Cultura

Tres obras de las que nadie más dirá nada

Por: Rodrigo Hidalgo, escritor y periodista / Publicado: 22.09.2019
Captura de pantalla 2019-09-21 a las 18.24.29 / Sumergidas de Vicky Larraín
Apostamos hoy por un libro, una obra de danza-teatro y una exposición de artes visuales que no figuran en carteleras ni en vitrinas, ni cuentan con prensa o publicidad de ningún tipo. El libro se llama Nos cuesta la vida, son cuentos de Luis Alberto Tamayo y fue recién publicado por Edebé. La performance de danza teatro se llama Sumergidas, es de la destacada coreógrafa Vicky Larraín, se basa en Virginia Woolf, aborda la violencia de género y se presenta viernes y sábados en su propio departamento en el barrio Lastarria, en el formato "teatro de casa". Y la exposición se llama Tentarte, es en el Centro Cultural Manuel Rojas, y se exhiben obras de los artistas Rodrigo Gallegos, Eduardo Cabarra y Martín Moreno hasta el 12 de octubre.

Diríase que el contexto general es de una sobreabundancia de oferta artística. Hay miles de autores publicando sus libros en centenares de editoriales independientes y autogestionadas, cuando no a través de la mera autoedición. Por el territorio se han multiplicado los espacios de todo tipo en los que se realizan funciones de teatro, danza, cine, música; locaciones a trasmano, con pésima ubicación, sin locomoción o acceso, o en condiciones de infraestructura que van de la opulencia técnica al minimalismo o la pobreza franca, donde se realizan exposiciones de artes visuales, performances o instalaciones absolutamente fuera del circuito de los museos, las instituciones o las galerías comerciales. Utilizar incluso la propia casa, departamento o patio, es lo que la lleva. Esto que podía o solía ser propio de los artistas emergentes, ya no lo es tanto, de modo que es más común de lo que se cree hallar a creadores consagrados en esa senda.

Sumergidas es una pieza de danza teatro de la destacada coreógrafa nacional Victoria Larraín, creadora con premios y años de trayectoria, que se sustenta o dialoga más bien con la vida y obra de Virginia Woolf a partir de una referencia explícita que es la película Las horas (Stephen Daldry, 2003), donde una magistral Nicole Kidman encarna a la escritora que se suicidó sumergiéndose en las aguas del río Ouse. Y se trata entonces de capturar lo que captura la actriz con los ojos camino a la muerte, una mirada dolida, que contempla el vacío, o que vacía su propia existencia ante la imposibilidad del amor como salvavidas de la angustia. Una obra que desde el feminismo habla del fracaso de las relaciones con los hombres. La imposición de parir, de ser madre siempre antes que el derecho al cuarto propio.

La danza-teatro es muy pulsional, las imágenes que componen los cuerpos son abstractas, y el espectador es atrapado desde su emocionalidad. Donde una ve un parto, la otra verá un aborto. Relaciones, quiebres, abandonos. El apoyo para ese espectador desinformado lo proporcionan los textos, recitados, proyectados, dichos por las intérpretes (Pelusa Trincado, Paulina Paullets, Vale Cathalifaud) y por la propia Vicky Larraín en escena. El efecto se logra, no queda duda. Y es probable que el formato escogido de “teatro en casa” sea igualmente clave al respecto porque luego del aplauso, como estamos en el living, en un ambiente de intimidad, se produce el conversatorio, se abren las dudas como ventanas, se comparten las miradas al calor de un vaso de bebida o una taza de té. Entonces todo termina de cuajar y dan ganas de volver a aplaudir al salir de su departamento en pleno Lastarria.

Igualmente “artístico” es el barrio Yungay, en la calle García Reyes 243, se encuentra el autogestionado Centro Cultural Manuel Rojas, inmueble que además de ser una casa con sus correspondientes habitantes, mascota y todo, es un lugar donde se dictan talleres y ocasionalmente, como ahora, se abre al público general en horarios a convenir para mostrar el trabajo de distintos artistas. En este caso se trata de Tentarte, exhibición que reúne obras de Rodrigo Gallegos, Eduardo Cabarra y Martín Moreno, tres artistas visuales mayores de 40 y con un currículum que da cuenta de los avatares por los que un artista debe pasar para sobrevivir.

Con notoria influencia del comic, las piezas de Gallegos muestran una variedad de personajes que deambulan deformados junto a elementos que podrían ser ojos o sombras acongojadas, insinuando un mundo interior doloroso como paisaje chileno. Las pinturas de Martín Moreno conectan una memoria visual personal con la historia nacional, así por ejemplo se hace presente la imaginería de la infraestructura de la red ferroviaria hoy abandonada y decadente, las estaciones Yungay y Mapocho, metáforas de proyectos truncos como el Poder Popular; o guiños a ciudades como el puerto de Valparaíso o el plano de Cartagena, con sus quebradas y cerros que se muestran como eran durante la reconocible época de la dictadura. Eduardo Cabarra, por su parte, trabaja con materiales de reciclaje, objetos intervenidos y transformados, vueltos a la vida luego de haber caducado, proponiendo la búsqueda de nuevas perspectivas y la exploración de la mirada, y logrando que volvamos a resignificar lo que entendemos por belleza, develando lo que convocan nuestros pequeños gestos íntimos. Tres autores que con técnicas muy distintas y variadas hablan del ser humano, su intimidad y su historia.

Finalmente, el escritor Luis Alberto Tamayo publica un conjunto de cuentos reunidos bajo el título de Nos cuesta la vida, con una editorial de peso y envergadura como es Ediciones Don Bosco (EDEBÉ), lo que le permite estar en las principales librerías. Sus anteriores libros “adultos” fueron publicados en editoriales pequeñas y acaso por eso ha sido injustamente desatendido como tantos otros por la crítica y la prensa, eso unido a una trayectoria más bien circunscrita a lo que se llama LIJ, Literatura Infantil y Juvenil, contando aún con varios libros, premios y reconocimientos en ese ámbito, lo que habla de una discriminación tan ridícula como obtusa hacia quienes escriben “para niños”. 

Luis Alberto Tamayo visitando un colegio

Nos cuesta la vida es un conjunto de 10 relatos que meten el dedo en la llaga. Si alguien piensa que un cuento infantil no debe dejar espacio a la insinuación y ser explícito, acá tenemos entonces a un autor para adultos, que narra con ritmo y va dejando pistas, intersticios abiertos para que el lector complete. Así, en el cuento “Atardecer en sepia con piscina y álamos” el final nos deja con la angustia de algo terrible que va a suceder. Un crescendo rítmico como un río que amenaza salirse. O en “El día que vuelva Mariela”, que acaso puede leerse como insinuación de alguien que ha desaparecido, un fantasma que se niega al olvido. La memoria política histórica atraviesa varios relatos y se hace explícita en el excelente “Mi hermano cruza la plaza”. Nos enfrentamos a la rudeza del mundo en todos sus colores, sentimos la cercanía de la muerte cuando vamos de la mano de dos chicos sumergidos en el mundo narco y la sentimos cuando tres chicas en una fiesta viven un intento de violación. Incluso se nos muestra la inocente violencia cotidiana, lúdica o futbolera de los niños y adolescentes en ámbitos escolares, que Tamayo conoce y refleja a la perfección. Se trata a fin de cuentas de diez cuentos dolorosos, duros y maduros, de excelente factura y ejecución, sobre este país doloroso y violento.

Danza-teatro, literatura y artes visuales nativas de creadores autóctonos, poco conocidos quizá para algunos, pero chilenos y chilenas que nos hablan de cómo somos, de cómo estamos cambiando. Dejamos extendida la invitación porque estas obras no las verá en ninguna cartelera, ni en la propaganda esquizofrénica de la tele; porque estamos en el mes de la patria, sea lo que signifique eso para usted.

Sumergidas, danza teatro / performance

Studio Vicky Larraín. Barrio Lastarria.

Viernes y sábados 20:30 hrs. Adhesión voluntaria.

Contacto: 226393922 / corpteatrochile@gmail.com

Tentarte, exposición de artes visuales.

Centro Cultural Manuel Rojas. Barrio Yungay.

Entrada liberada

Coordinar horario de visita: centroculturalmanuelrojas@gmail.com

Nos cuesta la vida (110 páginas, editorial Edebé)

 Cuentos, Luis Alberto Tamayo 

Disponible en librerías

Precio de referencia: $7.000 pesos

 

Contenido relacionado

Camila Moreno estrena nueva canción, ‘Quememos el reino’

“Plata Ta Tá”: Mon Laferte estrena videoclip con la participación especial de la actriz Yalitza Aparicio

Déjanos tus comentarios
La sección de comentarios está abierta a la reflexión y el intercambio de opiniones las cuales no representan precisamente la línea editorial del diario ElDesconcierto.cl.
Te puede interesar

VIDEOS| “Vocería Popular”: La labor del medio comunitario Quilicura Televisión

Artista expone escombros de casas Copeva para denunciar el negocio inmobiliario

Ingrid Wildi Merino, artista visual: “Ahora a los que hacen desaparecer es a los inmigrantes”