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VOCES| ¿Las vidas mapuche importan II?: El machi y el antiguo Wallmapu agonizan y a la televisión no le significa nada

Por: Jazz / Publicado: 17.08.2020
VOCES| ¿Las vidas mapuche importan II?: El machi y el antiguo Wallmapu agonizan y a la televisión no le significa nada @periodistafurioso / @periodistafurioso
Para los medios y la clase política las vidas mapuche importan poco o nada, como cualquier cuerpo, territorio o comunidad disidente. Bastan un par de panfletos para inculpar a toda una comunidad. En televisión y redes sociales se les responsabiliza a priori por los ataques incendiarios de casas, iglesias y camiones ocurridos en el Wallmapu. Se normaliza que las autoridades difundan noticias falsas y elaboren montajes en su contra, sin reparación posterior.

El foco de atención actual está puesto en el machi Celestino Córdova y el estado de salud de los presos en huelga de hambre. Los canales dieron cuenta del fallo de tribunales que nuevamente le negó la salida temporal al machi. Parte de la sociedad no le respeta en su calidad de autoridad espiritual. Muy por debajo de la mesa pasa desapercibida la importancia de la incautación de armas, municiones y chalecos de la Armada, posiblemente relacionados con atentados en la Araucanía. ¿Por qué solo un canal reporta el hecho? ¿Cuándo se visibilizará a los responsables de los asesinatos de Macarena Valdés o Alejandro Treuquil? 

Los mapuche son los sospechosos de siempre y culpables aunque se demuestre lo contrario. La semana pasada, el diputado de Renovación Nacional, Cristóbal Urruticoechea difundió un fake tweet sobre un carabinero herido por una trampa vietnamita atribuida a la Coordinadora Arauco Malleco (CAM) y exhortó al presidente a reprimir con más fuerza la violencia. Al ser desmentido el hecho bajó la publicación y cambió la foto. No hubo disculpas ni repercusiones mediáticas o legales.

TVN es el único canal que reportó dos operativos policiales en la Araucanía en los que se incautó armamento. Por orden del tribunal de garantía de Collipulli fueron allanadas dos casas en las que se encontraron escopetas, municiones y algunos chalecos de la Armada. Las autoridades no informaron la identidad de los detenidos y la prensa no investigó. Tampoco fue noticia prime el otro operativo ocurrido en Carahue donde se detuvo a siete individuos armados con machete, cuchillos y escopetas de buena factura, calibre doce. No hubo análisis dominicales ni locutores de radio gremial que advirtieran al presidente del peligro o acusaran de terrorismo y violencia rural a los involucrados. Silencio rotundo.

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Normalizar la criminalización de toda una etnia

Son numerosos los casos documentados de falsa imputación a mapuches, aunque los atentados contra camiones por delincuentes comunes ocurran en todo el país. En 2015 se comprobó que empresarios quemaron su camión para cobrar un seguro de quince millones. El Mercurio publicó una nota destacando la sentencia por fraude en juicio abreviado, desplazando el foco del terrorismo. El mediático caso Huracán expuso la cadena de mando en la fabricación de pruebas para vincular a dirigentes de la CAM con actos terroristas. En 2019 un funcionario de fuerzas especiales en Tirúa denuncia el montaje para inculpar a la comunidad María Colipí por la herida de bala recibida de su propio compañero. No alcanza el espacio para explayarnos en los casos de informantes que confesaron su participación en atentados incendiarios en donde fueron difamados y apresados adultos y menores de edad mapuche. 

A la machi Francisca Linconao, quien usó la vía legal para defender el territorio donde cultiva sus medicinas, el costo de ser implicada en el caso Luchsinger Mackay le significó tiempo perdido en prisión, angustias gratuitas y honor mancillado. El caso de José Tralcal es igual de grave. Ha sido expuesto a más de veinte allanamientos en su morada que buscaron involucrarlo en las muertes de Matías Catrileo y del matrimonio Luchsinger Makay. Once de los imputados por este último crimen quedaron libres porque la fiscalía no presentó pruebas concluyentes mientras el propio Donald Mackay se quejó de las violentas disputas familiares por la herencia en una entrevista al The Clinic en 2013. 

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Extrañas muertes sin investigar

El concepto de terrorismo no se aplica de forma igualitaria en las noticias. Los asesinatos de Macarena Valdés y Alejandro Treuquil están fuera de pauta. 

El hijo de Macarena la encontró ahorcada en su casa hace cuatro años y en contra de la opinión familiar, el Servicio Médico Legal declaró su muerte como suicidio. Hasta ahora van dos intentos por cerrar el caso. Sin apoyo del Estado o la prensa, la familia contrató peritos privados y debió exhumar el cuerpo de Macarena para constatar que estaba muerta antes de ser colgada. Se han retenido carpetas de evidencia, así como en el caso Luchsinger se formateó la computadora que conservaba un testimonio importante para la defensa, así como se destruyó la memoria de la cámara en el caso Catrillanca.

El asesinato impune de Macarena Valdés es un crimen ejecutado para infundir terror en su comunidad e inducir el abandono de los territorios. El mismo principio aplicado para el caso Luchsinger Mackay, pero sin cámaras. La televisión insiste en normalizar que mapuches mueran colgados o de un balazo en la cabeza sin que sea considerado terrorismo.

Ese gran territorio llamado Wallmapu fue libre y rico en diversidad de especies naturales. Libre de contaminación industrial, libre de monocultivos, libre de burocracias, libre de colonos. Hoy, la Araucanía está militarizada. Son habituales los patrullajes aéreos en la zona, los allanamientos, los desalojos, los controles de identidad, la aplicación discrecional de la ley antiterrorista, la privación de libertad por sospecha, la destrucción de hortalizas y plantas medicinales, los disparos en la cabeza, las lacrimógenas y las corridas de cerco. 

La atomización del Wallmapu y la asimilación forzada avanzan. De nada valen los títulos de propiedad de las comunidades. Las juntas de vecinos y dueños de centros turísticos les prohíben el paso a lagos y sitios sagrados. Si aplicáramos políticas conservacionistas y de respeto a su cultura, el Estado chileno les daría categoría de guardianes de la tierra creando verdaderas reservas naturales que garanticen su crecimiento demográfico sustentable en el tiempo, además de instrumentos legales que los faculten para preservar sus usos, costumbres, ritos, especies nativas, plantas medicinales, reservas de agua y sobretodo sus vidas. Las generaciones futuras lo agradecerán. Mientras tanto, hoy, el machi y el antiguo Wallmapu agonizan y a la televisión no le significa nada.

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