Cultura

La ciencia política cuestionada

Por: Elisa Montesinos / Publicado: 26.06.2019
Profesional /
El académico del Instituto de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República de Uruguay, Paulo Ravecca, visita por estos días Santiago para presentar su libro The Politics of Political Science: Re-Writing Latin American Experiences (La política de la ciencia política: reescritura de experiencias latinoamericanas), publicado en inglés por la editorial estadounidense Routledge. En él aborda el caso de Chile y el auge de la ciencia política durante la dictadura de Pinochet.

El libro se presenta esta tarde en el actual Instituto de Asuntos Públicos, que en las décadas de 1970 y 1980 era el Instituto de Ciencia Política creado por la dictadura. A Ravecca le impactó saber que la propia hija del dictador asistía a los cócteles en el departamento, y publica en su libro una foto de Pinochet recibiendo la revista Política que se publicaba ahí. De esta forma desafía la pretensión de objetividad de las ciencias sociales y propone repensar el rol ético y político de la academia hoy, centrándose en los casos de Chile y Uruguay. También incluye una reflexión íntima sobre su experiencia como investigador queer en la académica latinoamericana del siglo XXI.

-¿Por qué este libro se publica primero en inglés que en español y cuáles son las posibilidades de verlo próximamente traducido a tu lengua materna?

Este libro que, entre otras cosas, cuestiona el rol de la ciencia política norteamericana en nuestra región, fue escrito por un latinoamericano que hizo su doctorado en una institución canadiense… ¡y en inglés! Yo soy el primero en aceptar la ironía de esta situación. 

En este sentido el texto pertenece a las dinámicas de conocimiento y poder que trata de problematizar: es parte de la economía política de la academia global donde lenguaje, geografía y ficciones de prestigio dictan jerarquías. En el conocimiento y el poder no hay inocencia.  

La tesis doctoral que sirvió como materia prima del libro fue escrita en inglés, y recomenzar una escritura en español me hubiera llevado demasiado tiempo. Otra razón más sustantiva es que el inglés es hoy la lengua de la academia internacional y yo quería que la crítica que estoy planteando fuera escuchada, y generara conversación en distintas latitudes; eso no está desconectado de las dinámicas que critiqué hace unos segundos, pero igual me parece legítimo. Además me permito recordarnos que el español es también, después de todo, una lengua colonial. La respuesta más corta y concreta es que espero que para fines de este año haya una traducción del libro disponible. 

-¿Cuál es tu relación con Chile y cómo ha sido recibida aquí tu visión de la ciencia política y su auge en la era de Pinochet?

 Allende, Víctor Jara, Violeta Parra, Pinochet, el golpe… Chile y su historia política reciente siempre estuvieron presentes en la conversaciones sobre política que escuchaba de niño. También sus artistas, sus poetas. Yendo al terreno académico, ya en la universidad como estudiante avanzado de la licenciatura de Ciencia Política de la Universidad de la República en Uruguay, participé de una investigación sobre políticas educativas en el Cono Sur y me especialicé en el caso chileno. Luego también estudié los think tanks en clave comparada. Me fascinó lo que siempre me pareció fue una implantación profunda del neoliberalismo como lógica de regulación de la convivencia . Más tarde me encontré con lo que llamo ciencia política autoritaria y la experiencia chilena me fascinó una vez más. Se me abrió un mundo de experiencia que estaba subexplorado y que me pareció, y me sigue pareciendo, potente como plataforma para pensar la relación entre el conocimiento y el poder, entre otros asuntos. Esa ciencia política autoritaria es reveladora de la capacidad intelectual de la dictadura chilena y de su potencia para reencuadrar en clave neoliberal el debate público, la política, y la subjetividad.

 -¿Cómo te haces cargo en el libro de tu propia experiencia de cientista político queer?

-El conocimiento no está separado de la vida. Afecta y es afectado por nuestras experiencias vitales. La academia es, entre otras cosas, un espacio de convivencia donde nos pasan cosas que nos construyen, y nos destruyen… En el capítulo 4 quise desmantelar la aparente exterioridad entre vida personal, academia y Estado-nación, mostrando cómo el poder circula por esferas que tendemos a separar. Hay otro punto que quiero destacar: cuando la reflexión pasa por la subjetividad, cuando esta última se pone a disposición del análisis, el poder se capta de un modo mucho más profundo. Por ejemplo, yo incorporé la noción de que la opresión podía provenir de cualquier lugar y ser ejercida en nombre de cualquier cosa gracias a la exploración del episodio de mi vida personal que movilizo en la última parte de mi autoetnografía. El trauma puede devenir un sitio potente desde donde construir pensamiento. Si un comunista puede abusar, ¿por qué el liberalismo no puede hacerlo? El liberalismo puede ser profundamente autoritario.  

La presentación del libro The Politics of Political Science se realizará hoy miércoles 26 de junio a las 18:30 hrs. en el Salón Azul del Instituto de Asuntos Públicos INAP de la Universidad de Chile (Santa Lucía 240, Santiago). Presentan Hugo Frühling, director del instituto, y Carolina Garrido, Presidenta de la Asociación Chilena de Ciencia Política. Comentarán el texto Claudia Heiss, académica del INAP, y Diego Rossello, profesor de la Facultad de Artes Liberales de la Universidad Adolfo Ibáñez.

Más información del libro

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