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Habla subeditor desvinculado de La Tercera: “En algunas secciones existe un clima intimidatorio”

Por: Carolina Ceballos y Sergio Jara / Publicado: 20.11.2019
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"Había prácticas que no cuadraban con un tratamiento adecuado de la información", comenta Felipe de Ruyt, quien hasta la semana pasada se desempeñó como subeditor del medio que, a propósito del estallido social, ha visto seriamente cuestionada la objetividad con la que aborda la contingencia.

El lunes 28 de octubre, en medio del mayor estallido social que ha vivido el país desde, al menos, el retorno a la democracia, el diario La Tercera lanzó un artículo en el que aseguraba que la policía había identificado a ciudadanos venezolanos y cubanos en las manifestaciones. Específicamente, en las protestas violentas.

La noticia causó revuelo y validó una hipótesis que la extrema derecha y parte del gobierno venía masticando: el estallido social chileno era parte un complot bolivariano y no respondía, necesariamente, al malestar de la población local. Pero la noticia, en lo relacionado a los extranjeros, era falsa.

Ese mismo día, el matutino del Grupo Copesa, controlado por el empresario bancario y del retail, Álvaro Saieh, admitió “que fallamos -como equipo periodístico- en contrastar esa información con terceras fuentes que permitieran dar sustento a esos antecedentes”.

El error no fue menor y movilizó a las comunidades locales de cubanos y venezolanos, las que manifestaron su molestia con la publicación. Y es que el diario no habría empleado de manera profesional las herramientas periodísticas mínimas como para corroborar y chequear la información. De hecho, no es la primera vez que le pasa.

El 26 de julio de 2017 ese mismo matutino dio a conocer otra aclaración sobre una serie de entrevistas falsas realizadas a figuras internacionales que publicó en sus páginas. El artículo se llama “Las entrevistas que no debimos publicar” y hace referencia a un contenido falso en el que se cita a José Luis Rodríguez Zapatero, ex presidente español, sobre, precisamente, la crisis social venezolana.

La Tercera, de acuerdo a consultas que ha realizado El Desconcierto con actuales y ex trabajadores del medio, además de fuentes sindicales del mismo, también ha recibido críticas por las intervenciones que realizaron recurrentemente gerentes de Corpbanca en los contenidos de la sección de economía. Pero también por las reuniones editoriales de política y economía que realizaban los directivos del diario, al menos hasta 2017, en el hotel Hyatt y las oficinas de Econsult, una consultora privada ligada en ese entonces a José Ramón Valente, ex ministro de Economía de Sebastián Piñera.

En ese complejo ambiente editorial, con cambios recurrentes de director de prensa, despidos masivos una vez al año, cambio de plataformas de distribución de contenidos, y un estallido social que los encontró disociados del mundo social, las relaciones al interior del diario se han tensado, enfrentando al sindicato con el equipo de editores, comandado por José Luis Santa María, a quien se le sindica como el principal responsable del artículo falso sobre cubanos y venezolanos.

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De hecho, el sindicato emitió un comunicado en el que hizo pública una serie de inquietudes de los reporteros relacionadas con prácticas periodísticas de la dirección editorial que se alejan del buen ejercicio de la profesión. La respuesta llegó a los pocos días, firmada por 30 editores, en la que negaban malas prácticas.

Como sea, dicha tensión ha provocado, al menos, la salida de dos profesionales. Pero no precisamente de quienes no corroboraron la información que se publicó; sino que aquellos que alzaron su voz por ese y otros problemas editoriales que enfrenta el diario. Uno de ellos fue Felipe de Ruyt, ahora ex subeditor de Nacional de La Tercera, y uno de los que se negó a firmar la carta de editores contra el sindicato.  A continuación, su testimonio en una entrevista que concedió para El Desconcierto.

-Hace un par de semanas, el Sindicato 3 de Copesa emitió una declaración en la que aluden a prácticas “preocupantes” en torno al tratamiento de la información en la redacción de La Tercera ¿Suscribes su contenido?

-Por supuesto que suscribo plenamente lo que expuso el sindicato en su declaración. De hecho, el texto alude a inquietudes que yo mismo había planteado con anterioridad ante distintas autoridades del diario, debido a que me parecía que había prácticas que no cuadraban con un tratamiento adecuado de la información, especialmente si se consideraba el complejo momento que vive el país.

-La respuesta a esa misiva fue un documento firmado por más de 30 editores y subeditores del diario, donde negaron categóricamente el su contenido. Tú no firmaste. ¿Por qué?

-Según entiendo, hubo otros editores que no firmaron la carta de respuesta, por distintas razones ajenas a la polémica. En mi caso, jamás habría suscrito un documento en el que me consta que hay inexactitudes. Por ejemplo, la respuesta dice que las inquietudes “no fueron advertidas a la jefatura”, lo que no es cierto.

-¿Qué ocurrió a la semana de haberte negado a poner tu nombre en ese documento?

-En un primer momento fui sometido a una suerte de ‘ley del hielo’, en la que no se me encargaron tareas de edición y en la que los editores evitaban dirigirme la palabra. Luego, se me notificó del despido.

-¿Qué te dijeron cuando te entregaron la carta de despido?

-El argumento esgrimido, por directivos del diario, fue que debían desvincularme por una ‘reestructuración’ que solo afectó a una persona: yo. Y a ‘necesidades de la empresa’ motivadas por los graves problemas económicos que enfrenta Copesa.

-¿Cómo viviste el período entre tu negativa a firmar la cuestionada carta y tu despido de La Tercera?

-Fue un período bastante duro e ingrato, en el que me cercenaron las posibilidades de participar en el reporteo de las alternativas de este momento crucial para el país. Sin embargo, tengo que agradecer profundamente el permanente apoyo que me brindó la directiva del sindicato y de algunos periodistas que solidarizaron conmigo en privado.

-¿Qué tipo de prácticas son habituales en este medio?

-Tal como señala la declaración, existen reparos en determinadas secciones para que los periodistas ejerzan el derecho de no firmar sus notas si son alteradas más allá de lo que corresponde a una correcta edición. También existe la tendencia a imponer determinadas tesis y a desestimar los aportes de los periodistas que reportean sectores, especialmente si son jóvenes. Se han producido casos de maltrato laboral y, en el último tiempo, en algunas secciones existe un clima que se podría calificar como intimidatorio, reforzado por mi desvinculación.

-¿De qué manera se vio intervenida la redacción del diario desde el 18 de octubre?

-Las prácticas aludidas en la declaración se remontan al período anterior al estallido social, pero se agudizaron con él, según mi percepción.

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