Venezuela es el tema principal del nuevo reportaje de The Intercept sobre los secretos filtrados de la Operación Lava Jato de Brasil, que se hizo conocida internacionalmente por investigar la corrupción en la estatal petrolera Petrobras y por encarcelar al expresidente Lula da Silva, pero que ahora es cuestionada por sus métodos antiéticos y la acción concertada entre fiscales y el entonces magistrado Sérgio Moro (actual ministro de Justicia) para producir efectos judiciales y políticos – como la victoria del militar de extrema derecha Jair Bolsonaro, que tiene a Moro en un cargo ministerial.

El reportaje de este domingo, publicado por The Intercept en sociedad con el diario Folha de São Paulo, muestra a Moro y a Deltan Dallagnol, el fiscal jefe del equipo de Lava Jato, articulando para que datos sobre Odebrecht relacionados a Venezuela que estaban bajo secreto de investigación fuesen filtrados a la prensa.

Según explica The Intercept “la conversación es de agosto de 2017 e indica que la principal razón para hacer la filtración a la prensa era política y no jurídica, y que los fiscales sabían que tenían que actuar sin que se supiera que la filtración era una decisión acordada por todo el equipo de Lava Jato y el juez Moro”. Por su parte, Folha se São Paulo afirma que “los diálogos indican que el objeto principal de la filtración era producir efectos políticos en contra el régimen del dictador Nicolás Maduro”

Nuevamente, las conversaciones dejan al descubierto que Moro es el que da las órdenes al equipo de fiscales, que es la principal acusación que se hace a su conducta desde que las filtraciones empezaron a surgir.

En este caso, aunque la acción es acordada y ejecutada por los fiscales, nuevamente parte del interés confesado del magistrado en producir tal resultado: “quizás sea el caso de hacer público las informaciones de Odebrecht sobre coimas en Venezuela”, habría sugerido Moro a Dallagnol, en agosto de 2017. Ya se sabía, desde un año antes, que Odebrecht había pagado coimas para conseguir contratos más allá de las fronteras brasileñas, con gobiernos de diversos países de América Latina, pero la idea de Moro y Lava Jato era reforzar el efecto sobre Venezuela, y aprovechar de asociarlo internamente como gobierno corrupto alineado con las gestiones del PT (el Partido de los Trabajadores, de Lula da Silva y Dilma Rousseff) en Brasil.

Además, las conversaciones muestran que Dallagnol tenía conciencia de que la filtración de las informaciones era un acto ilegal: “no se puede hacer público (desde los fiscales oficialmente) simplemente porque violaría el acuerdo (por el cual Odebrecht aceptó entregar las informaciones), pero se puede enviar información (a Venezuela) hasta que en algún momento eso se haga público”.

Los reportajes también muestran que otros fiscales veían con preocupación la idea de actuar para influenciar en la política de otro país: “es posible incluso una guerra civil allá, y cualquier acción nuestra puede generar más conflictos sociales y muertes”, alega Paulo Galvão en el chat, mientras Athayde Ribeiro Costa pregunta: “imagina si hacemos con que el loco este (Maduro) se enoje y decida prender a todos los brasileños en territorio venezolano”. Preocupaciones a las que Dallagnol respondió diciendo que “eso cabe a los ciudadanos venezolanos decidir, ellos tienen el derecho a rebelarse”.

Cabe destacar que la filtración terminó concretándose dos meses después, en octubre de 2017, poco tiempo después que la exfiscal general de Venezuela Luisa Ortega Díaz, buscara asilo político en Brasil. Además, de acuerdo con The Intercept, la filtración de los datos de Odebrecht sobre Venezuela habría resultado en riesgo de vida a exempleados de la empresa que estaban en aquel país.