Se aprueba el reglamento para comenzar a aplicar plenamente la Ley de Humedales Urbanos

Por: María del Mar Parra / Publicado: 30.07.2020
Humedal La Poza (Lo Barnechea) / Foto: Agencia Uno /
En un proceso inédito, cientos de organizaciones y personas participaron en la elaboración del reglamento, que define los criterios mínimos de sustentabilidad para la protección de estos ecosistemas. Aún se espera conocer el texto definitivo y sus posibles modificaciones.

Hace un mes, se viralizó una foto que mostraba la inundación en un condominio en Los Molles, que había sido construido sobre un humedal. Este fenómeno ilustra para muchos las razones por las que, la protección de humedales, debería perseguirse tanto por ambientalistas, como por quienes promueven el desarrollo económico.

En un país agroexportador con un déficit hídrico creciente, los humedales se presentan como una alternativa sustentable y de bajo costo que ayuda a absorber y filtrar las lluvias, rellenar las napas subterráneas y prevenir inundaciones. Además, el ejemplo muestra que, construir cerca de un humedal sin reconocerlo y preservarlo como tal, puede salir más caro a la larga.

“Lo más increíble es que esa inmobiliaria no se saltó ninguna ley. La normativa como estaba, permitía este tipo de cosas”, comenta la profesora del Instituto de Estudios Urbanos UC e investigadora del CEDEUS, Carolina Rojas. Aquí es donde entra a jugar la Ley de Humedales Urbanos, que ahora tiene un reglamento que posibilita aplicarla, aprobado por el Consejo de Ministros por la Sustentabilidad.

Todos quienes trabajan en la conservación de humedales esperaban con ansias este anuncio, luego de que el 23 de julio, tras conocer la propuesta de reglamento, el consejo de ministros decidiera postergar durante una semana su votación. “Se trata de una propuesta técnica hecha de forma multidisciplinaria con gran participación ciudadana, y el consejo es una instancia política entonces existe un miedo de que puedan integrar modificaciones con intereses de otros sectores, que reduzcan la efectividad en la protección de los humedales”, explica Montserrat Lara, vocera de la Red Plurinacional por los Humedales.

Además, desde la red afirman que, tras aprobarse la ley en febrero, se veía un aumento en la intervención de proyectos en humedales. “Sabían que tarde o temprano iba a haber un reglamento que limitara esos proyectos”, comenta la bióloga.

El Consejo de Ministros para la Sustentabilidad, presidido por la ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, e integrado por los ministros de Agricultura, de Hacienda, de Salud, de Economía, Fomento y Reconstrucción, de Energía, de Obras Públicas, de Vivienda y Urbanismo, de Transportes y Telecomunicaciones, de Minería y Planificación, aprobó esta mañana el reglamento cuyo texto se conocerá luego de su paso por la Contraloría.

“Muchas municipalidades, organizaciones y municipios estaban a la expectativa, porque ya tienen trabajo avanzado, pero necesitaban claridad en los procedimientos. Nos alegra este nuevo paso, hacia la protección de los humedales, muchos de ellos en riesgo de ser afectados o rellenados ahora. Y sentimos orgullo de ser los autores de esta ley, que, apoyada por muchos, permitirá que las próximas generaciones sigan disfrutando de los humedales y todos sus efectos ecosistémicos”, expresa el senador Alfonso de Urresti, impulsor de la ley.

Un reglamento ciudadano

Para redactar el reglamento, el Ministerio de Medio Ambiente recibió asesoría de cientos de personas; tanto biólogos y académicos como vecinos de las comunidades o integrantes de gremios que trabajaron colaborativamente en talleres participativos. “Hicimos un equipo fantástico de expertos en humedales pero integrando también a la ciudadanía, y ese resultado fue mucho más potente que si lo hubiésemos hecho con los mejores técnicos en la materia”, comenta Ignacio Rodriguez, director del Centro de Humedales Río Cruces, una de las organizaciones que lideró el proceso.

“El reglamento, tal como fue trabajado en este proceso, está inspirado en principios de justicia ambiental, equidad de género y respeto por las tradiciones culturales y de pueblos originarios. Su principal innovación es que la protección no se basa en el tipo de actividad que se quiere realizar en el lugar, sino en el ecosistema en sí. Y en este caso, se planteó el concepto de socio ecosistema, con la convicción y la experiencia de que las personas tienen que involucrarse con su hábitat, para que la protección sea realmente efectiva”, destaca Ignacio. Con este espíritu, el reglamento en su propuesta inicial establece las formas de participar que tendrá la ciudadanía en relación a los humedales urbanos.

Otra innovación propuesta en el reglamento, es el concepto de mitigación. “Si consideras que los ríos, lagos, esteros y lagunas son todos humedales, es inevitable que haya un impacto. Y la idea no es que la protección sea un freno al progreso económico. Lo que hace esta ley y el reglamento es mejorar el estándar de los proyectos para que se hagan con el menor impacto posible, y si el impacto es inevitable, se solicita que se restaure el humedal en otra parte de la misma cuenca, para mitigar su efecto”, comenta Rodriguez. Ahora solo queda conocer el texto final del reglamento, que podría haber tenido modificaciones desde el consejo de ministros.

Caminos para la conservación

El reglamento establece la forma en que los distintos humedales urbanos se reconocerán como tales, ya sea por el Ministerio de Medio Ambiente actuando de oficio, como a partir de solicitudes hechas por los municipios. Para protegerlos, la ley modifica distintas leyes ya existentes, que deberán contemplar a estos ecosistemas.

“Por un lado, obliga a que todos los municipios dicten ordenanzas de humedales, estableciendo los criterios mínimos de sustentabilidad definidos para redactar esas ordenanzas. Por otro, obliga a incluir a los humedales en los instrumentos de planificación territorial, modificando la ley de urbanismo. Además, establece que los proyectos que puedan afectar a un humedal, ingresen al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA)”, resume Melissa Mallega, asesora legislativa del senador Alfonso de Urresti, impulsor del proyecto de ley.

“A través del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), se abre una oportunidad para realizar toda la evaluación de una mejor manera, porque se cambia el paradigma de ingreso por tipo de actividad, a ingreso según el ecosistema afectado. Es ahí donde hay una verdadera posibilidad de cambiar y hacer una protección efectiva”, comenta Ignacio Rodriguez.

Una oportunidad de mejora

¿Es posible desarrollar infraestructura y proyectos urbanos cerca de un humedal sin deteriorarlo? “Es un cambio de foco y los proyectos pueden incorporar materiales más sustentables, cambiar sus trazados y mejorar el estándar para ser sustentables. En Chile hay unos pocos ejemplos de parques inundables como el Parque Catrico en Valdivia, o el del Humedal Los Batros en San Pedro de La Paz, que son buenos ejemplos donde hay miradores, ciclovías, etc”, destaca Carolina Rojas.

“Yo lo veo como una oportunidad de cambiar el paradigma para elegir las materialidades, la arquitectura, el manejo de las aguas lluvias para que no sea a través de colectores sino potenciando el humedal. Esto puede generar ciudades más bonitas, sustentables, verdes y que incluso generen plusvalía para el sector y las casas que están alrededor”, reflexiona Rodriguez.

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