A principios de año me leí  Ubik, de Phillip K. Dick, una novela de ciencia ficción que está de lujo. Trata de un futuro donde las empresas hacen negocio para mantener a los muertos en “semivida” y que los vivos puedan comunicarse con ellos, y donde se paga hasta por abrir la puerta de tu casa. Es una comedia a ratos confusa, pero muy adictiva; lo más importante es que te invita a reflexionar sobre las percepciones de lo real, de la vida, la muerte, el tiempo y sobretodo lo absurdo del consumismo.

Otro libro que me regaló mi compañero para mi cumpleaños es Redistribución o reconocimiento, un debate entre marxismo y feminismo. Una discusión entre dos grandes feministas, Judith Buttler y Nancy Fraser, que creo muy pertinente en estos tiempos donde el feminismo ha tomado tanta fuerza. Se trata de la relación y las diferencias entre lo económico (las luchas por la redistribución) y lo cultural (luchas por el reconocimiento) en las sociedades capitalistas y cómo estas dos dimensiones inciden en la producción del género y la sexualidad.

Ahora estoy leyendo Marxismo aquí y ahora de Carlos Pérez Soto, que también fue regalo de cumpleaños. Carlos Pérez es un teórico marxista, profesor y docente de varias universidades e investigador en Ciencias Sociales. El libro me tiene particularmente atrapada no solo porque me ha interpretado mucho en su mirada sobre cómo llevar el marxismo a la praxis, sino además porque sorprendentemente habla de la necesidad de empujar la lucha por la reducción de la jornada laboral. Fue muy gracioso leer eso en estos meses después de haber estado peleando por más de dos años por las 40 horas! Mis convicciones se reafirmaron.

Leo en las noches antes de dormir y después de acostar a la Adela, en los viajes a Valpo o los domingos. La verdad es que no tengo mucho tiempo, pero hago lo posible.