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“Putita Golosa” de Luciana Peker: dar vuelta la bandera futbolística

Por: Ivonne Coñuecar / Publicado: 27.06.2019
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La reivindicación de nuestros cuerpos femeninos nos sitúa, a la vez, dentro de un espacio de tensión, como si estuviéramos terminando con la sexualidad, porque en el imaginario machista se ha instalado que si nos oponemos a la violencia, o denunciamos el abuso, estamos acabando con el sexo y con la seducción. “Lo que venimos a decir las mujeres es que eso no era seducción, no era sexo y no era placer, era solo la mirada masculina hegemónica del placer, en donde nos querían o tirar, o arremeter, o golear, o ganar, y que lo nosotras lo que queremos es disfrutar", propone la autora argentina.

Le dicen la Peker, y es la escritora y periodista argentina que va expandiendo y contagiando la revolución feminista por Latinoamérica desde el goce. Se ha convertido en un referente del activismo de género, con una vasta trayectoria en diversos medios de comunicación y es parte del colectivo Ni Una Menos. Publicó: La revolución de las mujeres no era solo una píldora (2017) y La revolución de las hijas (2019). 

Este un libro dedicado a todas las mujeres deseantes. El título está tomado a partir de una imagen futbolera, cuando la autora vio un cartel que decía “Putita golosa”, como una forma de decirle al otro equipo que lo iban a golear tanto que se convertiría en eso, una imagen de te voy a golear y vas a perder. Tomada la palabra “putita” para descalificar al otro y para dar a entender que quien goza, quien tiene un cuerpo o una sexualidad femenina o es penetrada, es derrotada; y quien golea, por quien en el imaginario ocupa la función sexual masculina de penetrar, es lo victorioso. Lo que la Peker propone desde el feminismo es dar vuelta esa bandera futbolística, apropiarse del cartel y hacer de la frase un signo de orgullo. 

Peker abre espacios donde nos reunimos con resistencias y feminismos, donde son invitados todos los cuerpos y lo cotidiano. El deseo, como experiencia esencial de la vida, ha sido capitalizado, criminalizado y violentado, al amparo de una sociedad (patriarcado) que la Peker invita a cuestionar. La reivindicación de nuestros cuerpos femeninos nos sitúa, a la vez, dentro de un espacio de tensión, como si estuviéramos terminando con la sexualidad, porque en el imaginario machista se ha instalado que si nos oponemos a la violencia, o denunciamos el abuso, estamos acabando con el sexo y con la seducción. “Lo que venimos a decir las mujeres es que eso no era seducción, no era sexo y no era placer, era solo la mirada masculina hegemónica del placer, en donde nos querían o tirar, o arremeter, o golear, o ganar, y que lo nosotras lo que queremos es disfrutar. Si tuviste sexo y disfrutaste, paga el precio por disfrutar”. El feminismo del goce se propone como carnaval y disfrute, una reivindicación del gozo, es creer en un feminismo latinoamericano, con brillantina, con música, con perreo, con fútbol, con poder, con política, con marchas. 

Peker apuesta al periodismo como una herramienta de memoria, discurso, movilidad, reflexión y construcción. Pero este no es un libro de periodismo ni un ensayo. E incluye una prosa que nos instala en un imaginario común femenino, aunque tampoco es una autobiografía. En este libro se mezclan experiencias e inquietudes que describen y miden los territorios en que nosotras, cotidianas y en nuestra diversidad, nos movemos intentando responder o encontrar el espacio que nos corresponde, a través de los feminismos, a través de la autonomía sobre nuestros cuerpos, que incluye como requerimiento sine qua non, la despenalización del aborto. 

Este libro es una manera de darle espesor al discurso y a la calle, darle cotidianidad al estereotipo. No intenta definir lo que somos o qué debemos hacer, sino que se expone como un espejo para identificarnos en experiencias como el amor, la maternidad, la familia, la soledad, el trabajo, la pasión, la escritura, la amistad, los vínculos, la política de los cuerpos. Desde esas cómplices confesiones Peker logra abrir un espacio que no nos deja indiferentes y nos invita a dar un paso hacia adentro en nuestra emocionalidad y reflexionar sobre qué es una mujer.

No somos ni putas ni santas, ni intelectuales ni superficiales, no somos un cuerpo cosificado, ni de la publicidad, somos mujeres que tenemos pendiente mirar nuestros cuerpos, formas, ideas y abrirnos camino, porque en este recorrido y revolución y reivindicación del goce es el cuerpo lo que hay que poner, y más allá de las calles, el cuerpo a diario, el lenguaje, la palabra, la ternura.

Putita golosa es una especie de documental que va dando cuenta del camino que van abriendo nuevas generaciones que convocan a todas las cuerpos, y la reivindicación de espacios, donde nos encontramos con la violencia, las nosotras muertas y desaparecidas, la patente violencia machista. Peker retoma datos y notas de prensa para que pongamos en la balanza ideas y almas; un ejercicio periodístico meticuloso, donde la información es fundamental como un mapa de la historia del feminismo en las últimas décadas. Y si bien da más cuenta de Argentina, Peker también apuesta por Latinoamérica, como el grito que se escucha en las marchas “América Latina será toda feminista”. Al escribir sobre su idiosincracia vamos también completando ese relato, el de pensarnos desde nuestros países, porque OJO, en este libro no hay respuestas. Putita golosa es una gran apuesta que debiera cruzar la frontera y poner en diálogo los feminismos más allá de nuestras nacionalidades. 

Un texto que nos pone en contexto, nos actualiza y deja en registro la calle y nuestros pasos. Imprescindible para las trabajadores de las comunicaciones, periodistas feministas, y feministas todas, un viaje de ida para las mujeres de a pie que construimos a diario desde distintos oficios resistiendo al machismo, y para todos los cuerpos que se sientan convocados a esta fuerza, a esta marcha por la que avanzamos de manera irreversible. “Quiero que el cuerpo goce más en lo personal y en lo político. Poner el cuerpo, cuidar el cuerpo, propio y colectivo. Hacernos cargo del cuerpo, sin que sea un cuerpo que para el mercado es deseable. Vamos a cuestionarlo todo”. 

Putita golosa: por un feminismo del goce

Luciana Peker

Editorial Galerna

384 páginas

Precio de referencia $15.250

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