La parlamentario Marisela Santibáñez, integrante de la Comisión de Deportes de la Cámara Baja, lideró la propuesta presentada este martes y que pretende “promocionar el fútbol femenino como una de las luchas de las mujeres. Efectivamente se gana menos sueldo, se tiene menos promoción, independiente que sea más comercial o menos comercial”, según la propia diputada explicó. 

Creemos que ya demostró que el fútbol femenino llegó para quedarse. No será una imposición negativa, sino positiva. Queremos que el día de mañana sea ley para que todos disfrutemos”, agregó. 

Este proyecto se suma a otro que obligó a que realizar contratos a todas las jugadoras del Campeonato Nacional Femenino, también ingresado por Santibáñez y junto a otros diputados. 

Muy lejos aún

Lamentablemente, aunque la propuesta es bien intencionada y busca visibilizar al deporte femenino, dista mucho de ser lo que la disciplina realmente requiere. 

Contanza Minoletti, subgerenta de la ANFP, afirmó en La Tercera que se vienen realizando este tipo partidos “en la medida en que las consideraciones operativas y logísticas lo permiten”. 

Esto debido a que “la política es no interrumpir escolaridad o trabajo, por lo que nuestros encuentros y desplazamientos de ida y retorno deben realizarse dentro de sábado y domingo”, según explicó Minoletti. 

En la misma línea, el vicepresidente ejecutivo de ByN, Harold Mayne-Nicholls, llamó a realizar esfuerzos más profundos, afirmando “les pediría a los legisladores y al Estado que se impulse una ley que subvencione a todos los que trabajen en el fútbol femenino”. 

“En el fútbol femenino ni siquiera hay pases, a diferencia del fútbol masculino. Entonces, lo que hacen los clubes es pura inversión. El Estado Podría ayudar en eso. Por cada peso que un club invierta, el Estado ponga otro, así como se subvenciona a las forestales”, agregó Mayne-Nicholls.