Gráfica

Caiozzama: “El Gobierno se dio cuenta de lo potente que es el arte como arma”

Por: Elisa Montesinos, texto (entrevista realizada junto a Eduardo Gálvez) / Publicado: 25.06.2020
caiozzama /
Conversamos con Caiozzama, el artista cuya huella irreverente y crítica ha llamado la atención entre los cientos de mensajes, graffitis, esténciles y arte urbano que han aparecido en el último tiempo en los muros de Santiago. Por estos días se reinventa y sale nuevamente a las calles, pero esta vez a repartir comida. La entrevista completa se transmitirá en Radio Manuel Rojas (www.centroculturalmanuelrojas.cl)

Claudio Caiozzi, más conocido como Caiozzama, ocupó su apodo para abrir un correo, pensando en el personaje de Dragon Ball, Kaio Sama, “y ahí quedó forever”. No dibuja y viene de la fotografía. Paste up se llama la técnica que utiliza, papel pegado en los muros con collages fotográficos trabajados digitalmente, que desde hace unos años empezaron a poblar las calles aledañas al GAM en el barrio Lastarria, multiplicándose aún más a partir del estallido. Mensajes que provocan risa y al mismo tiempo hacen pensar y cuestionarse, con agudas crítica a las marcas, la política y la contingencia nacional. Habitante de la zona cero, en este tiempo se ha reinventado cambiando el formato a un tamaño más reducido, dejando su huella gráfica cuando va a comprar, y organizando rifas y actividades solidarias que lo han tenido de nuevo en las calles para repartir ayuda.

retrato por @periodistafurioso

Una vitrina explosiva

-Dejaste la foto y comenzaste a hacer obras en que pareciera que el hecho de poner tu cuerpo para pegarlas en la calle completara el trabajo, ¿o qué sentido le das tú?

-En un principio quizás no me quedaba de otra que hacerlo yo, no tenía otra manera.  Y el tema de dejar la foto pasó solo. Al principio lo hacía por hobby y seguía trabajando en prensa. De repente un día me doy cuenta que estaba ganando más lucas con esto que con el diario. Entonces llegó el momento de renunciar y de ponerle todas las fichas a esto, que me encanta, me gusta mucho. Finalmente hacía un poco la misma pega que con la foto. Mi idea de estudiar foto periodística era mostrar lo que estaba pasando, las injusticias sociales, pero también estaba muy limitado porque el medio donde yo trabajaba era el que cortaba el queque. O sea, yo podía tener una foto, una historia muy buena, pero si la editorial no servía, las fotos quedaban ahí, y si las tiraba por Facebook igual era super chico el impacto. En cambio con los murales en la calle es todo lo contrario. Tienen un impacto super grande y me sirve mucho más eso que la fotografía para dar el mensaje que yo quiero dar. El público de la calle es super democrático, la gente lo va a ver, le saca fotos, si no le gusta lo rompen. La obra va a buscarte a ti, y no al revés como cuando vas a a una galería a ver a un artista que te gusta y si no te gusta no lo vas a ir a ver.

-¿De qué forma tu arte se dispara con el estallido?

-No sé si se dispara con el estallido. Yo llevaba ya seis años y hace cinco que vivo de esto, ya tenía gente que me compraba. Pero obviamente el estallido trajo una nueva vitrina mucho más explosiva. Mi público era más internacional antes y con el estallido se equiparó con el chileno. Si uno mira las estadísticas del Instagram estoy casi 60 chilenos, 40 de todos lados. El estallido me dio más vitrina en Chile. 

-¿En qué medio trabajabas como fotógrafo?

-En El Mercurio trabajé varios años. Hice la práctica ahí y me quedé. Estuve el 2008, 2009, un poco el 2010, renuncio, después viajo cuatro años y cuando regresé estuve un año. No es un medio que me gustara mucho, sobre todo por su línea editorial que la encuentro nefasta, pero sí me encontré con un muy buen equipo de gente. Todavía tengo amigos ahí, fotógrafos.

registro @periodistafurioso

La imprenta del pueblo

-¿Cómo se puede empezar a vivir de pegar papeles en la calle?

-El 2015 la galerista Paula Cortés me preguntó si tenía galería. Yo ni siquiera me lo había cuestionado, y ella me lo ofrece: oye, quieres que te representemos y no sé qué. Y me introduce un poco en el mundo del arte más formal, arte contemporáneo. Empiezo a aprender de eso también, yo no tenía idea, y empecé a vender el registro de lo que hacía en la calle. Como soy fotógrafo trataba de darle la vuelta para que no fuera una foto normal, sino que tuviera un valor agregado, y me empezó a ir super bien con eso. Después me puse a experimentar con los collages, hago collage en casas también.

registro @periodistafurioso

-¿Y siempre está presente el hecho de entregar mensajes políticos?

-Trato que siempre haya un mensaje, ya sea político, humor. Obviamente si mirai toda mi obra, el porcentaje se dispara en lo político, es como postear en Facebook, yo hago lo mismo pero lo transformo en un mural. Eso es algo que el 18-O cambió en la calle, porque antes del 18 tú quizás veías muchos trabajos, pero no todos eran mensajes. Hoy en día se transformó todo en mensaje. El rayado que tú veas en la calle está diciendo algo, antes no. Y me gusta mucho eso, porque al final te enteras de muchas cosas en la calle. Es la imprenta del pueblo, como le dicen.

registro de @periodistafurioso

-A eso nos referíamos con el hecho de si tu trabajo se había disparado con el estallido. Tú ya habías pegado muchos trabajos cerca del GAM, no sé si se hicieron más conocidos a partir del estallido o simplemente empezaste a pegar más, pero pareciera como que se disparó también el arte urbano.

-Yo creo que todos los artistas, los que trabajamos en la calle y muchos que ni siquiera trabajaban en la calle se tiraron a la calle a dejar mensajes. Y también la prensa, sobre todo de afuera, se empezó a interesar mucho en eso. Obviamente, el Gobierno también se dio cuenta de lo potente que es el arte como arma. Por eso yo creo que nació la ley sticker y van a seguir haciendo leyes represivas con el arte porque se dieron cuenta que es muy poderoso como arma. A mí después del estallido me entrevistaron en Francia, en México, en España, en canales importantes de allá, no solo a mí, a un montón de artistas. Creo que no se esperaban lo que pasó.

registro de @periodistafurioso

Consecuente con el arte

-El arte urbano siempre corre el peligro de ser cooptado, ¿cuál es tu postura respecto a las marcas que pagan a los artistas de arte urbano? 

-Yo sí trabajo con marcas, pero depende de qué marca. Investigo mucho quiénes son, qué me está ofreciendo, qué es lo que hacen. O sea, si llegara H&M y me ofreciera diez millones de dólares, yo los mando a la punta del cerro. Hay marcas y marcas. No puedes trabajar con cualquier marca si estás dejando un discurso en la calle; hay que ser consecuente con uno mismo. Yo selecciono muy bien las marcas. Sé a cuál decirle que no y a cuáles que sí. Si tú te dedicas cien por ciento al arte, para vivir de eso tienes que combinarlo de alguna forma con la industria. Pero que tu mirada no se vaya. No voy a trabajar para H&M o un mall si es que me ofrecen plata, solo por la plata, y también está el tema de la obra. Me ha pasado que me ofrecen, oye necesitamos un mural de esto y lo otro. Y yo bueno, ¿viste mi obra? No, es que queremos algo lindo nomás. Bueno, hay un montón de otros artistas, llámalos a ellos. Yo siempre voy a tirar un mensaje, aunque sea medio camuflado, pero tiene que estar, si me llamai a mí es por eso me imagino yo y sino, bueno no nomás.  

-Hay varios artistas trabajando en la calle. Están Fab Ciraolo, Paloma Rodríguez y muchos otros. ¿Existe una comunidad entre ustedes?

-Yo soy muy amigo de Fab, salimos, nos juntamos. Cuando lo conocí Fab no hacía nada en la calle y yo le muestro un poco esta técnica. Él ya tenía una trabajo gigante, y yo le digo: oye, es cosa de agarrar ese trabajo, pum imprimirlo y llevarlo a la calle nomás. Y finalmente dice que sí, lo empieza a hacer y el Fab yo sé que le enseñó a la Paloma Rodríguez, y ahí se fue un poco pasando la voz en cuanto a la técnica. Porque Fab se demoraba dos día en hacer un mural pintándolo y con esta técnica te demorai media hora con algo que ya hiciste. La Paloma también hizo lo mismo con obras que ya tenía pintadas, las digitalizaba, les agregaba alguna cosa y las pegaba. El tema es la inmediatez y lo bien que queda, porque es una técnica que queda muy bien. Muchos artista empezaron a  adoptarlo por eso mismo, porque era muy difícil ponerse a pintar dos días sobre todo aquí en la zona cero, como le dicen, era prácticamente imposible. También están los artistas que solo dibujan, Kastro, la Juana Pérez, ellos han estado desde muchos antes del estallido haciendo de todo en la calle y no han parado, y dudo que paren. Ellos lo hacen dibujando. Yo no dibujo, así que no me queda de otra que hacerlo con el papel. 

-¿En este tiempo de pandemia en qué otras cosas has estado colaborando?

-Organicé una rifa donde puse cuadros y cosas mías, y me escribió más gente para donar otros premios. Juntamos dos millones de pesos y la idea era con esa plata ir en ayuda, y ya hemos hecho montón de cosas. Compramos un baño químico para una toma de Puente Alto, que no tienen ni baño. Con Bastián, el periodista furioso, fuimos a dejar comida  a la gente que estaba en el bandejón central de la Alameda, en la Chile, en Lastarria, el Bellas Artes. Estamos también con el Maldito Barman y vamos a hacer unas ollas comunes. La idea es ayudar lo más posible con esa plata que juntamos, y también a futuro organizar otra rifa con premios de varios artistas para seguir ayudando. Como don Francisco decía que quería hacer la Chiletón, la Chiletón empezó hace rato y la estamos haciendo desde la misma gente y tenemos que seguir haciéndola porque la ayuda se necesita todo el rato.

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