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Chacarillas: la noche que Vodanovic y Coco Legrand le prestaron ropa a la dictadura

Por: Elisa Montesinos / Publicado: 13.02.2020
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La noche del sábado 9 de julio de 1977 una liturgia cívico-patriota que recordaba a los rituales del nazismo tuvo lugar en la ciudad de Santiago, involucrando a reinas de belleza, humoristas, animadores, futbolistas y otras figuras de TV, además de jóvenes políticos y empresarios. Desde ahí se dirigió al país por cadena nacional Augusto Pinochet presentando el plan político de la institucionalidad que buscaba instaurar su régimen. El evento pretendía "generar las condiciones para que la Constitución Política de 1980, el 'nuevo orden' que había anunciado Jaime Guzmán ya el año 1974, se concretara. Sobre esos jóvenes se erigiría la Constitución de 1980", dice Felipe Reyes, uno de los autores del libro "Chacarillas, los elegidos de Pinochet" recientemente publicado por Editorial Alquimia.

En Chacarillas, los elegidos de Pinochet , los autores Guido Arroyo y Felipe Reyes relatan cómo 77 jóvenes, entre políticos, futbolistas, misses Chile, figuras de la TV y empresarios, subieron con antorchas el cerro Chacarillas en un ritual litúrgico para respaldar la dictadura de Pinochet y fundar las bases de lo que sería el nuevo orden impuesto por la Constitución de 1980. Entre ellos estaban Andrés Chadwick, Longueira y Lavín –quienes posteriormente han sido ministros del gobierno de Piñera en alguno de sus dos períodos–, además del propio Piñera y Juan Antonio Coloma; deportistas como Hans Gildemeister y Jorge Socías; los periodistas Patricia Espejo y Claudio Sánchez; además de diversas figuras del espectáculo como José Alfredo Fuentes, el humorista Coco Legrand y el animador Antonio Vodanovic. 

Con el tiempo Vodanovic se ha querido resarcir, diciendo que él no se abanderaba con nada y que era el único al que no pifiaban en la Quinta Vergara. “Nunca participé en ninguna campaña ni en apoyo ni en contra –dijo en el programa Mentiras Verdaderas de La Red hace algunos años–. Lo que más se comenta de repente en Twitter es que yo fui al Cerro Chacarillas. Eran los 77 de la Concepción, ¿cierto? Bueno, yo fui el joven del año es año, fui elegido el joven del año en Chile y para mí era un orgullo, era un privilegio”. Esto es lo que conversamos con los autores del libro.

-¿Por qué les llamó la atención especialmente este evento de Chacarillas como para rescatarlo en un libro?

G.A.: Por la impresionante carga simbólica que posee. Es una liturgia con tintes filonazis muy ridícula, absurda, pero detrás de las antorchas se encubría la verdadera trascendencia del evento: refundar un país bajo el signo neoliberal. De hecho, la primera vez que Pinochet habla de la necesidad de construir un nuevo Estado subsidario, es en el discurso de Chacarillas que escribió el propio Jaime Guzmán. Este evento es el inicio del pacto social fundado por la dictadura. 

F.R.: Es un capítulo en la trayectoria política de los nombres que hoy tienen un rol relevante en el actual gobierno y en el Parlamento. La mayoría de ellos ligados a la nefasta UDI y su fundador, ‘el tío permanente’ Guzmán. Chacarillas tiene todos los elementos de una comedia macabra; es, además, la ceremonia de graduación política de esa generación que le juró lealtad al dictador y su proyecto de país, y que hoy defienden a ultranza. 

-¿Qué simbolismo tenía este ritual de antorchas encendidas en el cerro y la lista de figuras públicas comulgando con Pinochet?

G.A.: El fuego es purificación, refundación. Chacarillas fue el acto que consuma la alianza entre la dictadura ya derechamente Pinochetista, y los jóvenes civiles que serían los encargados de perpetuarla. Los 77 que subieron aquel día fueron más que cómplices pasivos. Y lo hicieron un año particularmente crudo. Un año en que la DINA estaba desatada. 

F.R.: Era también una forma de ligar el mundo militar con el mundo civil, y particularmente con los jóvenes. Se elige una efeméride trágica del martirologio militar para convencer a los despistados o con ínfulas nacionalistas. La Secretaría Nacional de la Juventud se funda en 1975, ahí mismo en Chacarillas, pero sin el despliegue escénico del 77, que fue el que quedó en la memoria. 

-¿Cuál fue el rol en este grupo de figuras de la farándula televisiva periodística de ese entonces, como Vodanovic, el Pollo Fuentes, Viking Valdés, María Olga Fernández y Claudio Sánchez?

G.A.: Eran el centro del espectáculo. Permitían que detrás de las pantallas, detrás de los escenarios, cierta cotidianidad pareciera seguir existiendo en Chile. Ayudaban a volver más invisibles las sistemáticas desapariciones y torturas que sucedían cada día

F.R.: La estrategia comunicacional era reunir a jóvenes destacados en diversos ámbitos: dirigentes estudiantiles, universitarios, poblacionales, deportistas y figuras de la tele. La intención era mostrar la amplitud y diversidad de jóvenes que apoyaban el régimen. Uno totalmente opuesto al joven con el ideario y la estética de la UP que ellos quisieron borrar desde el mismo día del golpe. 

-¿Por qué creen ustedes como autores del libro que Vodanovic se intentó desligar posteriormente?

G.A.: No tengo idea la verdad. Solo sé por entrevistas que actualmente realiza terapias alternativas y vive “una vida sana”. Ojalá sienta culpa. Porque la forma en que ha relativizando el hecho es bastante ridícula. Ha llegado a decir en entrevistas que el evento no era un apoyo al régimen, que había gente de todos los sectores políticos, que incluso Caszely subió.

Felipe: Algunas figuras de la tele intentaron desligarse después, cuando asumió Aylwin, como una forma de renovación forzada y para mantener a flote su negocio. 

Guido Arroyo y Felipe Reyes, autores del libro “Chacarillas, los elegidos de Pinochet”

-Coco Legrand es un personaje extraño. Por un lado siempre salió en la TV, también era seguido por personas de oposición. ¿Cómo explican que haya estado en el grupo de los elegidos?

G.A.: Su caso me parece el más extraño la verdad. Quizá tenía filiaciones con la Secretaría de la Juventud y por eso aceptó estar en listado. Igual hay que aclarar que su humor en aquella época carecía de contenido y era tipo Gordo Porcel, marcadamente machista y “picaresco”. Claramente el Legrand de los monólogos a finales de los ochenta es otro. 

-¿Cuál era el sentido de juntar a futbolistas, misses Chile, figuras de la TV y empresarios en este grupo de elegidos?

G.A.: Generar las condiciones para que la Constitución Política de 1980, el “nuevo orden” que había anunciado Jaime Guzmán ya el año 1974, se concretara. Sobre esos jóvenes se erigiría la Constitución de 1980. También se trataba de marcar un hito, un ritual espectacular, algo que le fascinaba a Álvaro Puga, uno de los organizadores que estuvo detrás de la Operación Colombo y la llama de la libertad (entre tantas otras cosas). 

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