Cultura

Unbelievable: Macho muerto, no viola

Por: Rodrigo Miranda, periodista y escritor / Publicado: 27.09.2019
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Es una serie difícil de ver. Dolorosa, tensa y cruda, pero oportuna y casi obligatoria. Unbelievable recuerda que hasta hoy las mujeres son invisibilizadas, miradas con sospecha por el poder masculino, relegadas a un lugar secundario, periférico y subordinado a la dominación machista. De eso bien supo Marie Adler, la valerosa heroína de esta historia que golpea, machaca y sacude conciencias.

Unbelievable denuncia el tortuoso camino de las mujeres víctimas de violaciones que se enfrentan a un sistema de justicia escéptico. Sus casos quedan impunes por policías que deciden no investigar o cierran los casos porque no les creen, como si las víctimas estuvieran inventando todo para llamar la atención. 

En apabullantes ocho capítulos, la serie protagonizada por la actriz Kaitlyn Dever relata el trauma y la resiliencia de Marie Adler, joven de 18 años víctima de una brutal violación en 2008 que es humillada y abandonada por el sistema judicial. 

Marie era adoptada y vivía en viviendas especiales para jóvenes en riesgo en Washington. Cuando denunció que fue violada por un enmascarado en su propia cama, los detectives a cargo del caso actuaron con incredulidad y frialdad. No le creyeron. Incluso sus propias madres adoptivas comenzaron a dudar del testimonio. Los policías dijeron que su historia no era creíble, de ahí el titulo de la serie, y Marie fue obligada a retractarse y se le acusó de mentir en una declaración. Era el mundo al revés. Ahora ella era la acusada y arriesgaba hasta un año de cárcel por una presunta denuncia falsa. Su testimonio, sin embargo, era verdadero, pero nadie quería oírlo.

Hasta hace poco en el sistema de justicia de Estados Unidos existía la orden de actuar con escepticismo frente a los delitos sexuales. La premisa era dudar, no creerle a las mujeres. También hay un enorme desconocimiento sobre los efectos en las conductas de las víctimas de estos traumas que no son estandarizadas. Los policías, investigadores y jueces tienden a creer que las sobrevivientes de abusos sexuales deberían actuar de una única manera. Si no es así, su relato no es creíble. Un ejemplo más que refleja el tratamiento hostil y revictimizante que sufren mujeres, adolescentes y niñas violadas dentro de la inhumana y burocrática maraña policial. Desde el primer capítulo, vemos cómo Marie es obligada a revivir el momento de la violación una y otra vez por el kafkiano papeleo judicial.

Unbelievable ayuda a explicar por qué las víctimas de violación no son creídas y son revictimizadas por la cultura de la duda que rodea a las denuncias de abuso sexual. La historia de Marie transmite impotencia al espectador y muchas veces tuve que dejar de ver un capítulo para aplacar la rabia. Lo más espeluznante es que el caso es real y también inspiró el reportaje Una historia increíble de violación, de T. Christian Miller y Ken Armstrong, ganadores del Premio Pulitzer por ese artículo, y el programa de radio Anatomía de una duda.

La serie demuestra cómo se necesita que sean las propias mujeres las que hagan justicia. Solo una mujer puede entender el miedo de la víctima, simplemente porque un hombre nunca ha sentido ni sentirá esa sensación diaria de peligro y acoso en la calle, el transporte público, el colegio, la universidad, el trabajo o dentro de su propia casa.

A miles de kilómetros de distancia de Washington, en Colorado, en 2011 dos detectives, Karen Duvall (Merritt Wever) y Grace Rasmussen (Toni Collette), investigan a un violador en serie. Cuando finalmente detienen al culpable, encuentran evidencias que les permiten contactar a Marie. Ahí su drama se mezcla con el de otras víctimas del mismo agresor, esta vez escuchadas y creídas por las detectives. Son dos mujeres las que hacen la pega que los hombres no quisieron hacer. En la vida real, Enda Hendershot fue la agente de policía en la que se basó el personaje de Grace Rasmussen, y Stacey Galbraith, la detective que inspiró a Karen Duvall.

Con sólidas actuaciones de todas las actrices y una sobria factura visual alejada del sensacionalismo, la serie profundiza en la valentía de la protagonista, en la superación del miedo a denunciar, pero también toma partido, exige reivindicaciones urgentes a las víctimas de cualquier tipo de violencia machista y denuncia los abusos y la discriminación contra la mujer en todos los niveles. 

El movimiento feminista reorganizado en 2017 ha calado hondo. Se denunciaron abusos en las universidades, por primera vez se escuchó a las víctimas y el Yo te creose instauró como una poderosa señal de sororidad. Las calles se llenaron de marchas, performances y consignas. Ahora es el turno del audiovisual para ayudar a derribar las estructuras patriarcales a través de diferentes soportes. Como gritan en las calles las mujeres: Nos matan, nos violan y quieren libertad y cómo y cómo y cómo es la weá… La tula violadora, a la licuadoraMacho muerto, no viola.

Disponible en Netflix

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