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Artista expone escombros de casas Copeva para denunciar el negocio inmobiliario

Por: Elisa Montesinos / Publicado: 17.09.2019
Valentina Utz (1986) viene trabajando hace un tiempo el tema de los espacios que cambian producto de la especulación inmobiliaria. En Santiago se encontró con el derrumbe de las casas Copeva, cuyos escombros recolectó y los trasladó desde Bajos de Mena hasta la Galería Gabriela Mistral, en pleno centro de la ciudad. Ahí, desde la Alameda, se puede ver esta instalación hecha con los restos del sueño de la casa propia.

En noviembre de 2018, camino hacia la casa de una amiga en Puente Alto, Valentina fijó la mirada en una nube de polvo y ruido que se levantaba a lo lejos. Avanzó y, a medida que se acercaba, vio que unas máquinas estaban derrumbando unos departamentos. Como no podía detenerse, siguió hacia su destino donde le contaron que se trataba de las casas Copeva.

“Pese a ser de Concepción, como las noticias son bien centralizadas, recuerdo haber visto en la tele estos departamentos que se llovían y los tapaban con plásticos”, dice Valentina Utz sobre ese invierno de 1997, en que más de 500 familias vieron cómo el agua se colaba por los techos y paredes que el Estado les había entregado a través de la constructora.    

La artista, que venía trabajando el tema de cómo el negocio inmobiliario reorganiza las ciudades, se prometió volver y lo hizo el verano recién pasado. Encontró gente que miraba la continuación del proceso de derrumbe, lloraba o comentaba sobre el tiempo que alcanzaron a vivir en los departamentos. También había otros que, apenas terminado el trabajo de las máquinas, se lanzaban a buscar materiales que no estuvieran totalmente rotos para usarlos como techo de una nueva e improvisada vivienda.

© Alexis Llerena

Esos escombros, esparcidos en distintos puntos de Bajos de Mena, llamaron su atención. Así, durante dos fines de semana –ya que trabaja como profesora y no tiene otros momentos libres– fue a recolectar los restos de las casas Copeva, los subió a un camión y cruzó la mitad de Santiago hasta un costado de La Moneda, en la Galería Gabriela Mistral, donde los agrupó por materiales para hacer la instalación Ejercicios de rearmado. Los transeúntes que caminan por la Alameda se detienen unos segundos para observar a través del ventanal los escombros, tubos, maderas y planchas de plumavit que alguna vez representaron el sueño de la casa propia.  

-¿Qué opinaba la gente de Bajos de Mena sobre lo que estabas haciendo?

-Hablé con gente de juntas de vecinos, con personas que estaban ahí y con una trabajadora social. Fue todo muy respetuoso, a algunos les parecía interesante, pero en general allá están en otra, viendo dónde van a vivir. Por eso mismo saqué lo que ya nadie podía necesitar, porque mientras buscaba escombros vi gente que vivía con los restos de planchas, nylon y madera.

-Es tan grande la crisis de vivienda que la gente se pelea los desechos de unas casas mal construidas, como el desecho del desecho.

-Sí, me parece súper triste, pero también es un reflejo de nuestra sociedad en que está todo segregado. Aunque las personas desde afuera ven como algo positivo que se esté demoliendo, para los que vivían ahí es un problema real porque les dan plata por entregar sus departamentos, pero no les alcanza para uno de similares características en la misma comuna, así que muchos se han ido fuera de Santiago, más alejados todavía del centro de la ciudad. Entonces, ¿para quién están demoliendo esto? Da sospecha porque es justo ahora que van a hacer la línea del Metro y están subiendo los precios.    

©Pato Gajardo

-¿Y cuál es la sospecha?

-Frente al sistema económico y la especulación inmobiliaria, que están sobre los derechos de las personas. Uno se da cuenta que el derecho de vivir bajo un techo está poco protegido en el país. Por eso tiene que estar bien regulado por el Estado, ya que muy pocos empresarios, por iniciativa propia, van a ser más amables con el medio ambiente, con las personas y con la historia de los lugares.

Acá en Chile se están formando muchas colecciones de arte contemporáneo con dineros del negocio inmobiliario. ¿Qué te pasa con eso?

-No enjuicio a alguien que vende sus obras a estas colecciones o que los dueños de inmobiliarias manejen arte.

-¿Para ti no habría problema en que uno de estos coleccionistas compre esta obra?

-Es que no la estoy vendiendo. Pero te digo, lo que hacen los otros artistas a mí no me interesa. Lo que sí me importa es ver por qué pasan estas cosas, qué es lo que tiene que empezar a cambiar, cómo tienen que ser los planos reguladores, dónde está el resguardo para las personas, y exponer esas cosas. Porque en el sistema inmobiliario actual en que la norma está tan abierta, es llegar y vamos demoliendo y vamos haciendo edificios gigantes. La plata maneja todo, lamentablemente. No es casual entonces que esas personas tengan todo ese dinero para armar las colecciones.  

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