Sonidos

Chini.png: “Ni la noción de amor romántico podría salvarme de morder el polvo”

Por: César Tudela / Publicado: 23.01.2020
Chini.png / Lorna Remmele
En marco de las actividades musicales que también tiene el festival Stgo. a Mil, el proyecto solista de la vocalista y guitarrista de Chini & The Technicians se presenta este sábado en Matucana 100. Conversamos con la compositora sobre este proyecto y su visión sobre el rol de la cultura y las artes en tiempos de despertar social.

El disco larga duración debut de los emergentes Chini & the Technicians, “Arriba es abajo”, fue muy bien recibido en la temporada 2018 y recibió además muy buenas críticas, incluso saliendo destacado por la revista Rolling Stone gringa en la lista de los mejores discos latinos de aquel año, cuyo trabajo catalogaron como “otra victoria para el indie rock chileno”. Al respecto, María José Ayarza, su compositora, nos señala que esa “fue una etapa muy bonita, de mucha suerte y donde sentí el cariño de los que me rodeaban, se alinearon un montón de cosas”.

Curiosamente, y siguiendo la ética de trabajo de su sello Uva Robot, el grupo no capitalizó ese éxito de los términos en que la industria lo haría. Más bien, lo que sucedió, fue que se aferró a la fuerza y pasión de su propuesta artística, lanzando su proyecto solista Chini.png. Clara, comenta que “intentar lidiar con esas varas altas puede tornarse un espejismo. Al día siguiente, todo es un poco igual, a menos de que tengas a tu alrededor gente que te quiera”.

¿Cómo se fue generando el proceso de composición solista luego de venir de una “buena racha” con tu banda?
El trabajo que hice con mis compañeros de banda Roberto González, Sebastian Riffo, Tiare Galaz y Gabriel Ardiles tiene peso y habla por sí mismo, de sus intereses estéticos, de su creatividad como artistas, de sus modos inusitados de improvisar y tocar. No me parece que iniciar un proyecto solista paralelamente sea empezar de cero, sino al contrario, siento como un regalo de ellos el poder seguir trabajando estas pulsiones más inmediatas, en este caso el EP “Ctrl Z” producido por Martín Pérez en Estudios Niebla, y que quizás no caiga en oídos sordos. Es gracias a ellos, principalmente a Roberto que me atreví a mostrar mis canciones a otras personas y desde ahí se inició el trabajo de componer juntos. Ahora es como un ejercicio diario maquetear y decidir arreglos, siento una libertad creativa que hace unos años jamás hubiera imaginado.

¿Cuáles son las inquietudes más íntimas que volcaste en “Ctrl Z”?
Creo que tiene que ver con dos cosas, con la noción de muerte, y con los musos. Desconcentrarme breve e ilusamente con algún muso y después recordar nuevamente mi propia mortalidad, darme cuenta que ni la noción de amor romántico podría salvarme de morder el polvo. También pude hablar de masturbación, de medicación, de salud mental, cosas que quizás me daba vergüenza cantar en la sala con mis compañeros o que ocultaba tras capas y capas de metáforas crípticas a lo Cerati.

Rodrigo Arenas

Pepe Mazurett, el baterista de Niños del Cerro está colabora contigo. ¿Cómo se fue generando la química con él y cuál es su aporte a tu propuesta?
Esto sucedió gracias a la Abril Sepúlveda, mi visualista (y el de Princesa Alba también). Hace no tanto le comenté que sería genial tocar con un baterista seco, que manejara cualquier estilo y así yo poder tocar un poco más chacriento o pasado para la punta y que se mantuvieran concisos los temas. Ahí ella me cuenta que Pepe también quiere tocar conmigo, y nos hace una cita. El Pepe tiene algo como sandungón, que tiene mucho que ver con las canciones bossas del EP, pero además de ser un baterista excepcional sabe una que otra cosa sobre como montar ciertas canciones en vivo, considerando que somos solo dos personas en el escenario. Nos estamos conociendo a la vez que entendemos como toca el otro, y también nos refrescamos mutuamente trazas musicales, que quizás teníamos medio dormidas por separado.

¿Cómo ves hoy el rol del arte, la cultura y la música en particular, en el contexto de un Chile convulsionado y que parece estar despertando?
Creo que se está volviendo la razón principal para hacer arte el que se conecte con los otros y, de paso, conocerse a uno mismo. Si bien es bueno tener algún grado de ambición personal para poder comenzar y finalizar proyectos (se necesita una cierta cuota de brío, de quererse, de encontrarse bueno en algo y, por qué no, algo de ego), no sirve de nada si solo alientan la ansiedad de competir, porque en la comparación hay un loop infinito y porque si no es genuino lo que estás haciendo, si no nace por algo que necesitabas purgar o manifestar, al final antes o después te va a hacer sentir pésimo, alguien que se miente a sí mismo. Yo siempre me fijo harto en las letras de los demás, si conecto con ellos, eso hace que me gusten músicos chilenos de distintos géneros musicales, incluso dentro del mainstream. Pero, dicho sea eso, sí es terrible como los tubos de información circundantes, sea de listas de Spotify o tus datos financieros que alguna red social le dio a una farmacia, tengan un valor cuantificable o, más bien, que sientas que la valoración de lo que haces o cuánto ganas, tenga directa relación con tu valía como persona. Cuando chica siempre trataba de destacar entre mis hermanos dibujando, y un día mi mamá me sentó para tratar de explicarme que nos quería a todos igual, que uno no puede intentar validarse por lo que hace, que todas las personas merecemos amor por el mero hecho de ser, de otro modo, si pierdes por algún motivo esa capacidad y te vas a la mierda porque piensas que dice algo de tu persona (no creo que mi mamá haya dicho la palabra “mierda” en todo caso).

En ese contexto, ¿qué esperas de iniciativas culturales como Stgo. a Mil, que se están desarrollando en medio de un país movilizado por justas demandas sociales?
Creo que justamente la Fundación Teatro a Mil entiende la importancia de mantener la continuidad y de ofrecerle a la gente actividades culturales de calidad, que despierten su pensamiento crítico. Digo justamente, porque más de una vez este gobierno les ha recortado presupuesto que es vital para la institución. A pesar de eso y de no poder hacer ciertas actividades en el GAM, creo que prima lo más importante, que es ponderar la continuidad de los ciclos, darle a entender a la clase política la importancia de estos espacios para que una vez asegurados los derechos básicos, se entienda la importancia del arte en todas sus formas y cómo cada persona tiene potencial expresivo y merece tiempo para disfrutar, para su propio esparcimiento, para contrastar información y para conocerse a sí mismo fuera de jornadas de trabajo extenuantes.

Desde el inicio del estallido social, ¿cuáles han sido tus reflexiones?
Creo que a pesar de haber reflexionado un montón, lo que más me ha embargado son muchas emociones distintas, como a todos los demás. Euforia, alegría, esperanza, sorpresa, culpa, miedo, pena, rabia y, a ratos, ira hacia tanta injusticia. Creo sí, que todos y cada uno de nosotros, si no lo eran antes, se ha vuelto artista o quizás yo he dejado de serlo… todos hemos un poco dejado de ser quienes éramos al encontrarnos en una manifestación colectiva de este sentimiento. Ese despertar del que tanto se habla en Chile, de conectarnos como masa desde algo que no se puede expresar muy bien con palabras, el deseo de ser parte, de obtener justicia, de recordar algo que olvidamos hace mucho, como lo es la capacidad de querer y amar a otro sin siquiera conocerlo, de cuidarlo si le pasa algo en la calle, de desearle lo mejor al compañero, dejando por una vez de lado el individualismo. Hemos visto un montón de violencia y negacionismo en torno a esta violencia y la gente ha sido muy fuerte en continuar, a expensas de su integridad personal, de sus trabajos, de sus relaciones familiares y ya no comiéndose más la mula del exitismo, porque apenas comenzamos a compartir nos dimos cuenta de que nuestros problemas no eran solo nuestros. En base a estos juegos del hambre, la gente ha perdido la libertad de elegir cómo vivir su vida. Todo gira en torno a la productividad y, por otro lado, la belleza, el arte y la ciencia solo son consideradas en cuanto se puedan mercantilizar. Ahora las personas se están agrupando en otros modos de trabajo colaborativo, son otras las discusiones y me da un dejo de esperanza. Es triste por otro lado ver a la clase política en su show del individualismo. El sistema arsenal de los gobiernos, ya sea policías, juzgados o parlamentos, han perdido total credibilidad, porque operan como un mero “armonizador” (esto dígase, por la razón o la fuerza), para mantener una falsa “armonía social” que nunca ha existido entre la clase privilegiada completamente indivisible entre política y economía y la clase abusada.

¿De qué forma crees que el arte y la cultura deberían estar incluídas en una nueva Constitución?
El arte y la cultura siempre sufren recortes por parte de los gobiernos, ya que son considerados como algo que no es de primera necesidad y permiten una rápida reinversión en los ministerios de defensa. Sin ir más lejos el año pasado, y por segundo año consecutivo, hubo una amenaza de recorte de 600 millones de pesos a cinco de las instituciones más importantes y emblemáticas en Chile en materia cultural, no solo por la cantidad de espectáculos que ofrecen, sino por la comunidad que generan en torno a estos lugares, por los talleres y actividades que activan los barrios donde se ubican. El arte activa, despierta a las personas y las ayuda a conectarse emocionalmente. Negar esto, al final, siempre va a ser una decisión que tiene que ver con lineamientos políticos. No hay que perder de vista que hay partes del pensamiento crítico que a cada gobierno no le interesa que se enciendan en el cerebro de sus ciudadanos, es calcado a lo que pasa con la calidad en la educación y el acceso a ella. No por nada al mismo tiempo que se hablaba de este recorte, se inició una inyección de capital para el “Museo de la Democracia”, nombre casi irrisorio, muy pasado por sobre el borde del negacionismo. Por suerte es un tema que ha salido bastante en los cabildos y asambleas, comenzar a considerar ya no solo la educación, sino espacios de esparcimiento y del desarrollo de este pensamiento crítico a través del arte en sus distintas formas, como parte de un derecho esencial de cada ciudadano. El sistema capitalista te exige rendir y cuando quieres descansar, pues te manda a consumir, a ir y comprar al mall. No hay suficiente tiempo de descanso para el o la trabajadora como para que pueda elegir una obra de teatro, concierto o exposición sin estar 100% seguro de que le va a gustar. Dadas las jornadas laborales, quedan pocas horas para estar con uno mismo, para eso mejor hacer algo seguro, que ya has probado antes, como ir al mall, que nunca va a decepcionarte. La Constitución tiene bastantes partes vagas respecto a cultura, otras no tanto, como la ley de anticensura en el cine, promulgada en 2001. Aún así, no puede ser que uno de los últimos grandes logros en materia cultural constitucional sea tan lejano. Por eso entiendo el deseo de hacerla desde cero, ya que en su base siempre estará lo peor que le ha pasado a este país.

Contenido Relacionado

Emiliano Aguayo y su nuevo libro de conversaciones con Jorge González: “Un tremendo compositor, y sin embargo, para la prensa era un maldito”

Con tema dedicado a víctimas de trauma ocular, Rosario Mena vuelve a las pistas discográficas

Déjanos tus comentarios
La sección de comentarios está abierta a la reflexión y el intercambio de opiniones las cuales no representan precisamente la línea editorial del diario ElDesconcierto.cl.