Antes de escribir esta columna leí un montón de artículos y columnas que se refieren a Greta Thunberg. Algunas que la apoyan y otras que la critican. Llegué a la siguiente conclusión: no entiendo por qué se critica y discrimina a una persona que está haciendo ver al mundo que el cambio climático es una realidad, algo que a estas alturas todos deberíamos saber.

Greta es una niña, tiene 16 años, es asperger y es europea, y eso no la hace más ni menos que cualquier otro activista que pelea por lo mismo que ella: salvar al mundo. Se ha dedicado a motivar a personas de diferente nacionalidad, raza, sexo, edad, cultura, religión y tendencia política para buscar una solución a la crisis climática, que nos afecta a todos y todas por igual. Por esto, como miembro de la Agrupación Infantil y Juvenil de Corporación Opción, me siento inspirada por ella.

Hoy, en vísperas del Día Internacional de la Niña, creo que en vez de criticar a Greta Thunberg deberíamos escucharla, a ella y a los muchos otros activistas medioambientales, principalmente de nuestras localidades, para, en conjunto, defender nuestro hogar, que, por lo demás, es el único hogar que tenemos, a través de una participación activa y acciones concretas.