Este martes, el colectivo feminista La Rebelión del Cuerpo denunció mediante redes sociales a dos centros de estética por sus publicidades orientadas a niñas pequeñas que ofrecen servicios de depilación o tratamiento de estrías.

Se trata de los centros “Estética Pablo Ortíz” y “Nutriguapa”, quienes según la organización, estarían replicando e insertando inseguridades en las mujeres desde temprana edad.

Sangro porque la cultura nos ha hecho creer por décadas que lo único que da valor a las mujeres es nuestra apariencia. Sangro porque han querido sin piedad convertirla en nuestro proyecto de vida consiguiendo que miles de mujeres inviertan gran parte de su tiempo, dinero y espacio emocional en perseguir cánones de belleza inalcanzables”, escribió el colectivo.

El grupo insiste en que “la publicidad sigue alimentando, incluso en nuestras niñas, la excesiva preocupación por el físico, limitando y dirigiendo sus intereses a prácticas de belleza, reproduciendo las relaciones de dominación y subordinación”.

Asimismo, advierten que “si se sigue promoviendo que nuestras niñas de 11 años estén pensando en sus estrías, en bajar de peso, en verse cada vez ‘más lindas’, mientras los niños se desarrollan de manera libre, tomándose el espacio público mientras nosotros nos quedamos en el privado, lo único que lograremos es perpetuar la desigualdad”.

Esto es violencia simbólica y estamos cansadas de que aún, como ciudadanes informades en sus consecuencias, sigamos siendo cómplices activos en aceptar y no cuestionar este tipo de prácticas“, agregan.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

ATENCIÓN. CONTENIDO ALTAMENTE VIOLENTO ¿Queremos que nuestras niñas a los once años estén si quiera pensando en sus estrías? Sangro. Sangro porque la cultura nos ha hecho creer por décadas que lo único que da valor a las mujeres es nuestra apariencia. Sangro porque han querido sin piedad convertirla en nuestro proyecto de vida consiguiendo que miles de mujeres inviertan gran parte de su tiempo, dinero y espacio emocional en perseguir cánones de belleza inalcanzables. Sangro porque la publicidad sigue alimentando, incluso en nuestras niñas, la excesiva preocupación por el físico, limitando y dirigiendo sus intereses a prácticas de belleza, reproduciendo las relaciones de dominación y subordinación. Sangro porque si se sigue promoviendo que nuestras niñas de 11 años estén pensando en sus estrías, en bajar de peso, en verse cada vez “más lindas”, mientras los niños se desarrollan de manera libre, tomándose el espacio público mientras nosotros nos quedamos en el privado, lo único que lograremos es perpetuar la desigualdad. ¡BASTA YA! Esto es violencia simbólica y estamos cansadas de que aún, como ciudadanes informades en sus consecuencias, sigamos siendo cómplices activos en aceptar y no cuestionar este tipo de prácticas. ¡BASTA DE VERDAD!

Una publicación compartida por La Rebelión del Cuerpo (@larebeliondelcuerpo) el