Opinión

Ministra Plá, su silencio la hace cómplice

Por: Estefanía Campos Figueroa / Publicado: 06.12.2019
isabel plá / / Nicolás Romero
Podríamos seguir impugnando las atrasadas y tibias condenas que ha hecho Isabel Plá sobre la violencia sexual ejercida contra las mujeres por las fuerzas de seguridad y orden durante estas semanas de movilizaciones, pero ha llegado la hora de pedir la renuncia de la Ministra. Si seguimos tolerando la inoperancia, falta de reacción oportuna e incapacidad política para detener el aumento de atropellos a los Derechos Humanos de niños y niñas, adolescentes, mujeres y disidencias sexuales, volverán a atropellarnos una y cuantas veces crean necesarias

La defensa irrestricta de los Derechos Humanos, sobre todo de mujeres y disidencias sexuales (por el historial de sistematicidad de vulnerabilidad que nos aqueja), no puede seguir siendo un eslogan sin compromiso real ni acciones concretas aparejadas que signifiquen de una buena vez la mejora sustantiva de nuestras vidas.

Los costos de este estallido social, lo hemos vivido los y las comunes de este país. Tal como despertamos y tomamos conciencia que somos las víctimas de las políticas de precarización impuestas por una minoría, hoy somos las víctimas de las políticas de represión del Estado: el ataque de la elite se reinventa de acuerdo al contexto social que vivimos, antes aparente paz y tranquilidad escondiendo la caótica desigualdad y hoy, una revuelta popular. Pero hay una variable que no cambia: los cuerpos precarizados, los muertos, los mutilados, los abusados siempre los ponemos nosotros y nosotras.

No es casualidad que los informes de desigualdad los lideremos las mujeres: recibimos menores pensiones por las lagunas previsionales (por el mandato maternal que nos imponen, sin remuneración alguna pero que sostiene la vida), no hemos podido dar término a la brecha del 30% de desigualdad salarial, entre otras cosas. Fiel reflejo de las cifras de violaciones a los derechos humanos con razón de género que han ocurrido durante estas semanas de estallido social. Según el informe de Humans Rights Watch, “los carabineros parecen ser más propensos a obligar a desnudarse a mujeres y niñas que a hombres” y según el INDH, “cuando el trabajo se realiza en las comisarías que visitamos tras las manifestaciones, las violaciones a los derechos humanos constatadas abarcan desde casos de torturas hasta abusos sexuales”. No cabe duda que el abuso policial también posee variables basadas en la discriminación de género para la aplicación de protocolos de detención.

Al respecto, recién el 26 de octubre, a 8 días de la explosión social, Isabel Plá, la Ministra de la Mujer y Equidad de Género, se pronunció dando la espalda de manera insultante, asegurando que hasta la fecha “no hemos recibido denuncias por abuso a mujeres en el contexto de las detenciones por las protestas y movilizaciones sociales que han ocurrido en el país” cuando ya el INDH registraba 545 mujeres detenidas; 343 niños, niñas y adolescentes detenidxs y 15 querellas por violencia sexual.

Más preocupante aún, es que 48 horas después la misma asegurara que “su cartera está siguiendo con atención las denuncias por violencia sexual presentadas por mujeres en medio de las protestas que generaron la declaración de Estado de Emergencia durante la semana pasada”. ¿Por qué cambió el tono de su discurso? ¿Se habrá dado cuenta de la irresponsabilidad política de sus anteriores declaraciones y que ello puede costarle el cargo?

Podríamos seguir impugnando las atrasadas y tibias condenas que ha hecho Isabel Plá sobre la violencia sexual ejercida contra las mujeres por las fuerzas de seguridad y orden durante estas semanas de movilizaciones, pero ha llegado la hora de pedir la renuncia de la Ministra. Si seguimos tolerando la inoperancia, falta de reacción oportuna e incapacidad política para detener el aumento de atropellos a los Derechos Humanos de niños y niñas, adolescentes, mujeres y disidencias sexuales, volverán a atropellarnos una y cuantas veces crean necesarias.

La Ministra tuvo en sus manos la posibilidad de ponerse del lado de las niñas y niños, mujeres y disidencias sexuales de este país, tuvo en sus manos frenar los abusos, maltratos, uso desmedido de la fuerza, infracción de protocolos, violaciones y asesinatos pero prefirió la vereda de la impunidad y resulta violento e impresentable que rompiera su silencio sólo para referirse al ataque a dos carabineras, dejando en evidencia que en Chile existen mujeres de primera y segunda categoría. Ministra Plá, usted decidió estar del lado de la represión y la violación a los DDHH, cuando es su deber, protegerlos.

Estefanía Campos Figueroa
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