*Esta información es republicada en el marco de una alianza con el medio internacional de noticias Mongabay Latam.

La ONG Ecoceanos acudió hace una semana a la Brigada de Delitos Ambientales (BIDEMA) de la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) para denunciar la cruel matanza de lobos marinos comunes (Otaria flavescens). Los ambientalistas señalan como responsable a la empresa Nova Austral S.A.

Según la denuncia, “este hecho habría ocurrido durante el período de engorda de salmónidos en un centro de cultivo ubicado en la zona de isla Capitán Aracena, región de Magallanes y Antártica chilena”, al interior del Parque Nacional Alberto De Agostini.

El subcomisario Francisco Cuevas, jefe de BIDEMA en la región de Aysén, asegura que la denuncia presentada por Ecoceanos será derivada al Ministerio Público para que este dé la orden de investigar.

Las investigaciones por maltrato animal

La denuncia en contra de Nova Austral llega en momentos en que la empresa de capitales noruegos está siendo investigada por la fiscalía por manipulación de datos y engaños en toda su cadena productiva. Ello, luego de que una investigación periodística del medio digital El Mostrador denunciara que la empresa entregaba a la autoridad fiscalizadora cifras falsas respecto a la mortalidad de sus peces.

Además, esta denuncia se suma a una serie de otras acusaciones que tanto organismos fiscalizadores como organizaciones sin fines de lucro y ciudadanos han venido haciendo desde 2014 en contra de la empresa. Ello, por generar condiciones anaeróbicas en el ambiente marino, es decir, bajos niveles de oxígeno que impiden la vida en el mar y la instalación de jaulas por fuera de los límites y cantidades concesionadas.

En Chile, el lobo marino común se encuentra protegido por ley, por lo que su caza está prohibida y representa un delito. Aun así, la denuncia presentada por Ecoceanos es la quinta por maltrato animal hacia lobos marinos en centros de cultivos de salmones que recibe la BIDEMA desde el 2015, asegura el Subcomisario Cuevas. De las cuatro restantes, una fue presentada en marzo por el Servicio Nacional de Pesca y actualmente está siendo investigada, y tres ya fueron cerradas por el Ministerio Público aunque solo una de ellas logró sentencia.

Juan Carlos Cárdenas, director de Ecocéanos asegura, sin embargo, que la cantidad de casos de maltrato animal es mucho mayor. “La eliminación de ejemplares de lobos marinos comunes con armamento de alto calibre, golpes o por sofocación con redes, constituye una de las realidades invisibilizada de la expansión de la salmonicultura industrial en las regiones costeras del archipiélago de Chiloé y la Patagonia chilena”, dice.

El subcomisario Cuevas asegura que las denuncias suelen hacerse por medio de la publicación de videos y fotografías que, además de ser tardías, no son publicadas por los testigo directos. Por el contrario, estos últimos frecuentemente “no declaran puesto que aún se encuentran trabajando en los centros de cultivo y temen perder sus empleos”, explica. Es por ello que establecer el delito en estos casos es particularmente difícil, asegura, puesto que “determinar fehacientemente cómo fue, dónde fue, cuándo fueron hechos los videos o las fotos, ubicar el centro de cultivo donde se realizaron, es ahí donde tenemos complicaciones”.

Hasta ahora, el único caso que ha logrado condena ocurrió en septiembre del 2014, en uno de los centro de cultivo de la empresa salmonera Yadrán S.A. La publicación del video en redes sociales, en el que es posible ver cómo trabajadores del centro de cultivo atacan a un lobo marino con palos y hachas, fue en julio de 2015 y el caso logró ser resuelto tres años después, en agosto de 2018. Los condenados, dos trabajadores de la empresa, debieron pagar una multa de unos 1300 y 1600 dólares respectivamente.

En opinión de Cárdenas, existiría una “cifra negra” de eliminación de mamíferos marinos que “coloca al país sudamericano bajo potenciales sanciones comerciales”. En efecto, en 2016 el gobierno de Estados Unidos dictó el Acta de Protección de Mamíferos Marinos que exige a los países pesqueros, que exportan a dicho mercado, cumplir con los estándares norteamericanos de protección de esas poblaciones silvestres. Así, el gobierno chileno debe acreditar al 2022 que sus pesquerías y producciones de salmónidos de exportación no causan daño a las poblaciones de lobos marinos, nutrias, focas, ballenas, delfines y marsopas.

Cumplir con la norma norteamericana sería decisivo para una industria cuyo principal mercado es el estadounidense. Según la base de datos de comercio internacional Infotrade, en 2018 se exportaron hacia ese país 169 977 toneladas, un 21,3 % más que el año anterior, por un valor de un millón 809 mil dólares.

Para cumplir con la exigencia, el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad aprobó, en junio de este año, una modificación al Reglamento Ambiental para la Acuicultura. En él se establece que las salmoneras deberán reportar a Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura cualquier interacción que se produzca con mamíferos marinos en las faenas. Además, será obligatorio el uso de redes loberas en las concesiones de salmones y trucha con el fin de evitar que los lobos entren a las jaulas de salmones.

Mongabay Latam intentó obtener la versión de Nova Austral respecto de la denuncia interpuesta en su contra, sin embargo, hasta la publicación de este artículo la empresa no entregó respuesta.

Las razones para matar un lobo

“El fuerte desarrollo de la industria salmonera en el sur de Chile, caracterizada por el cultivo intensivo de peces a altas densidades, inevitablemente ha atraído a este depredador, quien ve en este sistema una manera fácil de obtener alimento”, asegura un informe de la Subsecretaría de Pesca. Así, es frecuente que estos animales se introduzcan en las jaulas donde son criados los salmones y devoren una buena parte de ellos.

Un trabajador de uno de los centros de cultivo de Nova Austral, quien ha pedido resguardo de su identidad, cuenta que la eliminación de lobos marinos “es una práctica habitual. No solamente en Nova Austral sino que en las salmoneras desde la X región (región de Los Lagos) hasta Magallanes”. En conversación con Mongabay Latam, asegura que “la manera más primitiva (de matar a los lobos) es con hachas, pero algunas personas usan escopetas o revolver”, dice.

El trabajador asegura que nunca ha visto un instructivo o un documento en el que se precise la orden de eliminar a estos animales. Más bien señala que “las instrucciones nunca se dan, siempre son por debajo, son sugerencias, pero en realidad se hace siempre. No te dicen hay que matarlo, pero siempre hay lanzas en los centros. Todos lo saben pero nadie dice nada”.

Según él, en un ciclo de 18 meses en promedio se eliminan “entre 10 y máximo 15 lobos. Tampoco son muchos”, dice, aunque luego agrega que “eso es por centro. Imagínese si son 12 centros de cultivo en un área. Igual son 100 lobos, algo así”. El trabajador explica que, en la mayoría de los casos, intentan sacar a los lobos que se cuelan dentro de las jaulas “molestándolos y haciéndoles ruido hasta que se van”. Pero “algunos se quedan encerrados y mueren solos, otros los matamos. También por defensa propia, porque a mí me ha tocado tener un lobo al frente mío queriendo atacar y sí lo he matado”.

Para el trabajador, “existe una sobrepoblación de lobos en el sur de Chile. Yo lo he visto”, dice. Además señala que la mortalidad de peces producida por los lobos cuando estos entran a las jaulas les genera un sobreesfuerzo laboral. “Si un lobo entra a una jaula y elimina tres mil pescados, todos esos pescados nosotros tenemos que sacarlos —porque muchas veces solo se comen las vísceras, explica— y eso nos genera un trabajo de muchas horas y mucho esfuerzo”.

Lo que dice la ciencia

En Chile, más allá de la industria salmonera, existe un largo debate respecto de las interacciones entre mamíferos marinos y las pesquerías. Pescadores grandes y pequeños argumentan que los lobos devoran una parte importante de su pesca generando un impacto tanto en la economía como en las poblaciones de peces que son de importancia comercial. Los biólogos marinos Maritza Sepúlveda y Sergio Neira señalan, en un estudio realizado en 2016 para la Subsecretaría de Pesca (Subpesca), que “de hecho, uno de los argumentos utilizados para solicitar cuotas de captura de lobos marinos en Chile es que ello ayudaría a incrementar las poblaciones de presas, en directo beneficio de las pesquerías”.

Los científicos aseguran, sin embargo, que los resultados de la investigación realizada para Subpesca demuestran que “la cantidad de peces que son consumidos por los lobos no es importante comparada con la remoción de biomosa que ejerce la pesca”. Es decir, simplifica Layla Osman, bióloga marina y experta en el estudio de estos animales, “que los lobos no comen tanto como se piensa”.

El lobo marino común se distribuye en casi todo el litoral pacífico de Sudamérica, desde Ecuador hasta las Islas Diego Ramírez en el extremo austral de Chile. Según una cuantificación poblacional de lobos marinos realizada por Subpesca en 2012, a nivel nacional existen aproximadamente 135 000 lobos marinos comunes. De todos ellos, unos 47 053 lobos habitan en la región de Los Lagos y 19 085 en la región de Aysén. La cuantificación señala que si se comparan los censos realizados durante los años 1997, 2007 y 2012 es posible concluir que la población de lobos tiene una abundancia estable y una tendencia al aumento.

Aun así, Layla Osman, quien es investigadora asociada del Centro de Estudios Ambientales de la Universidad Austral de Chile y cofundadora y directora de la ONG Conectar para Conservar, asegura que esa cantidad de lobos no indica una sobrepoblación. Según explica la científica, el problema de las interacciones de lobos marinos se debe a que la disponibilidad de peces ha disminuido debido a la sobreexplotación de los recursos marinos, lo cual genera una competencia por los recursos entre el ser humano y los animales.

“Hay muchas pesquerías en Chile que están en nivel de sobreexplotación o de colapso, entonces tenemos mayores interacciones porque hay menos abundancia de recursos en el mar. No es que haya más lobos”, indica Osman. La experta pone énfasis en la actual investigación que se encuentra desarrollando, luego de que el año pasado lobos marinos devoraran un centenar de cisnes al interior del Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter, en la región de Los Ríos, al sur del país. “Es algo inédito”, dice la investigadora y agrega que es probable que “si es que hubiera una real abundancia en el mar no sería tan frecuente ver estos comportamientos”.

El trabajador de Nova Austral, que ha pedido el resguardo de su identidad, asegura que los pescadores artesanales que extraen centollas en la región de Aysén, también se ven afectados por los lobos que rompen sus trampas. Para evitarlo, cuenta que los trabajadores de las salmoneras entregan, a los pescadores artesanales, los lobos que eliminan para que pongan trozos del animal dentro de las jaulas. Según se cree “los lobos no son caníbales entonces así no se acercan a las trampas de centollas”, dice. El trabajador señala que se trata de un acuerdo entre pescadores, puesto que la mayoría de las personas que operan en los centros de cultivo de salmones fueron o son también pescadores artesanales. “Saben lo que significa que el lobo ataque tu pesca o tus trampas. Tratamos así de que otra persona lo aproveche”, dice.

Osman, quien durante los últimos 15 años ha trabajado junto a pescadores artesanales, asegura entender la posición que estos tienen respecto de los lobos marinos. “Entiendo su frustración porque para ellos es cada vez más difícil encontrar peces y resulta que viene un lobo y se los quita”, dice. Pero agrega que “cada especie que vive en la corriente de Humboldt tiene un rol y así como es contrasentido sacar tremendas abundancias de una especie y colapsarla, como lo hemos hecho, tampoco tiene sentido eliminar a un depredador porque se está comiendo los últimos peces que quedan”.

En definitiva, según la experta, el problema radica en que “el ser humano está administrando mal los recursos naturales” y la única solución real y de fondo es recuperar las pesquerías para que los peces alcancen para todos.

Nota del editor: 

Luego de publicado este artículo, Nova Austral se puso en contacto con Mongabay Latam para indicar que la compañía no está «familiarizada con las acusaciones» y que “está revisando sus prácticas para garantizar que solo se han aplicado medidas apropiadas”, puesto que “la eliminación de los lobos marinos va en contra de los estándares de la empresa».