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Deportes

Desde Pinochet a las S.A.: Cómo el fútbol pasó de ser un deporte social a una empresa comercial

Por: Carlos Jara y Juan Pablo González / Publicado: 02.08.2019
garra-blanca / Rodrigo Saenz - Agencia Uno
La creación de clubes, la fijación de partidos en fechas de manifestaciones, y una serie de otras prácticas, dieron cuenta de la preocupación y manipulación del fútbol por parte de la dictadura. Un fallido intento de privatización, el vergonzoso partido contra la Unión Soviética, y la investidura de Pinochet como Presidente honorario de Colo Colo, cerraron un período que sembró las semillas de lo que pasaría una vez recuperada la democracia. En este reportaje, exploramos la trayectoria que siguió el deporte rey desde la dictadura hasta la creación y declive de las Sociedades Anónimas, en un intento por explicar el escenario actual del deporte más masivo del mundo.

Paupérrimas campañas internacionales, altos precios de entradas a los estadios, altos grados de violencia en los mismos y poca asistencia de hinchas a los partidos, son algunos de los elementos que componen el escenario actual del fútbol chileno. Un cóctel que podría ser mortal, de no ser por el financiamiento que llega a través del CDF, y que ha cambiado por completo la forma en la que el fútbol es entendido y vendido. 

Una nueva estructura de financiamiento que comenzó con los cambios que trajo la creación de las Sociedades Anónimas (S.A.), pero que tiene sus raíces en los años 70 y 80, cuando la dictadura ensayó varias alternativas -entre ellas el denominado fútbol empresa- para encontrar la fórmula de privatización de lo que ya en ese entonces era visto como un gran negocio mundial. 

El fútbol y Pinochet

Tras el golpe de estado de 1973, Pinochet utilizó el Estadio Nacional como centro de detención y tortura. En ese contexto, el 21 de noviembre del mismo año Chile debía enfrentarse a la Unión Soviética por el partido de vuelta de las clasificatorias al mundial de 1974. Los soviéticos se negaron a jugar, y la FIFA hizo una “inspección” del estadio, en la que increíblemente determinaron que, en el recinto que albergó por esos días a unos siete mil detenidos, se podía jugar al fútbol. “Por consideraciones morales, los deportistas soviéticos no pueden en este momento jugar en el estadio de Santiago, salpicado con la sangre de los patriotas chilenos”, respondieron los soviéticos ante la farsa, en una carta a la FIFA. Finalmente, Chile terminó jugando 30 segundos de partido, y anotando un gol ante una portería vacía. 

Este hito marcó el comienzo de las relaciones entre la dictadura y el fútbol. Relaciones que estuvieron caracterizadas por estrategias complementarias: potenciar el deporte, por un lado, y controlarlo, por el otro. Según recuerda Carlos Caszely, “Pinochet buscaba manejar el fútbol para, por ejemplo, hacer jugar a Colo Colo y la U un 11 de septiembre. A Colo Colo siempre lo hicieron jugar en esa fecha, siempre”. Todo con el propósito de distraer de las manifestaciones que solían ocurrir en esa fecha, según Caszely. El ex delantero es enfático en señalar que “todo el mundo sabe que la dictadura se aprovecha mucho del deporte, y del fútbol en especial, para hacer olvidar a la gente de sus problemas; el fútbol es el circo del pueblo”.

Una de las políticas de Pinochet fue no meterse con los jugadores. De acuerdo con Leonardo Véliz, subcampeón de la Copa Libertadores con Colo Colo el 73, “habíamos jugadores que éramos de izquierda y Pinochet no nos tocó. Yo que era un jugador reconocido de izquierda, no me tocaron y podía jugar en Colo Colo, que era el equipo del pueblo. Me podrían haber despedido, me podría haber pasado cualquier cosa. Un guardaespalda de Pinochet me contó que él había dicho que el fútbol no se tocaba, que había que mantenerlo arriba”. 

Acción contra la impunidad en el Estadio Nacional – Archivo Fortín Mapocho

A pesar de esta política de “no tocar jugadores”, la dictadura sí torturó a familiares de jugadores de izquierda. Un caso emblemático fue la madre de Carlos Caszely, hecho que fue relatado además en la campaña del No.

Con la instrucción de “al fútbol no se toca”, la prensa deportiva nacional tuvo libertad editorial en ese periodo. De acuerdo con Julio Salviat, ex periodista de la Revista Estadio, entre 1969 y 1979, “en la dictadura nadie miraba lo que hacíamos, lo que escribíamos, miraban los números no más. Decían: ‘están buenas las ventas, sigamos’. Entonces, tuvimos esa posibilidad en algún momento de criticar a las personas que lo habían hecho mal como lo hacíamos siempre.”

Así, el fútbol se fue configurando como un espacio de relativa libertad dentro del ámbito nacional, razón por la cual, muchas veces hubo manifestaciones políticas dentro de los estadios. El periodista y académico del Instituto de la Comunicación e Imagen (ICEI) de la Universidad de Chile, Eduardo Santa Cruz, autor del libro “Crónica de un encuentro: Fútbol y cultura popular”, explica que durante la dictadura “el estadio era un lugar donde se manifestó la protesta popular y masiva, mucha veces a raíz de cualquier cosa. De un penal que no cobraron, la gente se ponía a gritar el ‘y va a caer’, o habían manifestaciones dentro, pero todo era espontáneo”. 

Intervención: Carabineros al poder, el grupo BHC y el fútbol empresa

En 1975 asumió el ex general director de Carabineros, Eduardo Gordon Cañas, como presidente de la Asociación Central de Fútbol (ACF), lo que hoy se conoce como la ANFP. Gordon Cañas fue enviado por el régimen militar para controlar la cúpula de la dirigencia del fútbol chileno. 

La elección tuvo respaldos de los clubes grandes. En la Revista Estadio, Héctor Gálvez, ex Presidente de Colo Colo, se refirió con estas palabras a los resultados de la elección: “A nombre de Colo Colo, quiero felicitar al general Eduardo Gordon Cañas, socio activo del club y futuro presidente de la Asociación Central, porque ni a mí ni a nadie presente en esta reunión, nos cabe duda de su confirmación por el Director General de Deportes. Hoy se ha abierto una nueva página en la historia del fútbol Chileno”.

Al año siguiente, en 1976,  Colo Colo fue intervenido por la dictadura. 

Pinochet usó como argumento el déficit económico que tuvo el club en ese entonces. Aunque también se sumó otro antecedente: en 1976 hubo elecciones en el club, en las que compitió Héctor Gálvez contra Antonio Labán por la presidencia. Labán contó con el apoyo del ex dirigente de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF) Tucapel Jiménez, quien fue asesinado por la dictadura en 1982, pero que ya en esos tiempos era un personaje incómodo para el régimen. 

Tras la intervención, llegaron los Chicago Boys a Colo Colo mediante el Grupo BHC -también conocido como “Los Pirañas”- quienes tomaron el control del club y nombraron a Luis Alberto Simian como su presidente. El Grupo BHC fue un holding empresarial muy poderoso en el que participaron algunos de los más temidos empresarios nacionales, y que, de acuerdo con la Revista Qué Pasa, llegó a controlar 25 empresas y tener un patrimonio de  477,3 millones de dólares. Los pirañas, quebraron en 1983 debido a la crisis económica.

Archivo Revista Estadio

Al iniciar su mandato, Luis Alberto Simian, en conversación con la Revista Estadio, denominó a esta etapa como ‘las empresas con camiseta’. “Esto ha sacado a los clubes de la etapa en que eran conducidos ‘por olfato’. Existen técnicas para administrar empresas y ese criterio se comienza a aplicar en el fútbol”, dijo Simian. 

Irónicamente, en los inicios del proceso privatizador del fútbol chileno, el nuevo presidente de Colo Colo anunció gestiones para que “los socios entrarán gratuitamente al estadio”. Algo que si revisamos el panorama actual, dista mucho de la realidad. 

Este experimento de los Chicago Boys no funcionó. De acuerdo con Eduardo Santa Cruz ,“en 1979, este grupo se va en el más profundo fracaso, que deja a Colo Colo endeudado porque cobraron toda la plata que invirtieron. Es decir, no perdieron ni un peso y dejaron al club en otra crisis económica y más encima quedó despotenciado deportivamente. Es una suerte de anécdota trágica”.

En 1980 Abel Alonso, presidente de la ACF, interviene a Colo Colo nombrando a Alejandro Ascuí como su presidente. Esta es la segunda intervención de la dictadura al equipo, y es el preludio del nacimiento de las Sociedades Anónimas Deportivas.

Platita dulce: Nuevos clubes y la crisis económica

El 4 de abril de 1976 se creó la Polla Gol, un sistema de apuestas donde las personas tratan de predecir los resultados de los partidos. Las ganancias de la Polla Gol iban al fútbol chileno. Esto, sumado a la política de Pinochet de mantener el dólar a $13 pesos, provocó un gran crecimiento de gastos en este deporte.

Los clubes invirtieron grandes cantidades de dinero en futbolistas, se fundaron nuevos equipos y se hicieron gastos innecesarios, como la creación de la rama de Polo en Colo Colo o la compra del estadio mecano de la U, que al final se terminó vendiendo como chatarra. 

Fuente: Elaboración propia

Esta burbuja reventó con la crisis económica de la década del 80. De acuerdo con el periodista deportivo Julio Salviat, “los campeonatos de primera se jugaban con demasiados clubes que no tenían nivel, y eso hizo que se equilibrara para abajo la cosa. Lo poco que había se repartió entre demasiados equipos y eso provocó que al final se empobrecieron todos”. 

En 1982 se pasó de 16 a 22 clubes en Primera Divisón. Por lo que ascendieron 7 equipos de la Segunda División y se mantuvo Rangers de Talca, que tenía que haber descendido. En 1984, se llegó a 26 equipos en la primera categoría, por lo que se tuvo que segmentar la Primera División en dos grupos de 13 equipos. El esfuerzo que significó organizar campeonatos tan extensos generó una crisis económica muy grande, lo que provocó la llamada “deuda histórica del fútbol chileno”. Esta fue de 1.400 millones de pesos de la época. Para solucionar el tema, se pidió un préstamo al Banco de Estado, el cual se terminó de cancelar recién en 2010. 

La quiebra instrumental y la llegada de las S.A. 

El 23 de enero de 2002 Colo Colo fue declarado en quiebra por un monto cercano a los $59 millones de pesos. Poco después, el presidente del club, Peter Dragicevic, fue puesto en prisión por fraude tributario. En específico, se acusó a Dragicevic y otros dirigentes de no pagar los impuestos correspondientes a los premios que se entregaron a los jugadores entre 1997 y 2000. En su momento, las respectivas defensas de estos dirigentes respondieron que dichos premios no eran sueldos, por lo que tal impuesto no aplicaba. 

Más allá de los problemas judiciales, lo que ocurrió marcó el inicio de una nueva era en el fútbol nacional, que terminó con la privatización total de este deporte

Al respecto, Dragicevic dice hoy que “la quiebra nunca existió. Una jueza hizo una interpretación de la ley, inexistente, inescrupulosa, y ella la decretó, pero la quiebra nunca existió”. Es más, un año después de la llegada de Blanco y Negro al control de Colo Colo, el 2006, se vivió la última época gloriosa del club. El equipo de Claudio Borghi ganó cuatro campeonatos nacionales y llegó a la final de la Copa Sudamericana. 

 

Archivo: Revista Triunfo

Después de esto, se vendió una gran cantidad de jugadores formados en el Club Social y Deportivo Colo Colo, como Arturo Vidal, Matías Fernández y Claudio Bravo, mientras que la concesionaria sacaba las ganancias económicas de la situación. Trece años después, el Cacique no ha sido capaz de emular el logro de llegar a una final de alguna copa internacional.

Lo mismo que Dragicevic opina Carlos Caszely, quien fue más allá del ex presidente de Colo Colo, y afirmó que la quiebra “fue una movida política. Colo Colo y la U, fueron movidas políticas de los gobiernos seudo democráticos, que vinieron después de la dictadura”. 

Finalmente, tras el proceso de quiebras del fútbol, el 5 de mayo de 2005 se promulgó la Ley N° 20.019. Las Sociedades Anónimas Deportivas habían llegado. Una figura legal creada en España, que pretendía mejorar la administración y garantizar la transparencia en la entrega de los balances financieros.

Archivo: Revista Triunfo

Pero, aunque algo de eso se logró, la reforma venía acompañada de una reestructuración impensada hasta entonces. Las “Corporaciones de Derecho Privado”, organizaciones sin fines de lucro, que hasta entonces controlaban buena parte de los clubes, dejaron de existir, y en su lugar las Sociedades Anónimas tomaron el control de los equipos. 

Paralelamente, siguieron existiendo los Clubes Sociales y Deportivos (CSD) que cumplían la misma función que las Corporaciones de Derecho Privado. Pero los CSD se transformaron en entidades sin poder, que en el mejor de los casos tienen un par de votos en la mesa de accionistas del club, donde realmente se toman las decisiones. 

Los hinchas se alejan del fútbol 

Hoy, a casi quince años de su creación, las S.A. tienen más detractores que aliados. Y es que el modelo de negocios que trajo consigo la reforma, ha sido devastador para la vinculación de los clubes con la gente, para la calidad misma del deporte, y para la formación de jóvenes futbolistas, entre otros aspectos. 

Así lo plantea el periodista deportivo Eduardo Santa-Cruz, para quien “el problema no es solo futbolístico, es económico, es sistémico. Estamos convertidos, al igual como vendemos kiwi, árboles, cobre, etc. Vendemos materia prima joven para los mercados de allá”. Santa-Cruz hace referencia a la dinámica instalada en el fútbol nacional, de dependencia de los mercados extranjeros, en la que jóvenes jugadores talentosos son vendidos al mercado internacional para que los clubes puedan obtener ganancias económicas y así financiar la compra de nuevos jugadores, en un ciclo infinito. 

Otro aspecto que se ha visto afectado por la visión mercantil del deporte que ha impuesto el modelo de las Sociedades Anónimas, es la identidad de los clubes. Así lo plantea otro de los ex jugadores de Colo-Colo, Leonardo Véliz, para quien “se han perdido los diseños de las camisetas. La publicidad abarca todo, tienes casas en los pantalones, falta que publiciten el traste no más. Todo eso ha confundido al fútbol”, agregó. 

Al respecto, Eduardo Santa-Cruz también enfatiza la importancia que ha cobrado la televisión, y en particular, el CDF, como gran generador de ganancias. “Piensa en la importancia que tiene hoy día la TV sobre el fútbol: la programa, le pone el uniforme a los equipos, ella decide si quiere aquí las medias verdes o unas medias blancas, etc.”, comentó el académico del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile. 

El ex presidente del Club Social y Deportivo Colo-Colo, Fernando Monsalve, también es crítico del sistema de Sociedades Anónimas, ya que “lo que estamos haciendo es descomponer, es la descomposición de todo el armado del tejido social”. 

Los clubes deportivos implican asociatividad, comunidad, solidaridad, cuando no hay fondos, se hacen bingos solidarios, completadas, eso es construir tejido social que, adicionalmente, implica masividad en el deporte. Y cuando eso se va trabajando en las categorías mayores, implica deportistas de élite, alto rendimiento”, dice Monsalve. 

“El fútbol es un negocio, 100%, en todos los equipos”

La conclusión de Monsalve es muy parecida a la de Caszely, Véliz, Santa-Cruz, e incluso Ricardo Abumohor, ex presidente de la ANFP, quien fuera sindicado en los inicios de las S.A. como uno de los que promovieron la idea. Dicha conclusión es, en las palabras de Monsalve: “en los clubes chilenos hoy el deporte está en manos de privados y no existe una política deportiva”. 

Por su parte, el presidente de O’Higgins, Ricardo Abumohor, reconoce que “las Sociedades Anónimas fueron importantes, pero pasados 14 años son insuficientes, porque aquí hecha la ley, hecha la trampa. Por último, pidámosle certificado de antecedentes. Hoy compran un club, venden otro, y nadie fiscaliza nada”, critica Abumohor. 

De hecho, han aparecido personajes solo preocupados en ganar dinero, perjudicando el desarrollo de la actividad. El caso más famoso es el de Sergio Jadue, quien está siendo investigado por el denominado FIFA Gate en Miami. Jadue, en su momento, fue presidente de la ANFP, contando con total respaldo de la gran mayoría de los clubes y de la misma prensa deportiva, quienes le entregaron el premio al dirigente del año en 2013.  

Hoy, el fútbol pareciera estar, mayoritariamente, en manos de quienes persiguen réditos económicos más que deportivos, transformando esta disciplina en un espectáculo-mercancía, subordinado, sino eliminado, la dimensión deportivo-cultural y todo su contenido simbólico. 

Agencia Uno

 

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