Cultura

50 años de ‘Space Oddity’: el primer impacto de Bowie

Por: César Tudela / Publicado: 11.07.2019
David Bowie - Space Oddity
Medio siglo ha pasado desde que salió al mercado el single ‘Space Oditty’, el primer éxito alcanzado por uno de los más grandes influyentes de la música pop: David Bowie. Pero claro, para aquel entonces, sólo era un artista más que estaba encaramándose en la oleada británica de músicos que estaban intentando suerte en el mercado de la música rock. Hoy, es uno de sus éxitos indiscutibles. Una canción que simboliza la fantasía cósmica que Bowie tendría hasta sus últimos días, y que, incluso, fue tocada desde el espacio exterior. Acá su historia.

Si de algo se puede estar seguro, es que Julio Verne nunca pensó que podría inspirar, indirectamente una canción de la música pop, y menos, una que se transformaría en un clásico del rock. Es que la obra del célebre escritor francés, padre de la literatura ciencia ficción, es la primera piedra de una estructura cósmica que termina con un acorde fade-out en MI.

No hay duda que Verne inspiró a toda una generación de escritores con sus cuentos sobre el hombre y sus fantásticas travesías surrealistas, por ejemplo, en grandes naves viajando por el espacio como en De la Tierra a la Luna (1865). Así fue como Arthur C. Clarke, uno de sus más acérrimos seguidores, escribe en 1948 El Centinela, cuento sobre un geólogo que encuentra en la Luna una alarma alienígena que avisará a los extraterrestres –una vez activada– cuando comunicarse con el hombre. Esta fue la materia prima para que 20 años más tarde Stanley Kubrick –uno de los genios del séptimo arte– tomara aquel texto como inspiración, y al propio Clarke como guionista, para realizar una de sus obras cumbres y un clásico del cine moderno: 2001: A Space Odyssey.

El ambicioso film sci-fi, realizado como en formato documental, consta de a lo menos cuatro partes, en donde el director intenta relatar la relación de la evolución del hombre con la intervención extraterrestre a través de la tecnología y sus avances en el tiempo. Con este hilo conductor, la película muestra desde la era prehistórica y cómo los simios comenzaron a dominar la inteligencia a través de un extraño monolito que encuentran. Cuatro millones de años después, el hombre posee estaciones en el espacio y en la Luna, donde también encuentran otro monolito que, esta vez, los llevará a realizar una travesía hasta Júpiter. «2001 es una experiencia no verbal: de dos horas y 19 minutos de película, donde sólo hay un poco menos de 40 minutos de diálogo. Traté de crear una experiencia visual que trascendiera las limitaciones del lenguaje y penetrara directamente en el subconsciente con su carga emotiva y filosófica. Quise que la película fuera una experiencia intensamente subjetiva que alcanzara al espectador a un nivel interno de conciencia como lo hace la música». Estas fueron las palabras del propio director neoyorquino para explicar su película.

Lo que Kubric no sospechaba era la influencia que tendría esta película en un novato y aún desconocido músico inglés. La historia cuenta que un joven David Jones junto a un par de amigos –uno de ellos John Paul Jones, futuro bajista de Led Zeppelin– fueron a ver la cinta de Kubric estrenada en 1968 al cine, bajo el influjo psicoactivo de la marihuana. El impacto fue inmediato: la película construyó las fantasías espaciales que seguirían al músico durante toda su inagotable carrera. «Unas cuantas películas me marcaron en los 60, y una de las más importantes fue 2001 de Kubrick. Me acerqué al sentimiento de aislamiento. Este y otros elementos sentaron las bases para un montón de actuaciones que ofrecí, y probablemente predijo mi estilo de vida en los 70», confiesa. En específico, tomó como inspiración el relato espacial de este film junto a otras fantasías cósmicas que había alimentado desde niño gracias al libro Starman Jones (1953) de Robert A. Heinlein (de seguro cautivado por el hecho de que el héroe astronauta de nombre estelar tenía su mismo apellido), y compone lo que prontamente se convertirá en su primer gran éxito: ‘Space Oddity’ (traducido como “curiosidad espacial”), lanzado al mercado en vinilo de 7” un 11 de julio de 1969, como primer single de su segundo LP homónimo. Ya entonces, a sus 22 años, se presentaba bajo el filoso alías de David Bowie. 

Can you hear me, Major Tom?

Desde los primeros compases, Bowie destaca por su narración poderosa, que hace eco del cuento de Clarke y de la película de Kubrick, y nos relata la historia del lanzamiento al espacio de un astronauta ficticio –Major Tom– que entra en una especie de depresión durante su misión sin retorno. El significado de la letra, aún a medio siglo de haber sido escrita, tiende a ser un poco ambiguo, pero según las palabras del mismo Camaleón, no es otra cosa que un homenaje a la citada película, incorporando un elemento melodramático: el abrupto final de una relación amorosa que tuvo David con una antigua novia, Hermione Farthingale, mujer de la que estaba enamorado (y que fuese musa de otros dos temas más del disco: ‘Letter to Hermione’ y ‘An occasional dream’), según confesara en una entrevista en el programa VH1 Legends en 1997.

Con ese antecedente, una interpretación que se puede sugerir es la de un canto de autodestrucción y distanciamiento de la humanidad. El críptico mensaje final del Comandante Tom sugiere que aún sigue vivo y en buen estado, y que es él quien decide cerrar la conexión con la estación de monitoreo terrestre (ground control): “Though I’m past one hundred thousand miles / I’m feeling very still / And I think my spaceship knows which way to go / Tell my wife I love her very much… she knows”. Bowie parece confirmar esta interpretación con la continuación que tuvo este tema años después en ‘Ashes to ashes’, donde declaró que éste sería «un epitafio suficientemente bueno» para el Comandante Tom, que envía otro mensaje a la Tierra según la letra: “I’m happy, hope you’re happy too / I’ve loved all I’ve needed to love / Sordid details following”.

De los Trident Studios al Apollo 11

La condición espacial de la canción es más que evidente. Sin embargo, existen otros datos que refuerzan este relato de conexión interestelar. El 21 de julio de 1969 es la fecha del alunizaje, donde la misión espacial Apollo 11 logra aterrizar en la superficie lunar y realizar la histórica caminata por el satélite natural de nuestro planeta, transmitida por la BBC a todo el mundo. El llamado “acontecimiento del siglo” sucedió exactos diez días después de la publicación de ‘Space Oddity’ (grabada en los famosos Trident Studios de Londres). Pero eso no es todo, porque las coincidencias solo van en aumento.

Hay otros dos sucesos que enlazan al músico tanto con el alunizaje como con el director de la película que inspiró todo. En la transmisión oficial de la cadena británica, deciden poner la canción de Bowie como banda sonora de la cobertura, frente a todos los pronósticos: días antes, los DJ’s radiales ingleses habían sido cautos, y se resistieron en programar una canción sobre un astronauta perdido en el espacio antes de conocer el resultado –ojalá éxito– de la misión estadounidense. «Estoy seguro de que no escucharon la letra, para nada. No fue algo agradable yuxtaponer el aterrizaje con la canción. (Pero en ese entonces) estaba sobrecargado de felicidad porque habían elegido mi canción, claro», declaró el músico décadas más tarde. Sin duda fue un golpe a la cátedra y todos comenzaban a preguntarse quién era ese tal David Bowie.

La otra conexión tiene que ver con la teoría conspirativa que aún plantean los escépticos de la proeza lograda por Neil Armstrong y su equipo. El mito sugiere que mientras Kubric grababa “2001…”, en los ratos libres que le dejaba la filmación recreó y filmó la supuesta llegada del hombre a la Luna en un estudio cinematográfico, por petición del mismísimo Presidente de EE.UU., Richard Nixon, con el claro objetivo de ganarle a los soviéticos la carrera por la desatada competencia espacial que sostenían desde los albores de la Guerra Fría.

Blackstar

A pesar de las declaraciones de Bowie al respecto, existe otra interpretación de la letra que algunos fanáticos suelen elegir por sobre la declarada, y que tiene que ver con las drogas. Específicamente, estaría refiriéndose a los problemas que le ocasionaban los alucinógenos que consumía en los 60. El mensaje oculto del que metafóricamente hablaría Bowie en ‘Space Oddity’ tiene relación a las malas experiencias (o “malos viajes”) que habría tenido tras el consumo de LSD.

Al principio de la canción, se hace la mención que el Comandante Tom toma unas píldoras (“Ground Control to Major Tom / Take your protein pills and put your helmet on”), que tendrían un efecto contraindicado, donde finalmente es incapaz de salir de aquel mal viaje (“And I’m floating in a most peculiar way / And the stars look very different today”).

Esta teoría del consumo de drogas del Comandante Tom –que vendría siendo el primer alter ego de Bowie–, curiosamente se sustentaría también en ‘Ashes to ashes’, el single de del álbum “Scary Monsters (and Super Creeps)” de 1980, cuando literalmente canta: “We know Major Tom’s a junkie / Strung out in heaven’s high / Hitting an all-time low”.

…Dos, uno, despegar

Musicalmente, ‘Space Oddity’ es una canción soberbia, que muestra cómo Bowie se presenta como un artista conceptual desde sus inicios, capaz de reflejando lo quimérico de su estilo compositivo. Acá se fusionan los elementos del rock psicodélico sesentero con las claras influencias del folk-rock a lo Bob Dylan. Contiene partes de un instrumento difícil como el mellotron, a cargo del excelso Rick Wakeman (Yes), y la inclusión de los entonces novedosos sintetizadores, a cargo del mismo Bowie, marcando un precedente para el rock progresivo de los 70 que más tarde los incluirá sin resquemores. Además, colaboró el bajista Herbie Flowers, destacado sesionista británico que entregó una gran línea de bajo al tema (y quien en 1974 volvería a grabar con Bowie en el afamado disco “Diamond Dogs”). El baterista fue Terry Cox y el guitarrista Mick Wayne, quien como anécdota, no quedó muy contento con su contribución en el tema ya que no pudo utilizar su propia guitarra.

Tras la primera mezcla, al productor –y a futuro uno de sus mejores amigos– Tony Visconti no le convenció para nada la canción, y menos las locas ideas que el joven David Bowie tenía para grabarlo. «No, no voy a hacer eso. Es terrible», se habría sincerado, por lo que le recomienda a Angus Boyd “Gus” Dudgeon (The Zombies, Elton John, John Mayall), quien es finalmente el productor de la versión que conocemos y que se convirtió en una de las canciones más famosa del Duque Blanco.

Meses antes, a inicios de febrero Bowie habría dado a conocer un demo del tema a través de un vídeo promocional titulado igual que el single de su primer LP, ‘Love you till tuesday’. Este corto fue dirigido por Kenneth Pitt –su manager– y por Malcom J Thompson, en un intento por mostrar los talentos de Bowie a los sellos discográficos. Aquel VHS de 30 minutos fue conocido públicamente recién en 1984, momento en que se conoce también la primera versión de algo parecido a un clip de ‘Space Oddity’, en donde David interpreta al Comandante Tom en un registro de culto, tanto por los amateurs efectos especiales como por la inocente apariencia y actuación del Camaleón, varios años antes de convertirse en el andrógino Ziggy Stardust.

En estos días, y como celebración tanto del aniversario 50 de la clásica canción como de la llegada del hombre a la Luna, el sello Parlophone lanzó la web “Space Oddity x Unlock The Moon Experience”, que permite que los fans de Bowie se geolocalicen y tras direccionar la cámara de su teléfono hacia la luna y, una vez alineados, puedan desbloquear el nuevo remix de ‘Space Oddity’ realizado –esta vez sí–por su amigo Tony Visconti. Todo esto, un día antes de que se edite en las plataformas digitales y en formato físico como single doble de 7”, que incluirá las versiones originales y los nuevos remixes. También se estrenará un nuevo video de la canción el 20 de julio, durante la celebración del también aniversario 50 del aterrizaje del Apollo 11, que a su vez contará con un concierto tributo que realizará la Orquesta Sinfónica Nacional de EE.UU. en colaboración con la NASA en el Kennedy Center Concert Hall.

Al infinito, y más  allá

Ciertamente, el tema de lo espacial marcó profundamente a Bowie. Se transformó en una constante inspiración, no sólo para la creación de este himno, sino que en las secuelas que tuvo el Major Tom como en la ya revisada ‘Ashes to ashes’, así como también en ‘Hallo spaceboy’ –un single de su disco “Outside” de 1995 donde es acompañado por Pet Shop Boys–, y finalmente en su declarado deceso en el video de ‘Blackstar’ (2015), la canción que da título a su último disco, editado a solo días de su propia muerte (en el clip, dirigido por Johan Renck, se muestra un traje de astronauta sobre la superficie lunar que solo contiene un cadáver).

Además, por supuesto, los misterios del espacio fueron la fuente para realizar su conceptual “The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars” de 1972, entre otra serie de canciones a lo largo de su discografía (‘Life on Mars?’, ‘Starman’, ‘I took a trip on a Gemini Spacecraft’).

Pero si a esta historia le faltaran bemoles, la conexión de Bowie con las estrellas posee dos lazos tan emocionales como fantásticos. El primero está relacionado con su hijo, Duncan Jones (Zowie Bowie), quien filma su ópera prima Moon, una película de ciencia ficción a exactos cuarenta años después del lanzamiento de la canción estelar de su padre, y en la que cuenta la historia de Sam Bell, un minero que es enviado a la Luna con la misión de extraer un gas que salvará a la Tierra de la crisis energética que atraviesa, en donde por tres años pasa solo en una base lunar y donde empieza a sufrir una serie de extrañas visiones justo antes de su regreso. ¿Podría ser otra la temática?

El segundo link tiene relación con la magia, o mejor dicho: con los deseos cumplidos. Puede que Bowie, en su fascinación por el cosmos, tal vez siempre haya abrazado la idea de ir al espacio y poder cantar sus canciones con el universo como gran espectador. Y si bien nunca realizó un viaje interestelar, sí una de sus canciones fue interpretada desde el espacio exterior, transformándose en el primer videoclip grabado fuera de la Tierra. Todo ocurrió en mayo de 2013, cuando sorpresivamente el astronauta canadiense Chris Hadfield realizó una estremecedora versión desde la Estación Espacial Internacional (ISS) de ‘Space Oddity’. Hadfield canta y toca la guitarra –en modo gravedad cero–, haciendo suya la canción, mientras una post-edición pone otros instrumentos como el piano. Rápidamente se convirtió en uno de los virales de aquel año al poco tiempo que el video fue subido a YouTube. Millones de reproducciones popularizaron esta interpretación a la vez que se producía un debate por temas legales. Bowie, caballero como fue siempre, simplemente le cedió los derechos hasta 2016 al astronauta canadiense. No necesitó palabras para agradecer aquel hito.

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