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Opinión

Polémica cuadernos Colón: ¿ahora te parece inmoral el mercado Axel?

Por: Francisco Mendez / Publicado: 18.02.2020
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No deja de ser divertido este ataque de moralina de quienes ven la moral en todo ámbito menos en la inmoralidad del mercado desregulado. De pronto lo que les servía en muchos ámbitos, hoy les parece casi obsceno a quienes han enarbolado como bandera el funcionamiento del mercado como ente rector de nuestra cotidianidad, nuestras enfermedades y nuestros últimos días de pensionados.

Con la intención de buscar una polémica ficticia, el senador Iván Moreira y el “pensador” Axel Kaiser pusieron el grito en el cielo por las tapas de unos cuadernos marca Colón. En estas aparecían personajes encapuchados que llamaron la atención de los “líderes de opinión”. Para ellos se estaba lucrando con la violencia, lo que les parecía inaceptable, casi un crimen digno de ser condenado y denunciado.

Con el pasar de las horas, la empresa aclaró que estas tapas de cuadernos están hace mucho tiempo contempladas en su línea editorial, por lo que no tienen relación alguna con el estallido social. Ante esto, Kaiser siguió diciendo que se estaba fomentando hace tiempo el desorden y el poco respeto a la autoridad. Es decir, seguía sin entender lo que él y los suyos han levantado casi como una virtud durante años: el sentido de oportunidad.

Sí, porque, aunque Colón lleve mucho tiempo o no graficando cierto mundo- o cierta idea de un mundo-, lo concreto es que no es más que una manera de sacar provecho de la rebeldía. Así es el mercado, ve la oportunidad y es capaz de incluso hacerse parte de lo que lo critica. Es líquido, para él no existe heroísmo, moral, ni mucho menos respeto alguno a algo; solo existe lo que vende, lo que puede captar al público, a clientes, porque el ciudadano no entra en su léxico.

¿Eso no lo vio Axel? ¿Le llama la atención que en un país en el que se lucra con la educación y los servicios básicos también se lucre con la figura del rebelde? Parece curioso, o al menos convenientemente ingenuo. En sus charlas frente a empresarios que aplauden su mal sarcasmo, recurre precisamente a reírse de quienes creemos que hay cosas que no deberían comercializarse; muchas veces cree que los límites entre la moral y el mercado no existen, sino que son pataletas puristas de una superioridad moral algo estéril.

¿Entonces? ¿No está haciendo Colón lo que sus mentores verían como una consecuencia natural de la “liberalización” de la economía? ¿Acaso no es la “libre acción” de las empresas lo que lleva a que estas recurran a cualquier cosa para lograr más ventas? ¿No hacen eso no solo quienes venden cuadernos, sino también quienes hacen campañas publicitarias de celulares?

No deja de ser divertido este ataque de moralina de quienes ven la moral en todo ámbito menos en la inmoralidad del mercado desregulado. De pronto lo que les servía en muchos ámbitos, hoy les parece casi obsceno a quienes han enarbolado como bandera el funcionamiento del mercado como ente rector de nuestra cotidianidad, nuestras enfermedades y nuestros últimos días de pensionados.

Curiosamente, el opinólogo de la Fundación Para el Progreso hoy se sonrojó con lo que en otras oportunidades encuentra exagerado sonrojarse; se sintió ofendido por lo que en otras ocasiones le parece más bien el ingenio de “emprendedores” que son capaces de convertir un negocio en un relato, en una forma inteligente de vender un producto como si fuera una forma de vida. Ahora vio mal oportunismo donde antes veía sentido de negocios; se escandalizó con lo que comúnmente le parece propio de grandes próceres mercantiles.

¿Qué pasó Axel, ahora te molesta el mercado?

Francisco Mendez
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