Gráfica

Nicolás Valdebenito, un fotógrafo de primera línea

Por: Elisa Montesinos / Publicado: 10.12.2019
@nicovaldebenitog /
Su foto sobre la velatón en Plaza de Armas en homenaje a la haitiana Joane Florvit, muerta en extrañas circunstancias por un fallo hepático probablemente causado por los golpes recibidos en la comisaría (tras ser detenida y acusada injustamente de abandonar a su hija), fue premiada como la mejor fotografía en FotoPrensa 2018, concurso que organiza la Unión de Reporteros Gráficos y Camarógrafos de Chile. Formado principalmente de manera autodidacta, aprendiendo de colegas mayores y del trabajo en la calle, en estos últimos 50 días Nicolás Valdebenito (31 años) ha estado de lleno en las protestas, lo que le ha significado recibir disparos de perdigones, ser detenido y perder parte de su equipo de trabajo. Aún así ha valido la pena. Aquí el relato en primera persona de su experiencia.

Comencé en la fotografía de calle a principios del 2011 cuando estudiaba dibujo en Santiago y un día me encontré con una manifestación en Los Héroes; me quedé mirando el trabajo de algunos fotoperiodistas y me acerqué a ellos a escuchar lo que hablaban mientras despachan el material a sus respectivas agencias. Esto me llevó a abandonar mi carrera y comenzar de cero con una profesión completamente nueva y con técnicas que desconocía. La calle me fue entregando esos conocimientos y experiencias.

Primero fueron las protestas estudiantiles del 2011, ahí conocí a varios amigos y colegas mayores que fueron mis primeros profesores; después de cada manifestación nos íbamos a un bar a beber y conversar de fotografía. Recién el 2014 estudié fotografía en una escuela formal. Los temas que más he documentado son las enfermedades crónicas, la drogadicción y el alcoholismo, la inmigración, historias de transexuales y transformistas, catástrofes medioambientales y conflictos sociales. 

@nicovaldebenitog

Soy de la idea de siempre documentar todo, más aún un algo histórico que se contará por generaciones, es super importante estar presente, sobre todo ahora. Somos parte de una generación que jamás pensó tener el poder de cambiar las cosas, y ahora que estamos unidos como pueblo no hay que soltarse ni perderse. Estas semanas del estallido social ha sido muy agotador y he perdido mucho. He sido detenido por “desórdenes y agresión a la policía” y yo solo estaba haciendo mi trabajo; también recibí tres disparos de carabineros y mi equipo fotográfico fue dañado. Pero he ganado miles de emociones que veo en las personas que han salido a luchar a la calle y eso es lo único que necesito y que me motivó para salir a documentar. Es súper importante que como comunicadores estemos codo a codo con los demás, de empaparse juntos, sufrir cuando hay excesos de represión y celebrar cuando estamos unidos, ya que es ahí cuando nuestras imágenes logran comunicar y hacer clic en las personas.

@nicovaldebenitog

Un día de registro es intenso, lleno de emociones, de diversidad de personas, peligros varios y heridos, que es lo más triste. Nunca sabes si te llevarán detenido y no solo te llevan, sino que también te golpean y en muchas ocasiones te rompen el equipo. Debes andar con mucho cuidado, acercarte lento sobre todo a la primera línea, que es donde están los cabros más valientes y decididos. Con respeto se llega a muchos lados y creo que jamás he faltado a eso y he tratado de ser lo más invisible posible para lograr mantener la naturalidad en mis imágenes. Debes casi dividirte para cubrir lo que más puedas en cada jornada de protesta. 

@nicovaldebenitog

Hay varias situaciones que me han quedado en la retina, desde ver ojos vaciados, o la explosión de perdigones en la cara a un chico. Es difícil estar tranquilo por que es fuerte, por que es duro y triste. El viernes 25 de octubre fue el día donde se congregaron más de 1 millón de personas en una megamarcha por Santiago, y fue el día que sentí mucho miedo. Cuando fuerzas especiales reventó la marcha en varios sectores de Santiago centro, dejaron caer una lluvia de perdigones y bombas lacrimógenas, no podías respirar y tampoco abrir los ojos, muchos heridos en el piso y todos nos parapetamos en lo que pudiese servir de escudo, un caos total sin poder respirar. Llegando la noche, el centro de Santiago hasta Plaza de la Dignidad era tierra de nadie, la policía hacía de las suyas disparando a quien se moviera y casi era imposible pensar hacia qué dirección ir ya que también se activó el toque de queda y el cuerpo cansado con adrenalina no piensas igual. Afortunadamente me encontré con unas colegas y nos apoyamos algunas horas para salir de ahí y llegar a una zona segura. 

Destacaré dos imágenes que me provocaron ciertos sentimientos, una de ellas es la fotografía del selk’nam lanzando una piedra. Siento que significa toda una historia de abusos en contra de nuestros pueblos originarios y que fueron y siguen siendo asesinados por el Estado represor chileno, en cada gobierno de turno se les ha masacrado de una manera terrible por años, es una acción de enojo y rabia acumulada. El tipo llegó con su traje bastante representativo y luchó con un coraje tremendo por varios días. 

La segunda imagen es la de un cabro con una máscara del dictador Augusto Pinochet y tras él una tanqueta con milicos armados. Nací en dictadura, pero no la viví por ser pequeño. Mis viejos la vivieron y sufrieron directamente, y las historias que me contaron volvieron fuertemente en el momento antes de capturarla. Que una máscara de alguien que ordenó asesinar tan despiadadamente por años se hiciera presente aquel día, fue como estar dentro de tantas historias de dictadura que me contaron, casi retroceder el tiempo y regresar al sufrimiento de familiares, de personas que hoy no están con nosotros porque a un tirano se le ocurrió asesinarlos solo por que pensaban diferente y querían igualdad de derechos. 

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