Nico Rojo es un cantautor chileno que, en clave pop y rock, ha sabido plasmar y llamar la atención con directos mensajes y reflexiones políticas en sus más recientes canciones.

Un ejemplo de esta propuesta enérgica y contingente es “La última ola”, single inspirado por la lucha y resistencia de las mujeres en Chile. Específicamente, en historias como la de Marta Ugarte Román, profesora que fue detenida, torturada y asesinada por la Dictadura de Augusto Pinochet, y cuyo cuerpo fue lanzado al fondo del mar con el fin de desaparecerlo. Con el pasar de las horas, las olas la devolvieron, convirtiéndola así en la primera víctima confirmada de la dictadura cívico militar.

El título de la composición hace referencia a la última ola del feminismo y, también, a la última ola que terminó sacando el cuerpo de Marta del mar, como testimonio de resistencia.

“Desde niño, por el contexto donde crecí en los últimos años de la dictadura, miré con fascinación las protestas y las movilizaciones, y he dedicado gran parte de mi vida a estudiar y comprender las luchas y los movimientos sociales”, explica Rojo, dándole sentido al discurso que exhibe en sus canciones. Además, agrega que ha encontrado en “el rock, el pop y la música en general, un espacio de rebeldía necesaria”.

En el marco del estreno de este single y una nueva conmemoración del golpe de estado de 1973, conversamos con Nico Rojo y pueden leer la entrevista en El Desconcierto.

-Acabas de estrenar “La Última Ola”, donde te inspiraste en el asesinato de Marta Ugarte ¿Cómo te llega este caso personalmente?

-Los derechos humanos y la represión en dictadura han sido un gran tema al interior de mi familia, pero el caso de Marta Ugarte me conmovió muchísimo a partir del documental “El Botón de Nácar” de Pato Guzmán. Es un caso estremecedor, pero evoca también la esperanza de que la verdad logra salir a luz, salir a flote. Además del horror que transmite este crimen, creo que también puede representar un metáfora de la resistencia persistente de las mujeres, en un momento histórico en que batallaron contra un Estado explícitamente terrorista. Las mujeres nunca han dejado de combatir y ni la dictadura las frenó.

-Creciste en un barrio de Estación Central muy combativo en Dictadura. ¿Cómo influyó eso en tus composiciones?

-Influyó muchísimo. A ratos trato de alivianar el contenido de mis composiciones, pero crecí en un ambiente tan politizado, que realmente ya llevo todo esto en el ADN. Mi población, en Chuchunco, fue construida para los obreros de una gran empresa, entonces el vecindario prácticamente era un sindicato…reproducía las pugnas internas y todo se leía en clave política propia de la lucha por la Democracia y la transición. Recuerdo una pichanga ya en los noventa en que otro niño me trató de “marxista leninista” por haberle hecho un foul. Muy de guerra fría. Mi abuelo fue sindicalista destacado durante la UP, así que en el vecindario éramos parte de un bando en particular. Afortunadamente el bando mayoritario. A pocas cuadras de mi casa mataron a los hermanos Vergara. No tenía cómo abstraerme de ese entorno y finalmente uno queda marcado por el contexto, por el barrio.

-Aparte de músico, estudiaste sociología. ¿Cómo te ayudan esos conocimientos a la hora de componer y visibilizar problemáticas existentes en Chile?

-Siempre tuve curiosidad por entender la política de la calle. Estudiar los partidos políticos me parecía aburrido, pero entender los movimientos sociales y políticos siempre me parecía fascinante. Conocer la contracultura me entusiasma mucho desde niño. Desde adolescente me fascinaba saber tanto el movimiento punk como del movimiento de pobladores contra la dictadura, por nombrar algunos. Me parecían en el fondo parte de lo mismo. Ya más grande entré a estudiar sociología y luego en el extranjero traté de estudiar de todo, antropología, ciencia política, pero finalmente, más que los libros y la teoría ha sido el contacto con los movimientos sociales, lo que más ha encendido esa llama en mis composiciones.

-Saltaste de un disco con letras más latinoamericanistas a otro con un fuerte contenido local, político y social. ¿Qué te motivó a componer estas canciones para “Nicolasa”?

-Mi primer disco, Movimiento Americano, es fruto de 6 años viviendo fuera de Chile, de mis viajes por el continente, y de la fascinación que desarrollé por Latinoamérica. Me da la impresión de que es el continente más efervescente ¿no? Pero en los últimos años he podido profundizar y aprender mucho del movimiento mapuche y del zapatista, quienes siempre están a la vanguardia o, al menos, planteando las grandes preguntas. Preguntas sobre el medio ambiente, sobre el rol de la mujer o sobre la diversidad, son las grandes preguntas y estos movimientos me han acercado a ellas. Son preguntas esencialmente políticas y están presente transversalmente en mi nuevo disco. El disco anterior también es politizado, pero ahora abordo más explícitamente determinadas luchas, como la mapuche o la del movimiento de mujeres.

-“Nicolasa”, el nombre de tu disco, también es una especie de personaje. ¿Quién es?

-Siento que Nicolasa surge como un disco contra el pensamiento único y binario. Podría interpretarse a Nicolasa como un personaje, quizás como un alterego, pero en realidad es una voz no binaria que recoge voces que no necesariamente son mías. Nicolasa es un humilde reconocimiento a la lucha de las mujeres… a su lucha de hoy y de la dictadura donde nací, y sobre todo a la lucha de las mujeres indígenas, de zapatistas como la Comandanta Ramona y Marichuy, o de las ñañas de Ralco y las distintas machis que son acosadas hoy por el Estado y el empresariado.

-El primer single, “Luz de Gas”, habló de un fuerte tipo de violencia de género. ¿Cómo fue recibida esta canción por el feminismo?

-No puedo hablar por el feminismo en general, pero mi círculo de amigas feministas, generosamente, se hizo parte de la difusión del sencillo y se sumó a la campaña de informativa que desarrollamos sobre el abuso machista que aborda la canción, conocido como gaslight o Luz de Gas. A ellas, antes que todo, creo que les gustó la canción, pues varias me dijeron que di un paso más allá a nivel musical, pero también creo que vieron respeto y pertinencia en el mensaje. Entendieron que el mensaje reivindicativo no es mío, que solo refleja lo que he escuchado muchas veces entre amigas, en mi mamá o en mi hermana. Como músico, aprendo mucho colaborando con colegas mujeres y feministas, y esta canción no fue la excepción. Esta canción y su mensaje no habrían sido lo mismo sin el hermoso videoclip que dirigió Barbara Montaña, o sin las voces de mi socia Andrea Valdivia, quien es parte fundamental de mi banda.

Para el sencillo “La Última Ola”, Nico Rojo presenta un lyric video filmado en Trois-Riviéres, Quebec, Canadá, el cual fue dirigido por Darinka Osorio. En el clip se mezclan históricas imágenes de archivo con ilustraciones de la propia realizadora.

Nico Rojo anuncia el lanzamiento de nuevos sencillos durante el año y la presentación en vivo de su nuevo disco el sábado 23 de noviembre en la Sala Master de Santiago y el sábado 21 de diciembre en el Teatro Mauri SCD de Valparaíso.