Para este lunes 22 de julio estaba fijado el cierre del último proceso de regularización extraordinario de migrantes, que incluía a quienes ingresaron antes del 8 de abril del año pasado sin antecedentes penales. Pero en último momento, ese plazo se diluyó: el gobierno decidió extender por tres meses más el proceso, hasta octubre próximo. Hasta ahora las expectativas que tenían estaban muy lejos de cumplirse. Desde el Departamento de Extranjería calculaban que serían cerca de 300 mil extranjeros que se inscribirían para iniciar este proceso, pero, a la fecha, se registraban poco más de la mitad.

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“Ha sido un proceso caótico”, no duda en decir Angeline Theosmy (26), facilitadora intercultural de la Oficina de Migrantes y Refugiados de la municipalidad de Quilicura, quien, en esta última semana no ha parado: a su oficina han asistido casi 70 migrantes –mínimo, aclara– al día. Reconoce que hay mucha falta de información.

Angeline es haitiana, prevencionista de riesgos y fundadora de la organización 3M: Movimiento de Mujeres Migrantes. Vive en Chile desde 2013 y dos años después partió trabajando como promotora en Quilicura, mientras estudiaba en el instituto; luego, pasó al departamento de medioambiente de la municipalidad y, en 2017, a migración. Es por eso que maneja gran cantidad de información sobre las visas: cuáles corresponden para cada migrante, los plazos que se vienen, los que caducaron. Hace cruces de datos, fechas y de historias.

Falta poco para el proceso de regularización migratorio. Tú has estado entregando información. He visto videos tuyos en redes sociales explicando cómo se debe ingresar a la plataforma, ¿hay muchas dudas sobre este proceso?

Sí, me han llegado mensajes consultando cosas que no están claras. Esta semana en la oficina estuvimos atendiendo a mucha más gente por regularización y prórroga de visa temporaria. Pero nos faltan todos los que están solicitando la permanencia definitiva y que llevan tiempo, y se quedan con la incertidumbre de que va a haber deportación, a pesar de que ya está participando del proceso de regularización. Hemos estado resolviendo esas inquietudes y también reservando citas para la gente que estaba pendiente.

¿Qué deficiencias has observado?

Me he dado cuenta que existe un tema de que la persona, como vienen con muchas inquietudes, le hace falta mayor información, que sea clara. Atendí a un muchacho el lunes y estaba muy confundido sobre las multas, las órdenes de pagos. En esta última fecha, lo único que quieren es estar regular en el país. El proceso ha dejado muchas personas irregulares porque se están pidiendo documentos que la gente no puede tener en el último momento o hay gente que ha ingresado durante el proceso, pero al día de hoy les están diciendo que no deberían estar dentro porque llegaron al país después del 8 de abril. También, hay falta de capacitación, muchas veces no se les es capaz de decir qué tipo de visa corresponde y los documentos que requiere y eso genera más confusión.

¿Con qué casos te has encontrado?

Mira, te lo estoy diciendo porque atendí a dos venezolanos la semana pasada y cuando leí los documentos que me trajeron ingresaron al proceso el 26 de abril de 2018 y vi la plataforma, si es que tenían una respuesta, y decía que faltaba el número de pasaporte. Tuve que escribir a Extranjería y su respuesta fue que esa gente ingresó después del 8 de abril, sí, pero no entiendo como la persona que los inscribió en el proceso no vio el timbre de ingreso de la PDI y el pasaporte que fue posterior a esa fecha. Fue un acto que da cuenta de la falta de capacitación de los funcionarios.  En ese caso, deberían haberles dado una visa sujeta a contrato o temporaria, o si tenían vínculos con familiares también podrían haber solicitado la temporaria, o mujeres embarazados o vínculo con chilenos. Lo peor es que esa persona que fue mal ingresada recién se está enterando que no era el procedimiento correcto para su condición, ¿te das cuenta?

Y la multa se calcula de uno a 100 días un poco más de 40 mil pesos, y va subiendo por no estar regular mientras siguen esperando en el proceso. Pero de eso no se está hablando, que es algo que sigue generando costo porque para los que quieren estar regular tienen que estar al día, pero por los cambios de ley eso se va acumulando.

Ser mujer migrante

¿Por qué le decisión de conformar un grupo de capacitación solo para mujeres?

Es que, primeramente, se hicieron grupos mixtos, pero te das cuenta que, aunque sean mixtos se estaban llenado solo de hombres y buscamos una instancia para capacitar a mujeres, no solo haitianas, sino que migrantes en general.

¿Hacía falta una red para mujeres migrantes?

Sí, es distinto el espacio, se da otra conversación, se hace fuerza (…) Te vas dando cuenta que es un trabajo también de autoestima, de darnos herramientas para emprender, se promueven los derechos.

Eres prevencionista de riesgos, ¿te imaginas haciendo capacitaciones en esta área?

Sí, me lo imagino a pesar de que todavía no he empezado, aunque he pensado en armar una charla de prevención intradomiciliaria.

Y en este país, ¿qué es ser mujer, migrante, haitiana?

Muchas cosas, de partida ser mujer es –cómo puedo decir esa palabra– un tema bien complicado porque, primero, encontrar trabajo es difícil, por hacer el mismo trabajo te pagan menos, nos dicen que podemos quedar embarazadas y, bueno, ¿el hombre acaso no es papá? A nosotras nos cae toda la carga. Desde ya, a la mujer chilena o haitiana le llegan esos comentarios. Le afecta –esa era la palabra–. Pero, imagina ser haitiana, parten diciendo que no habla el español y a pesar de que lo hagamos, somos mujeres negras, y hasta ahí llegamos (Silencio). Hay falta de empatía también, y de las propias mujeres.

Lo dices desde la experiencia…

Sí, lo he sentido, a veces no te atienden como corresponde, y ya te das cuenta a qué se debe eso…