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Gastronomía

Descubre todo sobre los donuts

Por: El Desconcierto / Publicado: 26.12.2019
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¿A quién no le apeteció comer una dona? Cuando se habla en términos de repostería, las donas o donuts son un manjar al que pocos se pueden resistir.

Tanto es esto que se estima que un colombiano medio come mínimo 7 donas al año. Teniendo en cuenta que no se trata de un plato autóctono del país, son cifras considerables y que van en aumento.

Pero, ¿qué sabemos exactamente de las donas? Hasta donde suele llegar nuestro conocimiento se trata de un bollo; sin embargo, este característico postre guarda una interesante historia.

La historia de las donas

A diferencia de lo que se suele pensar, las donas no son un invento norteamericano, sino que se remontan a Holanda, en donde eran denominadas olykoek, lo que significa bollos aceitosos, ya que para su elaboración era preciso freír la masa en grasa de marrano.

El bollo aceitoso difería mucho del concepto que tenemos asociado hoy en día a figuras como los policías o al mismísimo Homero Simpson. Se trataba de un bollo frito bastante básico, que no tenía el característico agujero que lo ha hecho tan popular.

No fue hasta mediados del s. XIX, cuando las donas adquirieron la forma que conservan en la actualidad, gracias a un marinero y su madre. Elizabeth Gregory, madre de Hanson Gregory, un transportista de especies vía marítima, preparaba bollos aceitosos para que su hijo pudiese alimentarse a lo largo de las largas travesías. Si bien la receta que utilizaba era aparentemente la de los olykoek, Elizabeth, comenzó a experimentar con los ingredientes, añadiendo especias y ralladura de limón, que no sólo aumentaban el sabor, sino que preservaban los bollos por más tiempo.

Tal y como narra la historia, Hanson disfrutaba del delicioso dulce hasta que un día se vio inmerso en una tormenta marina, ante la cual necesitó las dos manos para controlar el barco. En lugar de lanzar el bollo lo clavó en los radios del timón, realizándose un agujero justo en el medio, siendo este aparentemente la primera dona propiamente dicha.

Si bien más adelante, Hanson Gregory desmintió esta historia explicando que el agujero lo realizó con un pimentero para evitar que la masa del centro quedase cruda, la historia del timón de barco ha sido la más popularizada, sobreviviendo hasta nuestros días.

Posteriormente, las donas alcanzaron su máximo apogeo en la I Guerra Mundial, cuando las mujeres de Norteamérica se desplazaban al frente para llevarle comida a los soldados. Para garantizar que comiesen rápido y tuviesen un buen aporte de grasas, el menú de preferencia fueron las donas, por lo cual fueron denominados los doughboys.

La fabricación de donas

A pesar de los entrañables comienzos de las donas, hoy en día, su fabricación se produce en masa a nivel industrial. Lo cierto es que se han realizado una serie de modificaciones en la receta, que garantizan que a pesar de que el sabor no es semejante al original, es más sano, al prescindir de la grasa animal y pasarse a la vegetal.

Las dos modalidades de donas más extendidas son las donas de levadura y las pastel:

  • Las donas de levadura son más laboriosas, elaborándose a lo largo de un proceso de amasado y rociado que da lugar a su textura esponjosa. Para evitar que la masa se pegue en las grandes máquinas que las producen, las donas son trasportadas sobre una fina capa de fécula de maíz. Lo interesante de las donas de levadura es que una vez bien amasadas y rebozadas en canela, son preservadas por aproximadamente 20 minutos en una cámara de fermentación, tras lo cual son fritas de forma pareja y bañadas en glaseado dulce.
  • La masa para pastel, por su lado, entraña una metodología más rápida y sencilla, de tal modo que la masa cae desde un mezclador, con una boquilla especial que les da forma, en aceite vegetal hirviendo. Basta con dejarlas hervir durante minuto y medio y las donas estarán listas para ser glaseadas y envasadas.

A estas modalidades se añadirían otras variantes como las donas rellenas o las que incluyen toppings especiales, pero en lo básico, estas son las dos formas de elaboración principales.

Las donas en Chile

La producción mecanizada en masa favorece que los precios de venta de las donas sean bastante asequibles, motivo por el cual muchas personas eligen este tipo de bollo frente a cualquier otro.

La cuestión está en que el boom del donut no se había hecho tan patente hasta hace unos pocos años, ya que por factores tecnológicos que nos acercan la cultura norteamericana, poco a poco se ha ido normalizando el consumir este tipo de productos extranjeros.

Se ha vuelto más común comer una dona que empolvados, con las consecuencias que esto puede tener para la tradición gastronómica.

Consciente de esto, la empresa Dunkin’ Donuts, una de las primeras cadenas de franquicias que infundaron el gusto por las donas en nuestro país, declaró que es preciso diversificar los productos de las franquicias, de modo que el menú no sea únicamente dirigido a la venta de donuts, sino que incluya variedad para todos los públicos.

Es de valorar esta consideración por la comida tradicional en vistas de que esta empresa lidera la venta de donas en el país, habiéndose abierto paso a la modalidad delivery, por lo que liderar este movimiento hacia una carta que incluyese fruta y sabores típicos motivaría a los chilenos a no perder parte de su legado cultural.

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