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Opinión

Acuerdo gobierno-oposición: ¿cuánto avanzamos, cuánto retrocedimos?

Por: Manuel Gajardo / Publicado: 21.06.2020
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No será con estos partidos, Frente Amplio incluido, que lograremos las transformaciones profundas que Chile necesita. Se requiere vigorizar las organizaciones sociales y territoriales, avanzar en su coordinación y constitución como sujeto social con una plataforma común y desde allí, y en paralelo, avanzar en la nueva construcción de un sujeto político que realmente nos incluya y represente.

Cuesta dar con un análisis del Acuerdo firmado por el gobierno y la renacida Concertación. Sin duda, su escasez o ausencia denota lo difícil que es hacer un análisis crítico cuando el paquete trae entre sus ingredientes la ayuda que nuestro pueblo tanto necesita. Hoy emergen reclamos de los partidos firmantes porque habrían sido engañados, dada la interpretación oficialista de algunos puntos, como la cobertura del IFE, la vigencia o caducidad de la Ley del Postnatal, entre otras. Ciertamente es más fácil entrarle al Acuerdo por estos temas que meterse en el meollo del asunto.

El gobierno ha jugado bien sus cartas, facilitado por una oposición ambigua. Esto está exacerbado por los actuales timoneles de los partidos firmantes, más cargados a la derecha dentro del espectro de sus respectivas tiendas, con una Revolución Democrática que se suma presta, soslayando la exclusión de sus socios, pero que se retira de la mesa, bajo el argumento del conteo –vil– de los fallecidos, aunque se preocupa luego de señalar que el Acuerdo, del que se bajan, contará con sus votos. Un marasmo del cual sólo se entiende la falta de claridad imperante en esta parte de la oposición.

La otra parte, la de izquierda, no figura. No sólo porque se le bloquee desde los medios de comunicación hegemónicos, que se preocupan de levantar a la otra parte cuando ésta se torna más proclive a entrar en su juego, sino por su intrascendencia, situación imposible de revertir mientras no cuente con un efectivo enraizamiento social, trabajo que dejó de lado hace muchos años.

La derecha ha apostado bien porque, con el chantaje de subir el monto del Ingreso Familiar de Emergencia, con plata que no ponen ellos sino el conjunto de chilenos/as y que deberemos pagar todos mañana (pues el grueso será endeudamiento y lo que no, será con cargo a los Fondos Soberanos, plata que también generamos nosotros). Así la derecha económica y política ha salvaguardado lo esencial: la mantención del modelo, la no elevación de gastos sociales de manera permanente, eludir el impuesto a los “súper ricos” y soslayar las bases para una reforma tributaria que nos acerque de verdad a los países OCDE. Ha logrado un paquete por fuera del Presupuesto, con fecha de término, con un “hasta MMUS$ 12.000” pues, si no lo gastan todo, el saldo volverá a Fondos Soberanos, donde además ellos como gobierno definirán qué financiarán y qué no. Haciendo explicito que el monto menor de dicho paquete fiscal irá en ayuda de las familias y el grueso, a salvar su sacrosanto modelo neoliberal, credo no sólo compartido por los feligreses de gobierno.

La derecha se preocupó de salvar el modelo, pero ¿qué ha salvado la oposición? El aumento del IFE hasta $ 100.000 no es menor: lo menor es que se le cayeron en el camino dos millones de familias por problemas de interpretación del Acuerdo, además del riesgo de la Ley de Postnatal, que de seguir adelante deberá hacerlo con cargo a las platas recién firmadas, según nos ha notificado la ministra del Trabajo (aunque reconoce que es doloroso hacer volver a las madres en estas circunstancias).

Es cierto que la oposición asistió a las conversaciones señalando que los temas distintos a la emergencia se tenían que ver después del plebiscito, pero más de algo dejó entrever la propuesta Desbordes-Insulza, al realzar al mercado, el papel fundamental de la empresa privada, así como la plena autonomía del Banco Central. Esto último es develador. Cuando urge que las instituciones se pongan al servicio de la ciudadanía, ¿dónde ha estado el Banco Central? Donde lo sitúa la Constitución: resguardando el modelo, además de las políticas mezquinas del Ministerio de Hacienda.

Hoy, más que nunca, la carencia de un actor social y político fuerte pena en la situación política nacional. Asistimos a los resultados de una relación de connivencia de los largos años de transición que derivó en un actor eunuco que aún estamos lejos de revertir.

No será con estos partidos, Frente Amplio incluido, que lograremos las transformaciones profundas que Chile necesita. Se requiere vigorizar las organizaciones sociales y territoriales, avanzar en su coordinación y constitución como sujeto social con una plataforma común y desde allí, y en paralelo, avanzar en la nueva construcción de un sujeto político que realmente nos incluya y represente.

Manuel Gajardo
Economista y máster en Políticas Públicas, asesor de la ANEF.
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