El recinto provisorio donde actualmente estudian los alumnos del Liceo Amunátegui A-2 no da para más. Trasladarlos ahí parecía una solución ideal, tras el incendio que afectó al histórico establecimiento de Agustinas 2918, hace poco más de un año. Pero no fue así. Los 496 estudiantes que están matriculados en el colegio, de acuerdo a datos del Ministerio de Educación (Mineduc), viven hacinados, luchando por un metro cuadrado.

Las puertas, dicen varios de ellos contactados por El Desconcierto, están rotas en algunas de las salas de clases, el patio corresponde a un estacionamiento reacomodado, algunos de los baños tienen las puertas malas e inodoros sin funcionar, y las salas son pequeñas, casi ínfimas.

Durante este invierno, en los días de lluvia, hemos estado hacinados; unos 300 estudiantes en dos pabellones techados y, a la hora de almuerzo, se hacen largas filas porque el casino no da abasto”, dice Pamela Zúñiga, estudiante de tercero medio del establecimiento e integrante del Centro de Alumnos. “Tenemos que estar la mayoría del recreo en un pasillo muy estrecho y, prácticamente, no alcanzamos todos a comer en el horario de colación“.

Su madre, Andrea Ulloa, es integrante del Centro de Padres del Colegio y también ha visto que esto le ha afectado emocionalmente a Pamela, sobre todo, porque es un espacio desagradable donde pasa gran parte del día. Asegura que en las salas “juegan a encajar como piezas de un tétrix”.

En estos últimos meses, dos situaciones han generado mucha preocupación en la comunidad estudiantil: un amago de incendio por una instalación eléctrica deficiente y, días después, nuevamente una falla eléctrica que los dejó sin energía.

Pero el caso no se queda ahí.

/Foto Agencia Uno

Traslado sin autorización

Esas mismas condiciones que relatan los estudiantes fueron confirmadas por la Superintendencia de Educación, luego de una investigación que se inició en abril pasado. Esto, a raíz de un oficio ingresado por el diputado Gonzalo Winter (Convergencia), integrante de la Comisión de Educación de la Cámara.

Las conclusiones quedaron en el acta N°191301578, que determinó los siguientes hallazgos en el establecimiento, según se lee en el documento al cual tuvo acceso El Desconcierto:

“No cumple con mantener los requisitos con los cuales recibió el reconocimiento oficial; presenta deficiencias en infraestructura, seguridad e higiene subsanable; presenta escaleras sin protecciones o condiciones de seguridad; carece con elementos mínimos de seguridad (señaléticas, luces de emergencia, zonas de seguridad)”.

Precisamente, los estudiantes cuentan que en los espacios donde realizan educación física no son aptos, lo que ha causado más de un accidente.

Pero a esto, se suma un aspecto relevante: es un establecimiento reubicado sin la autorización de la Secretaría Ministerial de Educación (Seremi). El párrafo textual del documento dice:

El parlamentario del Frente Amplio cuestionó que el municipio, liderado por el alcalde Felipe Alessandri (RN), no considerara los permisos necesarios y ponga en riesgo a un importante número de estudiantes.

“Nos preocupa que la Municipalidad de Santiago haya trasladado el funcionamiento de un liceo sin contar con el debido permiso de la Seremi de Educación. Esperamos que el alcalde Alessandri cumpla con los compromisos adquiridos y que se ejecuten este año las obras de reparación en el Liceo Luis Amunategui que ya están retrasadas, para que la comunidad, niños, niñas y profesores, vuelvan al histórico establecimiento de calle Agustinas“, señaló.

El contrato de arriendo se realizó en enero de este año con la inmobiliaria RAC. S.A por un valor total de UF 7,491, es decir, cerca de $210 millones de pesos.

A la presidenta del Centro de Apoderados, Sol Danor, le preocupa que no se cumpla el plazo establecido por el municipio para iniciar el año escolar 2020 en el recinto histórico, el cual brinda mejores condiciones a los alumnos. “No se ha arreglado ni una puerta, ni siquiera hay guardias y se han robado hasta las cañerías“, cuenta.

Puedes revisar el documento completo entregado por la Superintendencia de Educación:

Desconocen informe

Pese a no contar con la autorización de traslado, la directora del establecimiento, Yolanda Contreras, reconoce que esta era la solución para que no se disolviera la comunidad estudiantil. Dice que, por ahora, todo ha funcionado de acuerdo a los plazos comprometidos hasta 2020. “Se nos ofreció un lugar provisorio y eso se cumplió (…) Aquí se ha ido perdiendo la perspectiva de mantener una comunidad escolar”, dijo a El Desconcierto.

Las conclusiones de este documento eran desconocidas por la Dirección de Educación Municipal (DEM) de Santiago. Después de exponerle los antecedentes, y a través de un correo electrónico, la encargada de esta división, Yoris Rojas, sostuvo que la visita de la Superintendencia se dio cuando el proceso de regularización y subsanación estaba curso. Es decir, agregó, en espera de la resolución exenta por parte de la Seremi que se emitió posteriormente, recién el 15 de julio pasado. Con eso, se aprobó retroactivamente y luego de varios meses de funcionamiento, el traslado temporal del Liceo Miguel Luis Amunátegui.

 

Más allá de eso, la fiscalización de la Superintendencia evidenció que el municipio actuó pasando, inicialmente, por alto la normativa. Además, de acuerdo a los relatos de los estudiantes, la precariedad es una condición que se ha mantenido, pese a ese proceso de regularización.