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El Desconcierto
Opinión

Camiones incombustibles

Por: Simón Rubiños / Publicado: 29.08.2020
Camiones incombustibles Camioneros en paro / Agencia Uno
Con una cordialidad digna del profesor Jirafales, la Confederación Nacional del Transporte de Carga (CNTC) sostuvo su tan anunciado paro. Como Pedro por su casa, pasearon camiones quemados frente al Congreso Nacional, bloquearon las principales carreteras del país y presionan al gobierno para aprobar una serie de leyes en materia de seguridad.

Una serie de hechos han tenido espacio en la Araucanía en los últimos días. Casas y maquinaria quemada, cuidadores amedrentados, familias que arrancan en botes mientras encapuchados en vehículos 4×4 llegan y a través de radios coordinan estos ataques, en medio de un enrarecido escenario que en rigor pareciera más una coreografía que un ataque como tal.

Estos sucesos han tenido mayor intensidad después de la Cuenta Pública de Sebastián Piñera, quien anunciara la intención del gobierno de acelerar proyectos de ley para fortalecer las Fuerzas Armadas y de Orden, el desarrollo de una nueva agencia de Inteligencia, la ley de infraestructura crítica, entre otras.

Durante la cuenta, el mandatario también ratificó su compromiso con el Acuerdo Nacional por el Desarrollo y la Paz en la Araucanía, plan de tres pilares que mezcla desarrollo agroindustrial mediante inversión público-privada para “recuperar el tiempo perdido y aprovechar su potencialidad”, el respeto a la cosmovisión mapuche, y la defensa del Estado de Derecho ante la violencia y el terrorismo en la zona. El orden expuesto es el mismo en que fue enunciado, con lo que simbólicamente podemos ver la tradición mapuche entre el desarrollo y la Ley Antiterrorista.

A su vez, las intenciones son las mismas que fueron presentadas en el plan de gobierno que Piñera promovió durante su campaña, y que fueran enfatizadas desde el despertar de octubre, para otorgar más fuerza y control sobre una población que con justa razón ha venido movilizándose desde entonces. Pero, además, la agenda de seguridad fue adoptada por un actor –en primera instancia– externo al Ejecutivo: los camioneros (aunque tampoco es todo el gremio).

Con una cordialidad digna del profesor Jirafales, la Confederación Nacional del Transporte de Carga (CNTC) sostuvo su tan anunciado paro. Como Pedro por su casa, pasearon camiones quemados frente al Congreso Nacional, bloquearon las principales carreteras del país y presionan al gobierno para aprobar una serie de leyes en materia de seguridad. Y por su parte, el gobierno, en voz del ministro del Interior, sale a agradecer que los dirigentes hayan respetado los compromisos, que los bloqueos han sido pacíficos y esporádicos, y que dentro de todo se ha mantenido la normalidad en el abastecimiento y transporte. Con toda la parsimonia del mundo, sostiene que recién después que llegase a haber alguna afectación, allí recién tomarían medidas contra la manifestación. Y, por si fuera poco, se justifica en ello argumentando con que la Concertación tampoco usó la represión cuando le tocó algo parecido. Tuvo que aparecer el poder judicial anunciando protocolos para la aplicación de la Ley Antibarricadas para poner un poco de cordura.

Pero volvamos a la CNTC. Dicha gremial es dirigida desde 2012 por Sergio Pérez Jara, declarado admirador de León Vilarín, líder del paro camionero de octubre de 1972 que desestabilizó el país bajo el alero de la CIA, quienes durante 18 meses financiaron manifestaciones contra Salvador Allende (ver: https://www.nytimes.com/1974/09/20/archives/cia-is-linked-to-strikes-in-chile-that-beset-allende-intelligence.html). Además, Pérez formó parte de la campaña de Sebastián Piñera mediante los “Consejos Ciudadanos”, y para su reelección como líder de la CNTC (en 2018) estuvo junto a Andrés Chadwick (https://www.cntcchile.cl/wp-content/uploads/2018/05/695.jpg) y la ministra de Transportes Gloria Hutt. En el evento, el ex ministro del Interior brindó todo el respaldo del gobierno a la gremial en materia de seguridad en la Araucanía, y señaló que cuando llegan a La Moneda los camioneros “están en su casa”.

No obstante el apoyo, desde 2018 no han sido pocas las veces en que Pérez ha “presionado” al Estado. En octubre de ese año estuvo en La Moneda para hablar de seguridad en la Araucanía, principalmente para la apoyar la tramitación de las modificaciones a la Ley Antiterrorista, y los precios de los combustibles. En 2019 se enfrentó al fiscal nacional Jorge Abbott, quien declaró que en dicha región no existe terrorismo, mediante una carta en la cual reiteró la ausencia de un Estado de Derecho y recordó que en 2015 llevaron camiones quemados hasta La Moneda para mostrar evidencias.

Días después del 18 de octubre de 2019, la CNTC condenó la intolerancia, el vandalismo y el desapego al Estado de Derecho, resaltando el componente ideológico tras quienes intentaban socavar las bases de la democracia y la gobernabilidad. Más de un mes después, declararon que si “los violentistas” cortaban el país, se acabaría Chile y se cortarían también las cadenas de suministro. Sin embargo, sostenían, la incapacidad de Piñera de gobernar al país les obligaba a parar a la fuerza, repitiendo varias veces que, de no tomar medidas, se verían obligados a la autodefensa y esparcir la violencia, remarcando que ningún levantamiento popular ha sido “sofocado a través de concesiones a los delincuentes, sino a través de la imposición de la fuerza pública”.

Las afectaciones que han vivido los camioneros durante 2020 han llevado a la gremial, de probados vínculos con la derecha y empresarios, a endurecer el mismo discurso que permanentemente han empujado y a presionar al gobierno a tomar medidas. De hecho, en un acto que fue visto como imposición, Piñera firmó un aumento en las penas a los ataques a camioneros y al robo de madera. Sin embargo, la presión continuó y, lo que es paradójico, además de la apropiación de la agenda de seguridad del gobierno, es la similitud de los discursos y el trato gentil con la gremial, a diferencia de otras manifestaciones que han sido y son fuertemente reprimidas.

Ha quedado en evidencia que no hay el mismo trato hacia ellos por parte del gobierno, de las fuerzas de orden ni de los principales medios de comunicación. Pero lo que también se hace evidente es que la similitud de las agendas del gobierno y los camioneros, que coinciden más desde la Cuenta Pública, en vez de despertar empatía, aparece como una desesperada estrategia para otorgar legitimidad política a una administración sin capital para promover sus proyectos, y que además ha debido ver cómo la oposición ha logrado conducir la resolución de problemáticas y aumentar su legitimidad en la opinión pública.

Hay que reconocer que el gremio de los camiones, con todo su respaldo oficialista, es importante para el país, ya que mueven el 92% de la carga terrestre. Además, según la FAO, transportaron cerca de 13 millones de toneladas en productos de madera en 2019, incluyendo carbón, cartón, pellets, pulpa y papel; y casi 90 millones de metros cúbicos en madera, tableros y otros productos de aserradero. Lo que no destaca la FAO es que lo pintoresco de lo anterior es que dicha madera es incombustible (las quemas de camiones increíblemente no queman su carga), y que en más de una ocasión los transportistas han sido declarados culpables de autoatentado.

Estas cifras implican una fuerte presión sobre la Araucanía, tanto en hectáreas, como en agua y sobre las comunidades que allí habitan. Cuando Piñera dice que se aumentará la inversión para intensificar la agroindustria para aprovechar la zona y recuperar el tiempo ¿cuánta más madera se quiere extraer?, ¿cuántas más hectáreas se quieren explotar? Y cuando hablan de aumentar la fuerza de la ley mientras vemos la militarización, persecución, asesinatos y “suicidios”, ¿cuánto más antiterrorismo pueden resistir las comunidades mapuche? En la suma de estas dos interrogantes, ¿dónde queda el respeto a su cosmovisión que se dice tener?

¿Buscará el gobierno apurar las leyes de seguridad e Inteligencia para tener más herramientas ante posibles nuevas movilizaciones cuando acaben las cuarentenas?

Es lamentable que muera un trabajador en su puesto de trabajo. Sin embargo, lo que circunda la movilización de los camioneros es extrañamente conveniente. Aunque en rigor no es nuevo. En fútbol, incombustible le llaman a aquel jugador de avanzada edad que por más que pasen los años sigue rindiendo. Podríamos hacer un arco comparativo respecto a la madera incombustible que transportan quienes se fueron a paro en plena pandemia, pero la cosa no va por ahí, sino en que, a pesar que pasan los años, los camioneros siguen siendo un recurso de la derecha que busca legitimidad para promover su agenda, así vuelvan a desarrollar el verdadero terrorismo que vivió Chile en el año 1972, reiterando, ahora durante la pandemia.

Simón Rubiños
Ingeniero, magíster en Políticas Públicas. Profesor asociado de la Universidad Nacional de Colombia. Coordinador del Grupo de Investigación en Desarrollo Territorial, Paz y Posconflicto (GIDETEPP-UNAL).
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