Cartas

El modelo se derrumbó y Piñera no podrá hacer nada al respecto

Por: Francisco Mendez / Publicado: 23.10.2019
Marcha_Las_Condes_Felipe_Castillo_8 /
No queda tan claro tampoco que lo puedan hacer quienes fueron parte de la ex Concertación y de la ahora llamada ex Nueva Mayoría. Sus miedos y su comodidad también son lo que hemos visto destruirse. Su convencimiento de que la democracia es solamente un tema electoral y de símbolos, fue lo que, excepto en el tema de la educación, gracias a generaciones desprovistas de los traumas dictatoriales, ayudó a seguir legitimando lo que se dijo muchas veces que se quería cambiar, para no cambiarlo y tenernos en la eterna espera.

Con los anuncios de anoche de Sebastián Piñera, lo cierto es que no se resolverá nada. Tal vez haya quienes quieran vestir estas medidas de contingencia de “acuerdos sociales”, pero en días como los que estamos viviendo ya no se puede recurrir a esas triquiñuelas comunicacionales tan fácilmente. Se acabó la paciencia, la gente se cansó de las palabras, de los últimos vestigios de los eufemismos transicionales y de toda la retórica de un sistema que decía mucho y no hacía nada para reinventarse. La falta de certezas de este supuesto milagro chileno, que se ha mostrado insoportablemente autocomplaciente, finalmente convirtió al consumidor en un sujeto molesto con todo lo que le prometieron con bellos discursos de democracia y libertad.

Con lo sucedido en estos días, la épica del plebiscito de 1988 ya no emociona a nadie. Por más que los líderes del NO sigan contándonos que salvaron a Chile, lo cierto es que sus negociaciones con el dictador son parte de lo que se derrumbó este fin de semana. Todas esas palabras que llamaban a la “moderación” y al eterno consenso, hoy no parecen más que viejas consignas de extremistas vestidos de dialogantes; de fanáticos ideológicos disfrazados de representantes de un centro político inexistente.

Y es que lo extremo no es lo que hemos visto en el metro y en las calles y ha alterado la normalidad, sino lo que hemos entendido por años como lo “normal”. Las nulas garantías y el eterno negociado en que se transformó para algunos nuestra cotidianidad, terminaron por hacer que ese país paciente, sumiso y convenientemente despolitizado, explotara ante la presión que ahogaba a cada una de sus individualidades,  dando cuenta de una totalidad agotada, colapsada.

¿Qué hacer? Urge cambiar la lógica política, económica e institucional. No se debe recurrir a la contingencia política, sino hacer una acción política real, instalando una nueva mirada hacia el futuro. Esto, obviamente, no lo podrá hacer la derecha. Los integrantes de este gobierno no solo han demostrado su inoperancia  y su fascinación por transformar los problemas sociales en cuestiones de seguridad pública, sino también ser la cara de lo que se está condenando. No olvidemos que son los patrones, los dueños, los impulsores de una institucionalidad que se hizo de acuerdo a caprichos ideológicos, por lo que en este momento no tienen legitimidad alguna para llamar a nada, salvo a elecciones.

No queda tan claro tampoco que lo puedan hacer  quienes fueron parte de la ex Concertación y de la ahora llamada ex Nueva Mayoría. Sus miedos y su comodidad también son lo que hemos visto destruirse. Su convencimiento de que la democracia es solamente un tema electoral y de símbolos, fue lo que, excepto en el tema de la educación,  gracias a generaciones desprovistas de los traumas dictatoriales, ayudó a seguir legitimando lo que se dijo muchas veces que se quería cambiar, para no cambiarlo y tenernos en la eterna espera.

Insistir en lo que fue derrumbado con las protestas, sería un error dramático. Esta es una prueba de fuego para las nuevas generaciones y las no tan nuevas; las que nunca habían visto nada ni siquiera parecido a una crisis de la democracia en otro lugar que en los libros de historia, como  también para las vieron y vivieron cosas similares, pero no pudieron ser parte de la solución. Esta es la oportunidad para poner en práctica la experiencia que han ido adquiriendo por años, porque esto merece ser representado de manera concreta,  con gente que de verdad entienda que no es un tema que se soluciona solamente electoralmente, sino ideológicamente, con una nueva mirada sobre Chile, sus ciudadanos y el rol que estos tienen en el funcionamiento de la sociedad.

Pero para eso, primero Piñera debe darse cuenta que su gobierno no podrá hacer nada; que él y sus amigos no son el porvenir de Chile, sino los principales exponentes de lo que se quiere dejar atrás.

Contenido relacionado

Actores del mundo social, político e intelectual llaman a responder a las demandas del país

Homenaje al Negro Matapacos

Déjanos tus comentarios
La sección de comentarios está abierta a la reflexión y el intercambio de opiniones las cuales no representan precisamente la línea editorial del diario ElDesconcierto.cl.
Te puede interesar

Querella contra Piñera por crímenes de lesa humanidad: Solicitan que Bachelet sea llamada a declarar

Oposición subyugada: La locura de un país sometido al gobierno del seis por ciento

Joven que perdió su ojo por impacto de bomba lacrimógena interpone querella criminal contra Piñera, Blumel y Rozas