando otros sonidos. Así se creó esta especie de radioteatro que es Radio Magallanes.

© Joaquin Contreras

-¿Por qué la decisión de sacar nombres propios del libro y dejar solo el de Pinochet?

-Es una estrategia de despersonalización para tratar de llegar a una especie de lenguaje genérico. Quito por igual nombres de víctimas y de victimarios y me voy quedando solo con el template, como el mensaje crudo de las formas, en la idea de rescatar el lenguaje de la burocracia de la dictadura. El nombre de Pinochet aparece un par de veces en el libro; era necesario mencionarlo, sobre todo teniendo en cuenta las nuevas generaciones. Ahora estamos viendo el tema de sacar Historia y cómo la educación se ha ido truncando. Me pareció necesario ser implacable.

-¿Por qué hay tantos espacios en blanco en el libro?

-Uno de los ejes de 11 son los desaparecidos y el gesto de desaparecer texto, voces, actúa como imitando el gesto nefasto de la desaparición de los cuerpos, y un poco consigna eso, lo evidencia a lo largo del texto. Y también le da un ritmo particular a la narración. En ellos está el silencio, las voces que no están.

© Joaquin Contreras

-¿Por qué un libro como este, que obtuvo el Premio Municipal, fue autoeditado y no tiene una editorial conocida?

-Esto de la autoedición fue como una necesidad. El libro sí tenía una editorial conocida y lamentablemente no pudo salir. Como suele pasar, hubo muchas, muchas demoras, además el texto también fue supeditado a un estilo que era el estilo de la colección en la cual iba a ser publicado, y ese estilo imponía ciertas limitaciones visuales que hacían que perdiera potencia e identidad. Después de una larga espera, porque en estas editoriales sucede eso –hay que entrar en una cola ahí–, yo me encuentro con esto: que ciertos tipos de letras no eran aceptados, ciertos tamaños de página no eran aceptados. Diagramamos la mitad y me di cuenta que no podía seguir haciéndolo, porque el libro iba a perder gran parte de su poder y de su significado. Entonces retiro el libro de esta editorial y me contacto con Joaquín Contreras, que es un diseñador y tipógrafo, además de ser vocalista y bajista de la banda punk Marcel Duchamp, y le cuento que tengo este manuscrito, que tiene algunas características visuales que yo considero que son relevantes, y le cuento esta idea que tengo de sacarlo por mi propia cuenta, y nos ponemos a trabajar. La experiencia que he tenido con la autoedición ha sido afortunada, estoy contento con el hecho de tener control absoluto sobre la distribución, saber casi por completo quién tiene los ejemplares de 11, y tener un stock considerable a mi disposición para poder dárselo a las personas que me interesa que lo lean. No pasa con las editoriales; los autores reciben una cantidad muy limitada de ejemplares y después tienen que volver a comprarlo a la misma editorial. Hay una gran tradición de escritores que se autoeditan y me pareció válido y atingente acrecentar esa tradición.

-¿A quiénes te diriges, a quiénes esperas llegar con este libro que tampoco se puede encontrar tan fácilmente?

-Me dirijo a cualquier persona que sienta curiosidad por el trabajo y tenga ganas de leerlo. El hecho de estar autoeditado ha sido un problema en el sentido que la distribución por librerías se hace un poco compleja. He hablado con varias librerías y por el tema de yo no ser una empresa o una sociedad y no tener documentos como una guía de despacho, me ha limitado la posibilidad de tener el libro en más lugares. Afortunadamente, y creo que está muy vinculado al tema de la autoedición, he podido contar con ayuda valiosa de mucha gente que ha distribuido el libro, que lo ha llevado a otros países. Uno de los que más me ha ayudado con esto ha sido Carlos Cardani y su librería Pedaleo. Creo que ha sido la persona que ha distribuido más copias de 11 con su modelo de librería de casa e itinerante, que va recorriendo ferias e infinidad de partes. También me ha ayudado la Librería Naranja, más especializada en libros objeto o libros de artista. Ellos tienen otros trabajos míos, como el Chile Project, que es el libro de tachaduras; y el Set de procedimientos alternativos, que es una edición especial que sacamos con Pez Espiral. Como se mueven bastante por ferias internacionales, han podido llevar el libro a Estados Unidos, Portugal y España, con buena acogida. No es tampoco un libro tan difícil de encontrar, también hago venta directa, y si bien no es un modelo tradicional, a mí me ha dado buenos resultados.

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