Opinión

Nueva Constitución vía Asamblea Constituyente

Por: Jaime Gajardo Falcón / Publicado: 12.11.2019
/ / Agencia Uno
Ese proceso es el que se ha utilizado en múltiples países a nivel mundial. De las constituciones actualmente vigentes, fueron aprobadas por una Asamblea Constituyente, entre otras, las de países tan variados como: Dinamarca (1849); México (1917); Austria (1919); Italia (1946); Corea del Sur (1948); Portugal (1975); Colombia (1991); Venezuela (1999); Bolivia (2009); Ecuador (2008).

Las demandas que ha planteado el pueblo en las movilizaciones, cabildos auto convocados, reuniones vecinales y organizaciones sociales, son profundas y radicales y pugnan de forma directa con el actual modelo económico social y la Constitución vigente. La ruptura social que se ha generado y expandido a nivel nacional ha vuelto evidente que estamos en un momento constituyente.

A pesar de los hechos, el gobierno hace pocos días negaba que fuera necesario cambiar la Constitución para solucionar las demandas del pueblo y desplegó una gran campaña mediática en ese sentido. Sin embargo, este fin de semana tanto el Presidente como el ministro del Interior han señalado que buscarán un amplio acuerdo para realizar reformas profundas a la Constitución, con la clara intención de apaciguar la demanda de un nuevo pacto social que se plasme en una Nueva Constitución.

Al respecto, el ministro del Interior y Seguridad Pública, frente a la pregunta de si le parece que el cambio constitucional se realice a través de una Asamblea Constituyente, señaló:

“¿Qué le vamos a preguntar a la gente? Porque dicen preguntar entre una asamblea, entre una convención y un congreso constituyente, pero ¿qué es lo que es una asamblea?. Puede haber múltiples formas o expresiones. ¿O qué es lo que es una convención?”.

Así, aunque parezca broma, el ministro del Interior se pregunta: ¿qué es lo que es una Asamblea Constituyente? Se hace esa pregunta a pesar de la gran cantidad de asambleas constituyentes que han existido en la historia y a pesar de que en el propio Congreso Nacional hay proyectos de reforma constitucional que buscan incorporarla al texto constitucional estableciendo su integración y mecanismo de funcionamiento. A estas alturas, uno no sabe si realmente en el gobierno lo que abunda es la ignorancia o el intento deliberado por confundir a la población (lo que claramente no han logrado en estas tres semanas de movilizaciones sociales).

Tomando en consideración que las constituciones cristalizan el pacto social, resulta bastante lógico, desde un punto de vista democrático, que una sociedad considere que, para la legitimidad de la Constitución, es relevante que ella sea fruto de un proceso amplio, democrático y participativo, lo que se ha conocido a nivel comparado como una Asamblea Constituyente. Ese proceso es el que se ha utilizado en múltiples países a nivel mundial. De las constituciones actualmente vigentes, fueron aprobadas por una Asamblea Constituyente, entre otras, las de países tan variados como: Dinamarca (1849); México (1917); Austria (1919); Italia (1946); Corea del Sur (1948); Portugal (1975); Colombia (1991); Venezuela (1999); Bolivia (2009); Ecuador (2008).

Las asambleas constituyentes precitadas tienen características comunes y bien conocidas, lejos de lo que elucubra el ministro del Interior. En primer lugar, las asambleas constituyentes que han existido el pueblo ha elegido representantes en elecciones directas y especiales, para que redacten un proyecto de Nueva Constitución. En segundo lugar, a dichos representantes se les da un plazo determinado (entre seis meses y un año) para que lleven a cabo su cometido. En tercer lugar, una vez redactado un proyecto de Nueva Constitución, este es ratificado (o no) mediante un plebiscito general por todo el pueblo.

Muy similar a lo anterior, actualmente, en la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados, se discute una reforma a la Constitución que permitiría convocar a una Asamblea Constituyente. En dicho proyecto, se establece que los ciudadanos y ciudadanas puedan elegir, de forma directa y exclusiva, 155 asambleístas constituyentes para que elaboren un proyecto de Nueva Constitución y este sea luego ratificado (o no) por el conjunto de la población mediante un plebiscito.

Como se puede apreciar, qué es una Asamblea Constituye no es parte de los misterios del universo y se ha utilizado ampliamente a nivel comparado como mecanismo para elaborar una Nueva Constitución. Alberto Fuguet identifica con claridad lo que esta en juego acá, señalando que: “Una constitución, al final, es una narrativa y acá, más que nada, está en juego la autoría. Dicen que es hora de registrar, más que de crear, pero tengo mis dudas. Quizás una creación colectiva, en el caso de una asamblea constituyente, es más adecuado que las paranoias del reprimido autor de la Constitución del 80″.

Jaime Gajardo Falcón
Abogado, doctor en Derecho y profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Diego Portales.
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