Cultura

Performance y protesta: poniendo el cuerpo a las balas

Por: Elisa Montesinos / Publicado: 02.11.2019
© Lorna Remmele
Tal como en otros momentos de la historia las familiares de detenidos desaparecidos interpretaron “la cueca sola” vestidas de blanco y negro, con la foto de su familiar adherida al pecho, transitando sin pretenderlo entre el arte y la política, hoy artistas y activistas ponen el cuerpo en la calle para protestar dejando un testimonio visual que vuelve más potente sus demandas. Aquí tres testimonios de arte y activismo en estos días de insurrección.

Pocos de quienes crecimos en dictadura imaginamos que volveríamos a dormir con el sonido de helicópteros sobre nuestras cabezas, a vivir un toque de queda ni a ser testigos de militares y policías disparando a mansalva. Son días intensos en que pareciera que el tiempo se ha detenido. Cientos de personas salimos a las calles, conversamos con desconocidos, golpeamos una cuchara de palo sobre una olla, paila, cacerola o lo que tengamos a mano, mientras despertamos de un largo adormecimiento y ponemos el cuerpo a disposición de un movimiento del que desconocemos su alcance. 

Si recordamos la historia reciente de Latinoamérica, a la luz de los últimos sucesos, podemos experimentar una especie de dejavu. La pañoleta blanca de las abuelas de la Plaza de Mayo y su caminar en círculos, dando vueltas por el espacio público, son consideradas por la teórica estadounidense Diana Taylor, parte de una performance. Quizás por no tener pretensión artística, su fuerza e impacto supera al de muchas acciones realizadas por artistas. El contexto político actual es un caldo de cultivo para este género artístico que no necesita mucho más que el cuerpo.

Yeguada Latinoamericana, denunciando las violaciones de carabineros

El jueves pasado –31 de octubre–, el grupo de performance Yeguada Latinoamericana integrado por mujeres y disidencias sexuales, se dirigió a la Pérgola de las Flores a recoger unas coronas que habían encargado. Con ellas posaron frente al monumento a los mártires de carabineros frente a la Iglesia San Francisco de Borja. La performance titulada Orden y patria “fue realizada con la intención de interpelar, denunciar y acusar  los abusos por parte de Carabineros de Chile, quienes han estado violando  derechos humanos y violando sexualmente a gusto y destajo, siendo amparados por la ley y felicitados por Piñera y su aberrante gabinete”, dice Cheril Linett, directora del grupo que anteriormente se ha manifestado en el Congreso a favor del aborto, con un gran lienzo que decía “Abortistas”, y en distintos acontecimientos.

Durante las manifestaciones de octubre han estado realizando una serie de acciones tituladas Estado de Rebeldía, haciéndonse parte de la desobediencia civil. De esta forma se han posicionado en medio de barricadas y entre los manifestantes, formando parte de los cuerpos que protestan contra el gobierno de Piñera. “Es nuestro cuerpo el que están reprimiendo, esclavizando, controlando  e intentando disciplinar y subordinar, por lo tanto son nuestros cuerpos lo que están hiriendo, abusando, violando, torturando y arrebatándonos al arrebatar vidas. Me parece primordial expresarnos desde nuestros cuerpos que portan nuestra historia, nuestra biografía y experiencia. Adherimos a los petitorios del pueblo y desde la trinchera feminista nos hacemos parte, poniendo el cuerpo a la lucha”, dice la artista.

© Lorna Remmele

Rocío Hormázabal, Piñera me empelota

Con una mirada que cuestiona los estereotipos de belleza y las idealizaciones estéticas, la fotógrafa y performer Rocío Hormázabal se ha ido convirtiendo en activista contra la gordofobia. Su propio cuerpo desnudo como un mensaje para Piñera ha circulado en las redes sociales a partir del 19 de octubre. El día anterior no había podido regresar a su casa en San Bernardo por la represión a las evasiones masivas, y se quedó donde su  amiga, la fotógrafa Zaida González, con quien trabajan hace varios años en la dinámica de fotógrafa y modelo. “Entonces el sábado nos organizamos para comprar cosas para el almuerzo y bajamos con los celulares cargados para registrar porque en plena esquina de Portugal con Diagonal Paraguay las personas pararon el tránsito con un cacerolazo masivo y de voz en cuello. Nosotras veíamos todo desde el departamento pero no nos podíamos quedar de brazos cruzados pues ni mi comadre Zaida ni yo hacemos arte para decorar; a través de él comunicamos como una necesidad básica nuestro descontento y el de los ciudadanos de éste país.  Así fue cómo después de arrancar de los pacos, las lacrimógenas y ese amedrentamiento que se me manifestaba con rabia en mi boca seca y la impotencia de no poder gritar como los demás la injusticia, es que le digo “Zaida, me necesito empelotar”, básicamente necesitaba expresarme a través de mi única arma contestataria: mi cuerpo”.

performance “Piñera me empelota”, 19 de octubre 2019. Foto: Zaida González Ríos

Ambas actuaron con velocidad para tomar las fotos, porque como plantea Rocío “nos debemos cuidar ya que no tenemos isapre y la salud en este país es muy costosa y de pésima calidad”. Hay quienes tomaron videos que se viralizaron rápidamente, siendo una de las primeras “acciones” artísticas frente a lo que estaba sucediendo en el país. Después la reconocían en la calle. “Recibí abrazos en agradecimiento porque también están empelotados. A la vez se dejó en evidencia que la gordofobia trabaja hasta en toque de queda, pues hubo mucho bullying de hombres y mujeres con comentarios tremendamente violentos e incluso creativos, pero yo me pregunto ¿por qué no usar esa creatividad para atacar a quien realmente te está haciendo daño y está abusando de ti?”

Volvió a accionar el lunes 28, vestida de escolar. Pese al miedo, lo hizo como “homenaje al coraje y valentía de los escolares quienes iniciaron el despertar de Chile, vestí uniforme escolar como nunca antes lo había usado; con real orgullo. Es curioso cómo los estudiantes han ayudado a escribir la historia mientras el gobierno quiere arrebatarles esa asignatura y es precisamente porque nos quieren desinformados para poder hacer lo que quieran con nosotros”. 

Performance “Furia Escolar” 28 de octubre 2019. Foto: Diego Argote

Maritza Farías, el cuerpo es el punto cero

El martes 29 de octubre un grupo de estudiantes y profesores de la Escuela de Teatro de la Universidad Mayor convocados por la actriz y docente Maritza Farías, recorrió durante dos horas el centro de Santiago para realizar la intervención de denuncia Chile, Estado asesino. Partieron desde la Escuela de Teatro, enfilando por Santo Domingo y doblaron por Estado, eran casi 50 personas que caminaban en hilera vestidos de blanco, algunos otros vestían de negro y llevaban pancartas. En Ahumada con Alameda se ubicaron en una explanada y armaron un círculo gigante. Los de blanco formaron una ruma de cuerpos y los demás participantes les lanzaron pintura roja. 

Intervención “Chile, Estado asesino” Foto: Ismael Rivera

El día antes Maritza les había propuesto a sus estudiantes de actuación de primer año hacer una intervención de denuncia, lo que se expandió a toda la comunidad educativa. “La política nos ha hecho delegar nuestro poder en otras personas. Entonces esto se trata de volver a tomar el poder en el propio cuerpo y en las propias personas. Una siente que está haciendo algo al momento de salir a la calle, por eso creo que ha sido tan importante el gesto de tocar las ollas, la gente va y siente que está haciendo algo con su propio cuerpo y no está delegando en otro representante esa acción política. Nuestro único territorio real es el cuerpo. No todas las personas tienen casa propia, no todas las personas tienen auto, no todos tienen un espacio de contención, el cuerpo es el punto cero del mundo, lo dice Rita Laura Segato y lo dice Foucault, es el territorio, es lo que nos hace ser quienes somos, y a partir del cuerpo existimos y accionamos, sentimos y vivimos”, explica la actriz.

Intervención “Chile, Estado asesino” Foto: Ismael Rivera

 

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