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100 Murales por el Apruebo: Brigada Ramona Parra por una nueva Constitución

Por: Natalia Figueroa / Publicado: 10.10.2020
100 Murales por el Apruebo: Brigada Ramona Parra por una nueva Constitución / Mural 100 La Cisterna
Anayka Luna, encargada nacional de las Brigadas Ramona Parra, cuenta la experiencia de pintar, en un convulsionado momento político y social, 100 murales a favor de la opción que busca cambiar la Constitución dictatorial. Un proceso marcado por el aprendizaje que dejó el estallido social para el arte callejero como expresión del sentir colectivo.

Este último mes las brochas de las Brigadas Ramona Parra (BRP) han delineado mensajes de un momento político y social histórico. En sus 50 años pasaron por la Unidad Popular con una estética que se volvió característica del imaginario social de la época. Luego, en dictadura, la persecución fue algo latente para un colectivo disidente que interpelaba a través de los muros. Ahora, la oportunidad se presentó y se pusieron a disposición del momento: el desafío fue pintar 100 Murales por el Apruebo.

Anayka Luna es su encargada nacional desde 2018 y ha estado coordinando el despliegue de esta campaña. El proyecto concluyó su primera etapa y proyectan su segunda versión. Ha sido un proceso enriquecedor que les ha permitido aplicar muchos aprendizajes que dejó el estallido de octubre para el arte callejero y, sobre todo, organizarse a nivel nacional. Así, han pintado en lugares como ‘La Rotonda del Sol’ en Iquique, el Barrio Franklin en Santiago o el Liceo Industrial de Punta Arenas. Incluso, han recibido colaboraciones desde Estocolmo, Suecia.

-Han tenido un trabajo arduo este último mes con la campaña del Apruebo, ¿cómo se plantearon este desafío?

-Surge a raíz del levantamiento popular, lo que ha generado el plebiscito, donde esperamos que podamos obtener una nueva Constitución y acabar con la de Pinochet. Bajo este proceso, es que lanzamos esta campaña de poder pintar 100 murales por el Apruebo que van acompañado también de las diversas demandas que se han ido levantando por el pueblo a través de estos años.

-¿Hay un cambio en la manera en que se proponen trabajar, en comparación a lo que venían haciendo?

-Primero, esta es una campaña abierta. El llamado es a todas y todos los artistas, grafiteros, muralistas o manifestantes de diversas actividades culturales a poder hacernos parte de este proceso y a participar pintando, ya sea con sus intervenciones propias como también sumándose como voluntarios y voluntarias, o aportando con brochas, pintura o pasando el muro.

La BRP ha tenido la iniciativa de pintar con las diversas comunidades que se desarrollan a través de los muros que intervenimos y, por ello, también involucrarles en la idea que queremos plasmar, en la idea del boceto, también los integramos en nuestra estructura.

Lo que esperamos es abrirnos mucho más y generar un espacio de organización que permita agrupar a todos quienes quieran. No es necesario ser artistas, ni tener experiencia, solo basta organizarse y querer hacer del arte un espacio de expresión popular y de manifestación.

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Trabajo colectivo

-Y sobre los temas y demandas que se pintan, ¿se han diversificado? Lo pienso por el movimiento feminista que este año tuvo una marcha histórica para el 8M, también las disidencias sexuales y las demandas que se han venido planteando…

-La diversificación de personas que componen la BRP como también la ampliación de organizaciones sociales con que hemos ido colaborando para poder pintar, incluye en las temáticas que vamos plasmando en las murallas, dada también nuestra metodología de trabajo donde integramos a todas y todos a quienes están alrededor de esta muralla para que puedan dar su opinión respecto a que es lo que pensamos plasmar en ese espacio. También hemos cambiado nuestra estética, recogiendo las de otros muralistas, como también hemos ido ampliándonos en incorporar sombras degradés, fileteos de distintos colores, etc.

-La BRP ha tenido una trayectoria histórica en los procesos políticos y sociales, como su trabajo durante la Unidad Popular que luego fue perseguido por la dictadura. Con esa perspectiva, ¿cómo el arte, en general, y el muralismo, en particular, ha contribuido en el momento social en el que estamos?

-El arte y la cultura siempre han tenido la capacidad a salir expresar lo que no se logra expresar en otros espacios. Chile es un país que tiene una concentración de sus medios muy grande donde los dueños de grandes empresas lo son también de diarios, televisión, radios y, por ende, existe a grandes rasgos un espacio muy conservador de lo que se comunica.

Desde ahí surge la necesidad de tener espacios que permitan expresar lo que el pueblo quiere. Es justamente en momentos en que hay mayor represión mayor descontento social cuando van aumentando las expresiones callejeras, así como en el estallido social nos dimos cuenta que las murallas empezaron a llenarse de muchos más rayados que, en el fondo, vienen a expresar un sentir popular y la necesidad de dar a conocer esas demandas.

-¿Qué aprendizajes deja para el arte callejero el estallido social?

-El aprendizaje es que cuando somos capaces de organizarnos y nos juntamos con más personas que quieren organizarse se pueden generar cambios y grandes casos. Al encontrarnos con más artistas generamos un espacio de fraternidad donde empezamos a compartir, brochas, herramientas y otras expresiones de movilización para poder ir instalando ciertas cosas y, con ello, esta ganada del plebiscito que esperamos nos traiga una nueva Constitución.

-¿Cómo proyectan el trabajo que viene por delante?

-Ya concluimos nuestra campaña de los 100 Murales por el Apruebo y decidimos lanzar una nueva por 100 más. Así que ahí esperamos seguir creciendo o avanzando también en la visibilización de demandas. Ahora se viene el plebiscito y tenemos la convicción de que vamos a ganar, pero también viene una segunda etapa que es cómo se va a escribir esta nueva Constitución. Ahí tenemos una oportunidad de las demandas que queremos que estén ahí.

Anayka Luna

Cultura y nueva Constitución

 –¿El acceso a la cultura debe quedar establecido como un derecho garantizado en una nueva Constitución?

-Así como necesitamos la garantía de diversos derechos más, como salud, vivienda, educación y tantos más, la cultura es necesario que quede garantizado como derecho. Existe una elitización muy grande en la cultura desde cosas como las entradas para acceder al teatro o a diversas manifestaciones.

Pensar en vivir del arte es muy complejo porque existe vulnerabilidad laboral, ni siquiera se tienen acceso a pensiones dignas por no tener contratos establecidos, los artistas son obligados a competir en procesos de Fondart donde no tienes garantías de estabilidad laboral, muchos tienen dobles jornadas porque tienen que dedicarse a otras cosas.

También es muy difícil surgir porque existe una hegemonía cultural que impone cierto punto de arte que es el que «vende» pero que deja de lado las múltiples expresiones de las diversas culturas en el país.

-Hace unos días supimos de la rebaja de presupuesto para cultura. Muchas instituciones verán reducidos los ingresos y les será muy difícil gestionar el 2021, hablamos de centros culturales, teatros, sinfónicas. ¿Qué fallas ves en la gestión y el financiamiento del estado hacia este sector?

-Creo que ese recorte de presupuesto tiene que ve con una negación que existe desde este gobierno de ir coartando las expresiones culturales porque es en esto cuando surgen y se ven representados los descontentos, incluso, salen miedos y sueños y el poder coartar eso, en el fondo, es querer mantener un espacio dormido.

Eso es un error y tenemos que acabar con ello, porque, al contrario, debiésemos tener un financiamiento mucho más eficiente que permita que se pueda desarrollar este espacio mucho más allá.

La cultura es un elemento fundamental de las personas que va mucho más allá de una expresión a través de una disciplina, sino que tiene que ver con lo que es nuestra conducta, lo que hacemos, como nos desarrollamos, cómo nos comunicamos, nuestro quehacer diario, y con un espacio de desenvolvimiento íntegro que nos contribuya a nuestra salud mental que nos haga tener relaciones sanas de fraternidad y de compartir y poder ir acompañando los diversos procesos sociales.

 

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