Opinión

Asedio policial contra el Instituto Nacional

Por: Faride Zerán / Publicado: 19.06.2019
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Si la máxima autoridad de la comuna de Santiago, las afásicas autoridades del colegio, y quienes aplauden la estrategia de mano dura creen que el camino de la normalidad pasa por la represión policial no solo equivocan el análisis. Lo que es peor, se transforman en cómplices de una política que a diario pone en riesgo la integridad física y sicológica de un conjunto de niños y jóvenes a quienes, de paso, se les está enseñando que la única forma de enfrentar un problema es sólo a través de la violencia.

Hoy las FFEE de Carabineros ingresaron a las salas de clases del Instituto Nacional. No es la primera vez que lo hacen, pero la Defensoría de la Niñez denunció a través de su cuenta en twitter que oficiará a Carabineros, ya que “la entrada a la sala de clases y lanzamiento de gases lacrimógenos al interior del establecimiento se sale de todo protocolo de actuación.”

Y es que resulta alarmante y a estas a alturas un escándalo en materia de respeto a los DDHH de niños y adolescentes, el permanente asedio de las Fuerzas Especiales de Carabineros al Instituto Nacional. Un asedio sostenido en la actitud alejada de todo espíritu de diálogo de la máxima autoridad de la comuna de Santiago, quien apoyada por un amplio y sistemático despliegue policial envolviendo la manzana donde se emplaza el edificio del emblemático colegio, lidera desde hace más de un mes una personal y mediática batalla en contra de una comunidad educativa, en pleno centro de la capital.

Así, día tras día cerca de cuatro mil estudiantes son acosados-provocados por la acción policial que mantiene en constante asedio lo que se supone no solo es un bastión de la educación pública sino “el primer foco de la nación”. Una guerra en la que a las nubes de gases tóxicos, apaleos, detenciones, chorros de aguas con elementos químicos, y otras estrategias se suma una campaña mediática facilitada por un periodismo que solo se queda en la imagen, y por un municipio cuyo objetivo político pareciera ser destruir por sobre todo lo que representa el Instituto Nacional , es decir, la educación pública.

Si bien existen grupos minoritarios de estudiantes que tienen como estrategia el enfrentamiento y la violencia, también sabemos de infiltrados que les interesa avivar esa violencia y provocación.

Sin embargo, también hay orgánicas estudiantiles y de apoderados que piden ser escuchados, y demandas y petitorios que merecen una mesa de diálogo, y no una declaración de guerra que vulnera los derechos de toda una comunidad.

Si la máxima autoridad de la comuna de Santiago, las afásicas autoridades del colegio, y quienes aplauden la estrategia de mano dura creen que el camino de la normalidad pasa por la represión policial no solo equivocan el análisis. Lo que es peor, se transforman en cómplices de una política que a diario pone en riesgo la integridad física y sicológica de un conjunto de niños y jóvenes a quienes, de paso, se les está enseñando que la única forma de enfrentar un problema es sólo a través de la violencia.

Faride Zerán
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