Opinión

¿Qué está detrás del repudio a Karol Dance en las manifestaciones?

Por: Sandra Villanueva / Publicado: 01.11.2019
karol / Foto: Agencia Uno
Un hecho que en primera instancia parece cómico, irónico o sarcástico como es el tratamiento de “degenerado” hacia un rostro de televisión, en espacios y tiempos descontextualizados donde el sujeto en cuestión no es tema alguno, hoy se transforma en tópico recurrente. Por ello, creo que puede valer el esfuerzo comprender qué hay de fondo. Karol Dance es una figura perteneciente a una generación que hoy sale a las calles para exigir dignidad y derechos básicos para vivir, los cuales él experimenta con privilegios desmedidos al tenor de su talento y empatía con las personas (con las mujeres en especial).

El repudio a Karol Dance es más profundo de lo que parece, no es solo una talla para quebrar el contenido periodístico de los medios de comunicación. Tiene una lógica que hasta el momento me había negado a analizar por la aparente superficialidad del fenómeno, sin embargo, después de pasar sobre la hegemonía del discurso científico del cual soy parte, me permito interpretar su contenido.

Un hecho que en primera instancia parece cómico, irónico o sarcástico como es el tratamiento de “degenerado” hacia un rostro de televisión, en espacios y tiempos descontextualizados donde el sujeto en cuestión no es tema alguno, hoy se transforma en tópico recurrente. Por ello, creo que puede valer el esfuerzo comprender qué hay de fondo.

Karol Dance es una figura perteneciente a una generación que hoy sale a las calles para exigir dignidad y derechos básicos para vivir, los cuales él experimenta con privilegios desmedidos al tenor de su talento y empatía con las personas (con las mujeres en especial).

Por una parte, en su adolescencia se vistió de pokémon para ser parte de un grupo etario que estaba desencantado con todo lo viejo, reinventando la moda juvenil, la forma de relacionarse, manifestando un estado de total hastío con la sociedad adulta que empaqueta y dirige las reglas del juego.

Esa versión fue olvidada por la gran mayoría de sus integrantes y actualmente este sujeto es una persona totalmente distinta; Y todo bien con reinventarse, ya que nadie impide cambiar, desvincularse, evolucionar o lo que sea. El problema no es este. Sin conocer las especificidades de su vida ya que sería un despropósito internarme en ella, solo quiero ir a los hechos públicos que hoy le colocan en un lugar indeseable como ícono de burlas y rechazo popular.

En un breve resumen, estamos hablando de una figura pública de la televisión que gana millones de pesos, haciendo una pega que no convence a nadie fuera de los ejecutivos que se empecinan en colocarlo como rostro que supuestamente representa un segmento joven.

La pregunta es ¿representando qué? ¿El fingir o efectivamente estar recibiendo sexo oral mientras realiza un programa radial? Hecho que fue de público conocimiento a través de un video que lo muestra jadeante mientras trataba de realizar el programa con naturalidad. Y lo que él no termina de entender que fuese broma o en serio, el hecho reviste un hondo rechazo, pues denota un total desinterés y desconexión con las personas y un abuso de poder inaceptable.

Además, la explicación dada, sobre el arreglo de cables debajo de su escritorio, es casi del mismo tenor falaz que el mentholatum que utilizaban carabineros antes de salir a reprimir manifestantes.

La sensación molesta aún más, cuando la sanción es enviarlo unos días a descansar y luego volver como si nada hubiera pasado, vendiendo una imagen de quinceañero buena onda. En este sentido, no me cabe duda que la idea que la población se ha hecho y que manifiestan en tono de broma irrumpiendo entrevistas con un sutil gesto obsceno hacia su parte, es una versión con un profundo sentido de verdad.

La injusticia tiene muchas caras y el hecho que quienes dirigen los canales de televisión validen la misoginia, el abuso de poder, la irresponsabilidad y la falta de criterio en un sujeto que aparece en pantalla todos los días, es realmente molesto. Por eso, en su caso, creo que la ola de comentarios irónicos representa certeramente una parte de la generación a la que le dio la espalda en todos los sentidos posibles, convirtiéndose en una representación de todo lo que no ellxs y él en su momento, manifestaban con total convencimiento no querer llegar a ser.

Sandra Villanueva
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