Últimamente se ve y oye en muchos medios informativos de deportes esta expresión: “la paternidad de Chile sobre Colombia”, “la paternidad de Nadal sobre Federer”, “la paternidad de Colo-colo sobre Universidad de Chile”. Pero, ¿desde cuándo ganar en un juego se volvió sinónimo de ser padre?

El concepto se utiliza constantemente sin explicarse y, por lo tanto, se da su significado por entendido. Así, es lógico ver como el discurso de los medios se reproduce en la sociedad. Todo el mundo “tiene de hijo” a alguien. Esto se traslada a las conversaciones casuales, a las ‘tallas’, al día a día. Pero entre broma y broma, lo que se asoma es otro reflejo más de una sociedad machista que no se cuestiona lo que habla.

A estas fechas la lucha feminista ha hecho a muchos pasar del decir (o gritar) piropos en la calle, a un “ya no se puede decir cualquier cosa”’. Bien, es un avance. Aquí otro punto para la reflexión.

¿Por qué ser papá de alguien es algo que me hace superior? ¿Será que así se entiende la paternidad en el mundo? ¿Cómo superioridad, dominación, jerarquización? Quizás no es casual, cabe recordar que por mucho se ha entendido al padre como el “jefe de familia” aun cuando en la mayoría de las ocasiones son las mujeres quienes organizan la vida familiar (y cargan con ella a cuestas). La Iglesia también pone al “padre”’ como ser superior, siempre. María es importante porque tuvo a un hombre, no a una mujer. Su maternidad solo tiene valor por ser madre de Jesús. El Papa domina el Vaticano, etc. Para qué ahondar aquí.

Por todo lo anterior me molesta esta expresión tan al vuelo, pero hoy tan cotidiana. No cuesta nada usar dos palabras más y decir: “la historia de triunfos de Chile frente a Colombia”, “las constantes victorias de Nadal sobre Federer” (incluso se entienden mejor las ideas).

Si el lenguaje crea realidades, entonces, no mantengamos una realidad que no nos gusta utilizando las palabras porque sí. Paremos con las paternidades deportivas y empecemos con las paternidades responsables, activas, involucradas (es tan terrible el abandono paternal que hay que ponerle apellidos al asunto). Compartamos de una vez por todas la crianza con la maternidad: la corresponsabilidad.


Profesor de Lenguaje y Comunicación, UDP Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas, Universidad de Chile.