Objetivos claros que cumplir, gente joven en los equipos y maximización de la tecnología. Esos son los puntos que tienen en común las empresas que han reducido sus jornadas de trabajo a menos de 45 horas semanales, tal como propone el proyecto de ley que ha promovido la diputada Camila Vallejo (PC). Una vez que las organizaciones identificaron el potencial de estos fundamentos, compararon eficiencia y productividad y, para sorpresa de ellos, los números no bajaron.

Las 39,5 horas límites del Instituto IACC

El cambio fue inmediato: en julio pasado, el Instituo IACC redujo la jornada laboral de los 303 trabajadores de planta de 45 a 39,5 horas semanales. Su área es la de la educación en línea (Centro de Formación Técnica e Instituto Profesional, lo que cumple con uno de los pilares planteados anteriormente). Pablo Cruz, director de recursos humanos del establecimiento, explica que el trabajo sobre satisfacción en clima laboral ha sido “un mejoramiento de los últimos tres años, lo que hoy en día se traduce en más de 93 por ciento de satisfacción, siempre sentados en la compatibilización de la familia, el trabajo y el tiempo”.

Pese a la premura del cambio, las comparaciones pueden hacerse con años anteriores. Al respecto, Cruz señala que las matrículas comparativas son los parámetros de productividad: “Hasta hoy estamos con ventas iguales al mes anterior a la implementación de esta modalidad de horario, y también que la del anterior, lo que para nosotros es crecer”.

Sobre las reacciones en la gente, la acogida ha sido “tremendamente positiva, y la productividad hemos logrado mantenerla al costo menor, lo que se traduce en eficiencia”.

Recoleta con menos licencias

En mayo pasado, el alcalde Daniel Jadue anunció que implementaría para la comuna de Recoleta la propuesta de su compañera de partido para las corporaciones de Deportes, Cultura y Educación. Sobre esta última área, el profesor Adrian Medina, director del departamento, cuenta con alegría: “¡Han bajado las licencias médicas!”.

Son 700 personas las que trabajan bajo la modalidad de las 40 horas (las que se acogen a Código del Trabajo, no lo que rige para los profesores). De ese total de gente, el 90 por ciento está en colegios. Y en el tiempo que llevan con esta reducción horaria, “no han sentido la merma los asistentes de la educación, porque producen lo mismo; no se altera el horario de clases, ni el aseo, ni la administración. En Recoleta estamos viviendo algo distinto a lo que vaticinan”.

Si se levantaran sospechas, sobre todo en el servicio público, habría que decir que esas horas que no trabajan, los funcionarios las hacen pasar por horas extras y, por ende, por más dinero. “Pero este mes decidimos eliminar las horas extra, para demostrar que no tiene sentido que se baje la jornada si se hacen horas extras, y estamos gratamente sorprendidos -cuenta Medina-: alcanzamos ya lo que antes producíamos en el mismo tiempo de trabajo”.

Un gesto significativo, particularmente sobre la satisfacción de los trabajadores, tiene que ver con la motivación. “Las mamás jóvenes, por ejemplo, están fascinadas porque esa hora extra antes se les iba en locomoción. Es una mejora increíble en la calidad de vida”, cuenta el director.

El horario libre de quienes cumplen sueños

La edad promedio del equipo es de 32 años. Y fue ese mismo equipo afiatado el que hace más o menos dos años empezó conversando sobre las cosas que se podrían hacer con la misma productividad, pero, por ejemplo, sentados desde la banca de un parque. “Entonces no son 40 horas fijas; a veces son menos”, explica Olaya Arraztoa, directora comercial de Getaway box, empresa dedicada a la venta de experiencias.

Fueron tales los niveles de productividad alcanzados (los mismos o más), que esta modalidad de trabajo se ha mantenido. Eso sí, reconoce Arraztoa, “la tecnología ayuda mucho”.

“Acá se van cumpliendo metas. Entonces, si las cumples en determinado momento, te vas antes. Esto, en definitiva, ayuda a que seas mucho más comprometido con tu trabajo y creas en lo que estás vendiendo”, precisa.

Ahora bien, aclara que no en todos los rubros podría funcionar: “Lo nuestro es todo en línea, entonces no sabría qué pasaría en la minería o la construcción”.

Las muchas soluciones de Kironstone

Primero alguien dijo: “¿Y si entramos más temprano?”. Entonces, empezamos a entrar más temprano. Después, alguien sugirió: “¿Y si en vez de almorzar una hora, comemos en 45 minutos”’. Pareció una buena idea, así que se implementó. Y así, estudiando el comportamiento de los trabajadores, la empresa Kironstone (dedicada al rubro de la salud) logró las 40 horas semanales y la flexibilidad de horario.

Juan Pablo Rodríguez, el gerente general de la firma, explica el detalle: “Nosotros lo implementamos desde mucho antes: pusimos a disposición días administrativos, que puedes tomarte cuando quieras, pero con condiciones del tipo que no pueden ser dos seguidos. Entonces se conversa. Además, hay disposición de media jornada de trabajo para algunos días, o para empezar antes el fin de semana”.

Los sueldos de los trabajadores están a la media de mercado, cuenta: “Lo que estamos tratando de hacer es darle un plus extra para que se sientan más a gusto”.

Sobre la misma productividad, propone que ha sido un tema: “No podemos decir que haya bajado, pero sí estamos en la línea de todas las empresas, de querer aumentar la productividad, pero sin decir ‘oye, tienes que trabajar más tiempo’ o pagando horas extras”. Por lo mismo es que están en un rediseño de la cadena de productividad, para hacer más eficiente la producción.

“Empezamos a buscar qué estábamos haciendo mal para subir del 25 por ciento de tasa de efectividad que teníamos al 35 o 43 por ciento. Descubrimos que había cosas en los arreglos, la limpieza, el orden, la búsqueda de herramientas, cosas así. En eso estamos mejorando, en los mismos puestos de los trabajos”, detalla el gerente.

La reacción de los trabajadores ha sido buena. “Les damos flexibilidad y tratamos de hacer de esto algo lo más ameno posible”, concluye Rodríguez.

La experiencia extranjera de WOM

Cuatro años lleva la empresa telefónica WOM con jornadas de trabajo de 40 horas. Sandra Díaz, la directora de valor humano de la compañía, destaca que el objetivo es “que nuestros colaboradores estén contentos y que se puedan realizar en un ambiente sano y equilibrado”.

La clave para ellos también es el trabajo por metas. Los beneficios no han sido “solo para nuestros colaboradores, sino que para toda la compañía -cuenta Díaz-. Sin embargo, para que esto se cumpla es importante que nuestros colaboradores puedan organizarse para llegar a sus metas diariamente en horarios determinado”. Lo importante se centra más en la calidad de la labor y el compromiso con ella, por sobre las horas dentro de la oficina.

Los efectos, cuenta la directora, es que los colaboradores ven en esta mayor cantidad de horas disponibles “una validación de sus capacidades independientes, en un voto de confianza desde la compañía, en la libertad de producir de acuerdo a sus tiempos”.

Lo de afuera

Los documentos que han abordado la reducción de la jornada laboral, al menos de producción chilena, son pocos. No obstante, en países europeos y de Oceanía la discusión del último año ha apuntado más hacia restar un día entero de trabajo, con los análisis correspondientes.

Fue el caso de Nueva Zelanda, donde la empresa Perpetual Guardian decidió experimentar con la reducción de un día menos de trabajo (cuatro días de ocho horas diarias, con pagos de cinco días). Los resultados fueron menores niveles de estrés para los trabajadores, mayores niveles de satisfacción laboral y una sensación de buen equilibrio entre la vida personal y la del trabajo.

Otro de los mismos datos a considerar es que los trabajadores millenials (aquellos que nacieron entre 1981 y 1999) se sienten más estresados en sus trabajos (jornadas de 9 horas, cinco días a la semana) que sus compañeros mayores. Ellos son los siguientes trabajadores a los que se les aplica esta línea: estrés trae menos productividad, y menos productividad no beneficia a la empresa.

Hay también estudios que muestran que los padres de hoy en día prefieren pasar más tiempo con sus familias que un ascenso, por ejemplo, que es también otra de las hipótesis que defiende el proyecto de la diputada Vallejo.