El 30 de marzo de 2011, el coronel (r) condenado por delitos de lesa humanidad, Osvaldo Espinoza, obtuvo la concesión de la pérgola ubicada en la plaza de Ñuñoa con el fin de restaurarla para instalar un café. El plazo para el término de las obras era el 30 de junio de aquel año. Sin embargo, ninguna piedra se ha movido del lugar hasta hoy.

En un primer momento, el terreno no fue entregado a Espinoza debido a que bajo la pérgola había una subestación de Chilectra, que debía ser removida por la misma empresa en coordinación con el municipio, cuestión que ocurrió durante el periodo del alcalde Pedro Sabat.

Ante la imposibilidad de disponer del terreno concesionado en las fechas comprometidas, Osvaldo Espinoza inició en noviembre de 2013 un juicio ordinario en el 28° Juzgado Civil de Santiago contra la municipalidad, en el que demandaba el cumplimiento forzado del contrato, junto con una millonaria indemnización de perjuicios. Finalmente, la Corte Suprema condenó a la municipalidad la entrega inmediata del terreno al adjudicatario, y al pago de los perjuicios que le causó al demandante.

Este juicio ahora está en etapa de liquidación de deuda, momento en que se realizan los cálculos de los montos que deberá pagar el municipio al demandante, quien exige una indemnización cercana a los mil millones de pesos.

Sin embargo, la historia no terminó ahí. En noviembre del 2015, el actual alcalde Andrés Zahri tuvo que afrontar esta situación, que había quedado pendiente desde la administración de Sabat.

A un mes de asumir, el líder comunal se cuadró con los vecinos de la comuna, que estaban en contra de que se interviniera la plaza por ser un espacio público, y generó un decreto para anular el contrato aduciendo que Espinoza había cedido la concesión a un tercero sin consultar a la municipalidad, lo cual podía ser invocado como una causal de caducidad para poner fin al contrato de manera anticipada.

Luego de esto, Espinoza demandó a la Municipalidad en el 22° Juzgado Civil de Santiago para dejar sin efecto el decreto. Sin embargo, en esta instancia el ex uniformado sufrió un revés puesto que las resoluciones dictadas por el alcalde se deben reclamar ante la Corte de Apelaciones.

A pesar de esto, la sentencia estimó que Espinoza no cedió la concesión puesto que él seguía conservando la calidad de concesionario ante la municipalidad y el vínculo contractual entre ambas partes no sufrió modificaciones. Por lo tanto, el juzgado señaló que el decreto no podía poner fin al contrato, sin embargo, dejó en claro que dictaminar eso excedía sus atribuciones legales.

Esta victoria indirecta fue destacada por el alcalde Zahri, quien afirmó que esto era un triunfo para los ñuñoinos

“El odeón de Plaza Ñuñoa es patrimonio de esta comuna y de todos los ñuñoínos. En 2016 remodelamos este espacio que quedó gravemente afectado luego del terremoto de 2010 para precisamente entregarlo a la comunidad, que estaba ansiosa de disfrutar este lugar tan emblemático en la comuna. Hoy celebramos esta sentencia que da la razón al municipio y que devuelve la pérgola indefinidamente a los vecinos”, afirmó Zahri en una nota publicada en el sitio web del municipio.

No obstante, hay un dato extraño dentro de este juicio, puesto que en la etapa de conciliación la misma municipalidad le ofreció a Espinoza anular el decreto.

“La municipalidad de Ñuñoa se compromete a dejar sin efecto el referido decreto una vez que el demandante de autos deje sin efecto la cesión por ella celebrada con un tercero respecto a la administración del restaurant que debe emplazar en el terreno objeto de la concesión”, señala el texto legal.

Y agrega que “una vez efectuada, o una vez cumplido lo señalado en el punto anterior, la Municipalidad de Nuñoa se compromete a hacer entrega del terreno al día siguiente hábil”.

La otra causal de caducidad

El desempeño de la municipalidad en este caso ha sido cuestionado por algunos concejales de la comuna, quienes han afirmado que el alcalde Zahri no aplicó una de las causales que habría anulado de manera inmediata el contrato con el ex uniformado.

Dicha causal establece que si la persona que se adjudicó la concesión está siendo procesada por la justicia, el contrato puede terminarse de manera anticipada. En el caso de Espinoza, esto se podría haber aplicado, puesto que el ex coronel fue condenado en 2018 a la pena de 14 años de presidio por el homicidio de José Alberto Fuentes, durante la dictadura.

El procesamiento de Espinoza comenzó en el año 2013 y esta información ya era manejada por el alcalde en ese entonces. Lo que muchos no entienden es por qué no se anuló el contrato por esta vía.

Así lo expresa la concejala del Partido Comunista (PC), Alejandra Placencia, quien afirma que en varios concejos municipales le plantearon esta situación al alcalde.

“Lo que plantemos en varias ocasiones y, en defensa de la pérgola, que es para nosotros un patrimonio importante por al historia que esta tiene y por lo que simboliza para nuestra comunidad, solicitamos que se tomaran las medidas para que el contrato caducara, para que se invocara la cláusula que corresponde para que se anulara este contrato. Sin embargo, el alcalde, muy mal asesorado, muy poco claro también respecto de la gravedad de lo que estábamos planteando, hizo una cosa distinta, lo que hoy día le significa al municipio una pérdida patrimonial bastante importante”, sostuvo.

Según Placencia, el tema no fue considerado porque una parte de la derecha, que está presente en el concejo, “no considera que estas cosas sean graves”.

“No es solo es un juicio penal, además se trata de un juicio por violación a los derechos humanos. Ese era el elemento central para terminar el contrato con el señor Espinoza”, enfatiza.

Junto con esto, la concejal también planteó que existen dudas sobre si el municipio tomó la decisión de perder estos juicios a propósito.

“Queda la duda: no tenemos ningún elemento para probarlo, pero si para todos estaba claro qué era lo que había que hacer para terminar el contrato, y finalmente se hace otra cosa, la pregunta que uno se hace es cuál es la razón de haber hecho una cosa distinta. Sería bueno que el mismo alcalde pudiera responder”, emplaza.

La respuesta de la municipalidad

El Desconcierto intentó comunicarse con la municipalidad de Ñuñoa para preguntar la razón por la cual no se utilizó esta causal, sin embargo, hasta el cierre de esta edición, no hubo respuesta.

No obstante eso, este medio pudo acceder a la respuesta que le dio el alcalde Zahri a la concejala Paula Mendoza, con respecto a los juicios que afronta la municipalidad por este caso.

Respecto a la demanda de Espinoza en el 28º Juzgado de Santiago, el alcalde Zahri señaló que “actualmente se encuentra en cumplimiento incidental de la sentencia firme y ejecutoriada, donde el Municipio opuso excepciones y contestó la demanda incidental, siendo con fecha 27 de febrero de 2019 rechazada por falta de oportunidad al cumplimiento incidental, dicha resolución fue apelada y se encuentra siendo revisada por la Corte de Apelaciones de Santiago”.

En relación al juicio que buscaba la nulidad del decreto, sostuvo que “se encuentra con sentencia definitiva, la que rechazó la demanda. La contraria casó y apeló, mientras que el Municipio se adhirió a la apelación, señalando otros argumentos por los cuales se debía rechazar también la demanda”.