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El paso al frente de la periodista Beatriz Sánchez

Por: Pablo Álvarez Y. | Publicado: 31.03.2017
El paso al frente de la periodista Beatriz Sánchez Bea portada |
Ya llevaba años transmitiendo pasión frente a un micrófono, estudiando para hacer buenas editoriales, debatiendo con sus propios colegas al aire y emocionándose hasta las lágrimas con sus entrevistados. Con el tiempo, Beatriz Sánchez se dio cuenta de que todo eso no era suficiente. Esta es la carrera y las claves que definen a la ahora ratificada precandidata presidencial del Frente Amplio.

Sentada frente al patio repleto del Liceo Eduardo de la Barra en Valparaíso, Beatriz Sánchez reconoce algo inusual para una candidata presidencial: “Me voy a equivocar. Y muchas veces. Quiero que ustedes me ayuden”.

Ya no contesta llamados ni pedidos de entrevistas de sus ex colegas. Se pausó como periodista luego de que el pasado martes 21, en una editorial de Radio La Clave, renunciara a ese espacio para ponerse a disposición de una precandidatura presidencial por el Frente Amplio.

A sus nuevos compañeros les hizo dos exigencias claras: que sean las y los militantes del Movimiento Autonomista y Revolución Democrática los que ratifiquen su candidatura y reunirse con ellos en encuentros en regiones. El primero fue en su ciudad natal, Valparaíso, y el segundo en donde estudió Periodismo, Concepción.

En la V Región, a un lado del alcalde de la ciudad Jorge Sharp, Beatriz Sánchez se presentó en su estilo: “Si yo decidiera cómo van a ser las cosas, no tendría ningún sentido ser candidata presidencial. Yo no les traigo las respuestas, estas tienen que salir de la ciudadanía”.

Cambio de switch

El día en que lloró frente a los micrófonos de Radio La Clave, Beatriz Sánchez dejó atrás 24 años de periodismo.

A uno de los primeros grupos de WhatsApp a los que le comentó la noticia fue a las «Jupis», como se bautizaron irónicamente las ex periodistas de la Radio Chilena, donde Beatriz se desempeñó desde 1996 a 2003, después de dos años en Bío Bío. «Lo único que nos dijo fue que iba a necesitar mucho apoyo en ese camino. Ahí le dijimos que obvio que sí y nos empezamos a repartir los ministerios», dice bromeando Mónica Antivil, que llegó como practicante a esa radio y fue acogida por la ahora precandidata.

En cenas anuales en la casa en Talagante de otra de las Jupis, Fresia Soltof, Sánchez ha admitido que aquella emisora tenía una «mística» que le ha costado volver a encontrar. Desde ese tiempo ya se emocionaba con los temas que le tocaba cubrir. «Tenía una sensibilidad que llamaba la atención, como por ejemplo con el de Matute Johns, con el que se veía que vibraba. Para mí era admirable porque la veía y decía como ‘mira, uno puede sensibilizarse con los temas'», dice Soltof.

Esa indignación fue de a poco mutando a una postura política. En una carta que Sánchez le envió a RD y el MA, reconoce que “a mediados de la década de los ’90, cuando no había críticas a lo que llamábamos democracia, cuando los medios acompañamos lo que sucedía, no nos cuestionamos, no criticamos, no investigamos, fuimos parte de las instituciones que se acomodaron”.

El cambio de switch vino en 2006 con el movimiento de los pingüinos, que la pilló cuando estaba en la Radio Cooperativa y empezó a ver voceros y no dirigentes, asambleas y no decisiones cupulares. El espacio para plantear su pensamiento no tardó en llegar.

La «voztro» de ADN

Pablo Aranzaes, director de ADN Radio desde su fundación en 2007 hasta 2014, estaba con predisposición a la derrota cuando le pidió a Beatriz Sánchez unirse al proyecto de esa emisora.

Viéndola consolidada en Cooperativa, le parecía difícil que ella aceptara la oferta de armar el nuevo proyecto. Sin embargo, le propuso:

-Lo que a mí me interesa es que te conviertas en una voz, en una figura, una conductora con otra fuerza -le dijo Aranzaes.

La reunión tomó menos tiempo de lo esperado y el “me tinca” tan decidido de Beatriz tomó de sorpresa al director. “Al final terminé yo más inseguro que ella jaja”, admite.

Llegaba a las 6, conducía con el hoy también precandidato presidencial Alejandro Guillier hasta las 9, preparaba boletines con la productora Mitzi Cáceres para las 10 y las 11 horas. A las 12 estaba de nuevo en el estudio en el programa “Mediodía”.

Cáceres recuerda que en 2013 se dio un cambio en el que Sánchez pudo hacer entrevistas más perfiladas, con las que le tocó emocionarse. Ejemplos de esto fueron la de Félix Avilés -padre de Rodrigo-, Ernesto Lejderman -cuyos padres fueron asesinados por una patrulla militar del regimiento Arica- o al mismo Fernando Paulsen, con el que tocó un tema sumamente delicado para él como es el asesinato de José “Pepe” Carrasco en dictadura. En esa entrevista, ambos llegaron a estar emocionados al punto de no poder hablar.

“La gente siempre tomó mucho en cuenta que la Bea era sentimental. Después, lo que me pasaba era que mucha gente la llamaba y se interesaba en conversar con ella. Por ejemplo, una de las entrevistadas que siempre cuesta conseguir es la Ana Tijoux, pero con la Bea Sánchez siempre fue como ‘sí con ella sí’”, asegura Cáceres.

Lo otro en lo que se destacaba era su manejo de los temas, como destaca Fernando Paulsen: «Es una persona extraordinariamente inteligente. Muy rápida en entender fenómenos que a mí me costaba una barbaridad. Yo creo que es de las personas que mejor entiende el mundo de las isapres».

Fue después de un tiempo que Sánchez se perfiló como una periodista que también podía dar su opinión de forma abierta. Una editorialista.

Paulsen, quien fue el primero en hacer editoriales en ADN en el programa “La Prueba”, asegura que en un principio el formato era poco común porque se creía que el periodismo tenía que ser un “espejo de la realidad”. “En Chile se ha mentido muchos años sobre ese tema. No existe nada más distinto a un espejo que el periodismo. Todas las personas tienen una postura, no pueden transformarse en una especie de robot informativo”.

Aranzaes dice que el proceso de una Bea Sánchez con más opinión se dio de forma más natural y que sus editoriales  “tenían esa capacidad de empatizar con el público desde lo emotivo”.

Una mayor libertad para dar su opinión también le valió más debates al aire. “Casi siempre se contraponía con Matías (Del Río) y a veces con Fernando (Paulsen). En los comerciales seguían discutiendo, pero después tan amigos como siempre”, cuenta Mitzi Cáceres.

“La Beatriz Sánchez es una extraordinaria editorialista, de las mejores que he visto en radio. Es capaz de hacerlo de forma improvisada, que es algo bien difícil. Yo, por ejemplo, como tiendo a hablar más de la cuenta, tengo que escribir mis editoriales para ceñirme a un tiempo. En cambio ella viene con dos o tres ideas muy claras y te arma una editorial en 4 ó 5 minutos de forma absolutamente improvisada sin leer”, dice Paulsen.

En una entrevista con El Desconcierto, a propósito del Día Internacional de la Mujer, la ex conductora de ADN admitió: “El directorio, que en aquel momento era Iberoamericana, cuestionó por qué una mujer estaba haciendo editoriales, no les cuadraba que una mujer emitiera su opinión. Supongo que veían a la mujer como acompañante de sus colegas hombres”.

La salida de Sánchez de la emisora se dio en 2014, a propósito de una oleada de renuncias que se dieron tras el despido del periodista y dirigente sindical Juan Guerra. Una de esas renuncias fue la de Pablo Aranzaes.

“Para mí eso fue un fin de ciclo que tenía cierta naturalidad. Yo hace un rato venía analizando que la radio necesitaba un cambio de mano. A Beatriz le pasaban cosas parecidas. El tema es de mayor complejidad y no obedeció necesariamente a lo del conflicto de Juan Guerra”, sostiene Aranzaes.

El mismo Guerra concuerda con la visión del ex director. “La Bea explicó en algún minuto que ella sentía un gran aprecio y cariño por Pablo que, al igual que muchos otros, no tomó la decisión. Él se sintió sin piso y eso generó un efecto dominó en mucha gente. Pero la Bea solidarizó conmigo, siempre me apoyó”.

En su último programa, a Beatriz Sánchez la despidieron con una fila de abrazos cuando salió del estudio. Al menos seguía teniendo un espacio televisivo.

Dos voces femeninas a la TV

Foto: La Red

Fueron alrededor de siete meses los que duró la primera dupla femenina en un noticiario chileno, conformada por Beatriz Sánchez y Verónica Franco en Hora 20, de La Red.

Sánchez había llegado en 2011 luego de que ADN hiciera un convenio con La Red. Franco, por otro lado, llegó en 2014. Para ambas fue su primera experiencia televisiva.

«La Bea es una mujer con convicciones firmes e ideas claras. Liberal en lo político, feminista incluso en una época en la que no era tema. Recuerdo haber tenido bastantes discusiones con ella. La gracia de la Bea es que puedes discutir y sigues igual de amiga», dice la conductora de Cooperativa, que molestaba a su colega porque, a pesar de no ser especialmente creyente, se llama Beatriz de Jesús y nació un 24 de diciembre.

El programa se empezó a hacer conocido y en redes sociales valoraban a la dupla de mujeres. «Mucha gente tuiteaba por la Bea», asegura Luz María Cáceres, la productora general del programa. Además, recuerda que la ahora precandidata presidencial nunca dejó que le compraran ropa, sino que ella misma llevaba sus cosas y elegían juntas entre lo disponible.

Respecto a su comportamiento en cámara, el director del programa, Simón Lucaveche, sostiene que Sánchez se demoró muy poco en adaptarse a las exigencias técnicas de la televisión.

Tampoco ocultaba sus emociones al aire, como cuando río de buena manera junto a Alejandro Guillier con el video de “Adiós tía Paty”. Otra ocasión fue cuando se emocionó hasta las lágrimas con el relato de Mario Mejías, el poblador de La Bandera que interpeló al papa Juan Pablo II en 1987, algo que le costó el asesinato de su hijo.

“Ella no oculta para nada su alegría o la rabia, se le nota. Pero es de una manera que no te cae mal. Esa vez se le notó porque estaba emocionada”, dice Lucaveche.

El 30 de abril de 2015, una hora antes de que el programa saliera al aire, a la dupla de conductoras les avisaron que el programa no iba más, que esa sería su última edición. En un principio la idea era que no hicieran discurso final, pero lo terminaron haciendo igual.

«Con esa entereza que tiene, la Bea fue capaz de hablar hasta el final sin quebrarse. Fue difícil, para ella era un proyecto muy querido», comenta Verónica Franco.

Luego agrega: «Seguimos siendo las mismas, ella más apasionada que yo siempre, con más fuerza. No sé si la palabra es radical, pero la Bea es bastante más ‘radical’ que yo. Periodísticamente somos bien afines, ya que ella entiende que la importancia en el periodismo no la tiene uno, sino que el otro. Quizás por eso tomó la decisión de renunciar a su pega como periodista».

Lo que siempre le llamó la atención a Beatriz era que, a la hora de entrevistar candidatos, estos llegaran con un programa impreso en la mano y empezaran a recitar propuestas. Algo que, ahora, no le gustaría replicar.

Candidata del Frente Amplio

«¡Cómo está mi presidenta!», le decía desde mediados de 2016 su amiga Kena Lorenzini, fotógrafa y también conductora en la Radio La Clave. «La conocí escuchando el Hora 20. Me impactó ver a una mujer ‘¡guau!’, tan poderosa, suelta. Me encanté con esa figura de mujer. Alguna vez que me tocó ir a la radio ADN le dije como ‘te admiro'». Dice Lorenzini, quien la posicionó constantemente como su candidata.

Sin embargo, la primera oferta formal de candidatura que le hicieron fue en enero, por teléfono. Del otro lado de la línea estaba la presidenta del partido Poder, Karina Oliva. “Fue una conversación muy rápida, ella se estaba yendo de vacaciones. Es muy difícil que si alguien te pregunta si quieres ser candidata presidencial te digan que sí directamente, una persona seria no dice que sí de inmediato porque no es algo menor”, reconoce la también vocera del Frente Amplio.

La información se filtró a la prensa y Sánchez fue enfática: “Soy y me proyecto como periodista”.

Dos meses después, los diputados Gabriel Boric y Giorgio Jackson llegaron hasta Radio La Clave. Ya no era el pequeño partido Poder ni una repentina llamada telefónica. Dos de los tres políticos mejor evaluados por la encuesta CEP le insistieron en que la coyuntura del país abría una oportunidad y había que dar un paso adelante. Y dieron en el clavo.

Fernando Paulsen relata lo que inquietaba a su colega. «Se sentía, como dijo en su discurso, mortificada por un dilema: a veces uno desde el periodismo propone un montón de cosas, hace críticas, pero desde la comodidad de no tener que implementar nada, desde una tribuna privilegiada», dice el periodista, que se reunió con ella dos semanas antes de que tomara su decisión.

Esta semana, ya empoderada, Beatriz Sánchez habló a sus interlocutores en Valparaíso y Concepción desde la experiencia y consciente de la decisión que había tomado.

Quien alguna vez se sintió menoscabada por sus jefes en ADN por ser una mujer con opinión, se asume feminista en todas sus letras, pero no tiene problemas en pedir ayuda a otras en su campaña: “En Chile a las mujeres nos definen por la maternidad y yo me rebelo ante eso. Y no tiene que ver cuántos hijos ni nada de eso, sino a que siempre nos tratan de amoldar a lo que es ser madre, a que una tiene que siempre acoger y nunca rechazar”.

La que veía a los candidatos recitar mecánicamente un programa armado al aire, ahora era enfática: «No más de hacer programas entre una cúpula de políticos encerrados, sino levantar uno desde la ciudadanía».

La periodista que se emocionó con las historias de la gente común y corriente, ahora los llamaba a tomarse la política con sus manos: «Podemos cambiar juntos este país y salir a conquistar la confianza de las chilenas y chilenos que se aburrieron de los de siempre, de los engaños, de las mentiras, de las boletas truchas y de las promesas que nunca se cumplieron».

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