Internacional

Por qué la “ola verde” no se reflejó en la campaña presidencial en Argentina

Por: Victor Farinelli / Publicado: 27.10.2019
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El mar de pañuelos verdes (símbolo de la lucha por el aborto libre) y las consignas del movimiento Ni Una Menos (contra el femicidio) marcaron la marcha que finalizó el evento, y reforzaron la masividad de este movimiento que ha logrado reunir a mujeres de diferentes generaciones, y que en este año, en su última resolución, decidió cambiar su nombre para hacerse más inclusivo – el encuentro número 35, que será en la ciudad de San Luis, en la zona centro oeste del país, se llamará Encuentro Plurinacional de Mujeres Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales y No Binares. Con todo esa influencia sobre una parte tan importante del electorado, ¿se puede decir que la ola feminista es uno de los puntos centrales de las elecciones de este domingo 27de octubre?

En el último día 13 de octubre, dos semanas antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, las mujeres argentinas mostraron una vez más la fuerza de ese movimiento social. Reunieron cerca de 200 mil activistas en la ciudad de La Plata, capital de la Provincia de Buenos Aires, en el cierre del 34º Encuentro Nacional de Mujeres.

El mar de pañuelos verdes (símbolo de la lucha por el aborto libre) y las consignas del movimiento Ni Una Menos (contra el femicidio) marcaron la marcha que finalizó el evento, y reforzaron la masividad de este movimiento que ha logrado reunir a mujeres de diferentes generaciones, y que en este año, en su última resolución, decidió cambiar su nombre para hacerse más inclusivo – el encuentro número 35, que será en la ciudad de San Luis, en la zona centro oeste del país, se llamará Encuentro Plurinacional de Mujeres Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales y No Binares.

Con todo ese apelo e influencia sobre una parte tan importante del electorado, ¿se puede decir que la ola feminista es uno de los puntos centrales de las elecciones de este domingo 27 de octubre? La respuesta a esa pregunta es: sí… ¡y no!

Ninguna se las candidaturas dejaron de abordar el tema, y todas presentaron sus propuestas para tratar de capturar parte de ese electorado gigantesco, pero la verdad es que solamente una (la del Frente de Izquierda) le dio mayor prioridad. Los problemas económicos generados por el gobierno de Mauricio Macri, especialmente desde abril de 2018, con el aumento en los índices de pobreza e indigencia, la inflación y el desempleo, hicieron con que esos factores fuesen los más abordados por las principales candidaturas, y también por los principales medios de prensa del país.

Tanto es así que de las seis candidaturas presidenciales, todas lideradas por hombres (solo tres son acompañas por una mujer como vice), dos son de economistas: el ultra liberal José Luis Espert y el ex-ministro de Hacienda de Néstor Kirchner, Roberto Lavagna. Todos, incluso los no economistas, enfocaron sus propuestas en la creación de empleo, la reactivación de la economía y la distribución del ingreso, dejando de lado los temas ligados a los derechos de las mujeres.

Entre los dos candidatos favoritos, el que llamó más la atención en sus declaraciones sobre reivindicaciones feministas fue Alberto Fernández, que se animó a hablar de un tema siempre delicado en medio a una campaña, como es el aborto, y lo hizo justo en un debate presidencial: “tenemos que mostrar que somos una sociedad madura y capaz de debatir ese tema, el aborto es un problema que existe y hay mujeres pobres que mueren en abortos clandestinos, mientras que las que tiene dinero lo pueden hace en clínicas privadas y en secreto. Tenemos que superar también a esa hipocresía”, comentó el peronista, casi una Helia Molina argentina.

A pesar de esa declaración dar a entender una convicción del candidato, también es verdad que Fernández no hizo una afirmación clara de que apoyará a la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, que daría a todas las mujeres, en cualquier circunstancia, el derecho de decisión hacerse o no un aborto (hoy solo es legalmente permitido en Argentina en las causales de riesgo de vida de la madre y embarazo como resultado de violación). El proyecto fue presentado nuevamente este año por las organizaciones feministas, luego de que la última iniciativa, con texto idéntico, alcanzo su primera gran victoria en junio de 2018, al ser aprobado en la Cámara de Diputados – luego sería rechazado en el Senado, en agosto del mismo año.

Muchos parlamentarios peronistas que hoy forman parte de la coalición de Fernández votaron en contra del proyecto. La mismo expresidenta Cristina Kirchner, actual senadora y que votó en favor de la propuesta – según ella, convencida por su hija, que apoya el movimiento de las mujeres –, hizo polémica debido a que durante sus ocho años como mandataria siempre mantuvo una postura firmemente contraria a las iniciativas en favor del aborto libre.

El programa de gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner (candidata a vice) tampoco habla en apoyar el nuevo proyecto de ley del aborto. Su capítulo sobre políticas para la mujer resalta bastante los temas de identidad de género y políticas contra la violencia y el femicidio, pero su único párrafo que habla sobre “personas gestantes” es muy poco específico: “proponer reformas legales y normativas para garantizar la autonomía reproductiva de las personas gestantes, trabajar para extinguir el flagelo de la violencia obstétrica y aumentar la cobertura de los programas preventivos”.

Lo que podría garantizar votos feministas en favor da candidatura peronista es la militancia de figuras como la diputada Victoria Donda, una de las impulsoras del proyecto que fue debatido el 2018 y de las primeras en crear el hábito de usar el pañuelo verde en el Congreso (ha sido vista con él muchas veces, no solo durante los días de tramitación del proyecto).

Donda es una de las más destacadas defensoras de los derechos humanos y los derechos civiles en la Argentina, y no por un acaso: es hija de dos militantes de izquierda asesinados por la dictadura argentina en el 1977, y también es la nieta número 79, una de las 130 personas que tuvieron su identidad recuperada por el trabajo de las Abuelas de la Plaza de Mayo – ella nació cuando estaba presa su madre, María Hilda Pérez, fue adoptada por la familia de los agentes torturadores y sólo descubrió su verdadera identidad en 2004.

Debido a esa historia, los grupos que se autodenominan pro vida suelen atacarla resaltando la figura de su madree, y diciendo que ella no la abortó incluso estando bajo tortura. La parlamentaria responde a esas declaraciones recordando que “algunos de esos grupos están apoyando ahora a la candidatura de (Juan José) Gómez Centurión, lo que refleja el tamaño de su hipocresía”. El presidenciable mencionado por ella es un ex-soldado de la Guerra de las Malvinas, candidato de extrema derecha y apologista de la dictadura. Durante el debate, Centurión criticó al Movimiento Feminista diciendo que “son mujeres que toman misoprostol (píldora abortiva) como si fuera un caramelo”.

Pero no es solo el peronismo que tiene sus controversias con respecto a los temas feministas. En 2018, el macrismo también votó dividido la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. El sector más liberal del partido oficialista PRO (Propuesta Republicana, fundado por Mauricio Macri) es liberal de verdad, e incluso en términos de derechos civiles – no como Felipe Kast, que pese a tratar de posicionarse como la gran figura de la derecha liberal chilena, igual acepta el argumento de que “hay que defender la vida de que está por nacer, muy diferente de lo que suelen defender los liberales de derecha en el hemisferio norte.

Los votos macristas no es que fueron muchos, pero igual fueron importantes para que la ley fuera aprobada en la Cámara. Uno de esos liberales es el diputado Daniel Lipovetzky, quien defiende que “el aborto es legalizado en muchos países que son democracias liberales, en Europa, países como Italia y España, y en muchos estados norte-americanos. Sudamérica necesita discutir mejor su agenda de derechos para entrar a esa nueva era”. Él también le cruza al discurso de los que se oponen al proyecto, sobretodo en la idea de defender a las dos vidas: “no se trata de salvar solo dos vidas, sino que a miles de vidas. Son mujeres que están muriendo en abortos clandestinos, que van a continuar sucediendo mientras el aborto esté prohibido. El voto que está en contra de la muerte es el voto en favor del aborto”.

Sin embargo, la convicción de Lipovetzky y su grupo no impidió que Macri y el PRO incorporasen muchos nuevos representantes ligados a iglesias evangélicas en comienzos de este año, en nombre de intereses electorales. El propio diputado pasó a ser uno de los menos destacados en la lista de candidatos legislativos de la coalición oficialista Juntos por el Cambio, y su reelección está en riesgo.

Por esa razón, el Movimiento Feminista decidió no defender ninguna candidatura presidencial en estas elecciones, ni siquiera la de Nicolás del Caño, del Frente de Izquierda (coalición que está a la izquierda del peronismo), sector más enfáticamente defensor de sus demandas.

Sí hay un llamado a votar en candidaturas legislativas que sean abiertamente feministas, sin destacar a ninguna en particular. Desde la campaña para las elecciones primarias, movimientos como Ni Una Menos y la Campaña por el Derecho al Aborto, entre otras entidades feministas, defienden la “Campaña Feminista”, cuya consigna es “luchamos para votar, ahora luchemos por elegir”. El vídeo promocional de la campaña recuerda cómo las mujeres se organizaron políticamente en favor de sus derechos, especialmente en los últimos dos siglos, y a partir de esa perspectiva hace un apelo para que el voto este año sea en favor de mujeres que representen la lucha por más derechos feministas en el Congreso. Este es el video de la campaña:

Entre las activistas que están luchando por ganar un lugar en el parlamento está Celeste Fierro, una joven representante del Frente de Izquierda, que reclama por la diferencia que se hace entre la pauta económica y las pautas feministas. Segundo la candidata, “cuando hablamos da desigualdad, que es el más evidente de los muchos problemas que tiene Argentina vive hoy en día, también tenemos que entender que las mujeres son las que más sufren con esa situación, porque recibimos salarios más bajos, que muchas veces ejercemos trabajos no remunerados, tenemos más responsabilidades en la crianza de los hijos, hay una serie de factores que hacen con que nosotras suframos más ese problema, y la campaña no abordó esa diferencia como debería”.

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