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Daniel Stingo se lanza al debate político: «La DC le tiene miedo al Frente Amplio, porque no lo pueden controlar»

Por: Christopher Jerez Pinto | Publicado: 06.10.2019
Daniel Stingo se lanza al debate político: «La DC le tiene miedo al Frente Amplio, porque no lo pueden controlar» Fuente: Nicolás Romero Moreno. | Fuente: Nicolás Romero Moreno.
En las últimas semanas, el abogado laboralista se ha ganado los agradecimientos del público por sus certeras intervenciones en el matinal de TVN. Sin buscarlo, sus duras palabras contra la privatización del agua o sus críticas al sistema de AFP se han convertido en exitosos virales en las redes sociales. Aquí el profesional profundiza en sus posiciones políticas y analiza la contingencia nacional.

De alguna forma, Daniel Stingo encaró a sus vecinos por televisión. Pudo haberse topado con ellos en la calle, allí cerca de su oficina, a una cuadra de La Moneda, entre ministerios y otras instituciones públicas. Pero usó ese espacio, el de panelista del «Muy buenos días» de TVN, para enfrentar al titular de Trabajo, Nicolás Monckeberg, y al economista Bernardo Fontaine.

Sentado en una amplia sala de reuniones, reconoce que durante estas últimas semanas su popularidad ha aumentado. El crédito se lo da a los tuiteros que viralizan sus aplaudidas intervenciones en el matinal.

Dice que es «progresista duro», incluso antes de prender la grabadora. Es inquieto: abre y cierra un recipiente que tiene entre manos, y lo hará durante toda la entrevista. Ordena las cosas que están sobre la mesa, las alinea. Unos papeles, una libreta, lápices. Cuando quiere destacar una idea, sube la voz únicamente para esa palabra. Es más: hace un silencio antes y deja el mismo espacio después. Al final, si se le escucha con atención, sabrá que piensas en lo que él quiere, esas palabras sueltas que dejó planteadas.

Monckeberg  y Fontaine son sólo algunos de los invitados al matinal que han sido interpelados por Stingo. Los derechos de agua, temas sindicales y materias previsionales han sido tópicos que el profesional ha abordado de forma crítica en televisión abierta.

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—Usted es de los pocos personajes en la TV que habla de estos temas. ¿Siente alguna responsabilidad social de hacerlo?

—Eso suena muy lindo, pero es lo que yo creo no más. Si se me da la oportunidad de hablar, lo voy a hacer. No es primera vez que hablo de esto, lo que pasa es que ahora se viralizó. En Mucho Gusto también hablamos de este tema y opiné lo mismo. Allá te apretaban un poco más, pero se hablaba. Ahora en TVN tengo más libertad. Nadie me censura. Es mi opinión, no hay tanto de responsabilidad. Yo no soy ningún paladín. Soy un hueón con ideas de sentido común, que coinciden con lo que piensa la mayoría. Son cosas lógicas: el sistema de AFP falló y eso es objetivo. Por otra parte, es absurdo hablar de flexibilidad laboral y decir que vamos a dejar que los trabajadores negocien directamente con el empleador, como dice el ministro (Nicolás) Monckeberg. Eso es absurdo y te lo dirá cualquier abogado laboralista. Cualquier trabajador de Chile sabe que no estamos en igualdad de oportunidades con el empleador.

—¿Alguna vez lo han censurado?
—Me dicen que baje un cambio en la forma de decir las cosas, porque me pongo muy enérgico. El fondo nunca me lo han cuestionado.

«Chile no se ha preocupado nunca del medio ambiente»

La última autoridad a la que Stingo se enfrentó fue al subsecretario de Obras Públicas, Lucas Palacios, luego de que éste planteara la posibilidad de que el agua fuera racionada en un futuro e indicara -de forma reduccionista- que la tarea de cuidar el agua «es de todos los ciudadanos».

“Chile es uno de los pocos países del mundo donde se transa el agua. Todo se vende. Hay gente que ha ganado mucho dinero, vendiendo, comprando agua, que es un elemento que es un bien nacional de uso público. Hay una contradicción evidente (…) En el gobierno anterior se planteó un cambio, pero ahora han tratado de que eso no sea efectivo», le reclamó el abogado al subsecretario, ganándose el respaldo de la audiencia.

—¿Qué le parece el manejo que han dado los distintos gobiernos a los recursos naturales?
—En general, Chile no se ha preocupado nunca del medio ambiente. Lo que ha hecho Chile, desde la dictadura en adelante, es hablar de desarrollo, desarrollo y desarrollo, y si hay que sacrificar alguna cosa, sacrificamos el medio ambiente. Esa ha sido la visión de las autoridades chilenas en los últimos 50 años.

—¿Algún gobierno ha hecho algún aporte destacable?
—Yo diría que no mucho. Michelle Bachelet trató de modificar el Código de Aguas en su último gobierno, pero creo que no le puso el empeño suficiente. No puso el proyecto al principio de su mandato. Hoy no se controlan las plantaciones de árboles en zonas con sequía, por ejemplo. Para ningún gobierno ha sido una prioridad el tema medioambiental. Chile es un país que reacciona, más que prevenir. La ley de glaciares aún espera. El gobierno de Piñera además se hace el tonto con la modificación al Código de Aguas.

—Aun así, le dieron un premio por su aporte medioambiental…
—Pero por favor, si él ni siquiera quiso firmar el convenio de Escazú. Creo que esto es como cuando una empresa recibe un premio y tú preguntas quién entregó el premio, y te dicen que otras empresas. Se premian entre ellos. Te creo si el premio se lo hubiese dado Greenpeace.

Un laboralista en TV

Stingo es tajante al decir que el sistema de AFPs ha sido un fracaso. «Es un dato objetivo, es cosas de mirar las condiciones en que viven los jubilados en el país», argumenta. Sin embargo, cree que es poco realista pensar en destruir completamente el modelo.

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—Es crítico del sistema previsional, pero apunta más bien a un modelo mixto. ¿Cómo sería eso?
—Yo creo que no se puede destruir el modelo, porque ¿qué haces con todos los fondos de las personas? ¿Expropiarlos todos? Eso fue lo que se hizo en Argentina. Pero, ¿podemos hacer algo así en Chile, considerando el poder que tiene la derecha? Un sistema mixto es lo mínimo. A mi no me gusta, pero por lo menos debería haber un sistema de reparto que vaya creciendo y un sistema de capitalización individual que vaya disminuyendo. Y no de a poco, porque las pensiones son miserables hoy. No pueden ser cambios de a pocos.

—¿Qué le parece la estrategia de No + AFP de judicializar los casos?
—Creo que ellos mismos saben que no pueden hacerlo. Siendo bien estrictos, no es posible que te devuelvan tu plata, porque eso es pan para hoy y hambre para mañana. Pero está bien que lo hagan, porque pone el tema sobre la mesa. Está muy bien que se siga conversando, aunque la solución no es que la gente retire sus fondos, aunque suene impopular. No todos se van a comprar un departamento para vivir de las rentas, muchas personas se lo van a gastar en otras cosas. ¿Y quién va a quedar con ese cacho? El Estado. Ahí el pilar solidario tendría que ser la casa solidaria, porque el Estado tendría que poner todo. Sería un despropósito.

—Los trabajadores de Radio Bío Bío están en conflicto con la empresa. Sus peticiones son justas, pero aun así no las han acogido. ¿La actitud de los Mosciatti es un reflejo del empresariado chileno?
—Yo fui panelista de Radio Bío Bío durante varios años y creo que los trabajadores están exigiendo un derecho que es absolutamente legítimo. La huelga en sí misma es la expresión de cuando los trabajadores se ponen al mismo nivel del empleador, y se trata de que el que aguante más, es el que impone sus términos. Sólo los trabajadores agrupados pueden negociar de igual a igual con un empleador. De lo contrario, no se puede. Eso hay que decírselo al ministro del Trabajo.

«Suena bastante lógico lo que piden los trabajadores, que apelan a las horas excesivas. Además, Radio Bío Bío tampoco se destaca por sus sueldos. Espero que se llegue a un acuerdo satisfactorio para los trabajadores. Pero Mosciatti está actuando como lo que es: el empleador», añade el laboralista.

—El proyecto de las 40 horas apunta regular este tema. ¿Cree que su tramitación tenga un desenlace exitoso?
—Creo que el proyecto va avanzar bien, porque hasta los DC más renuentes, los que votaron en contra de la destitución de la ministra Marcela Cubillos, han dicho que sí. El tema será cuando se apruebe el proyecto, ¿qué va a hacer ahí el presidente? ¿Lo mandará al Tribunal Constitucional? ¿Va a presentar un veto presidencial? ¿Le interesa que le legisle a través de la cámara o le interesa la reunión que tuvo hace unos días con los empresarios?

Una mirada a la izquierda

El despliegue de la oposición en la acusación constitucional contra la ministra Cubillos, según Stingo, es la muestra máxima de incapacidad de la izquierda para ponerse de acuerdo. «Tienen la mayoría en ambas Cámaras y han desaprovechado eso una y otra vez», plantea el abogado.

—¿Por qué se produce esa imposibilidad de llegar a acuerdos en la oposición?
—Personalmente, creo que pasa porque la DC no es el partido de los tiempos de Eduardo Frei Montalva. Creo que los militantes históricos se revuelven en su tumba con estos democratacristianos que le hacen el juego a la derecha. Yo fui militante DC en la universidad y hoy no existe la DC que yo conocí. La DC le hace un pésimo favor al progresismo y a los derechos de la gente. Le tienen miedo al Frente Amplio, porque no lo pueden controlar. No les cae bien el FA y no son capaces de sentarse a conversar.

—Tras el fracaso en la acusación, desde el FA dijeron que era el fin del pacto administrativo con la DC.
—Pero, ¿cuántas veces han dicho eso? Necesitan los votos de ellos para otras cosas. De lo contrario, serían distintas minorías, que se organizarían de forma coyuntural en relación a proyectos específicos.

—Te identificas como «progresista duro». Hoy, el Frente Amplio es probablemente lo que está más a la izquierda en el Congreso, ¿cómo ve su trabajo?
—Cuando Eduardo Frei Montalva se escindió del Partido Conservador y formó la DC, decían que eran muy jóvenes, pero ellos fueron madurando y madurando y tuvieron uno de los gobiernos más exitosos de la historia de este país, entre el 64 y el 70, con Frei Montalva en la presidencia con todos sus ministros jóvenes. Eso mismo le pasa al Frente Amplio creo. Hay que darles su oportunidad. Hay que dejarlos madurar. Meten la pata de repente y tienen gente díscola, pero en todos lados pasa eso. Hay algunos que tienen que ir enrielándose aún, encontrando un camino. Yo les tengo toda la fe. Tienen que ir formándose y ganando experiencia. Con una mayor maduración pueden hacer algo bien bueno.

—¿Cuál de los nombres que suenan para las presidenciales cree que tiene más proyecciones?
—La verdad es que no le veo mucho futuro a nadie. Veo a Lavín por la derecha, que ha sido alcalde, que es una cosa muy distinta a ser presidente. En Santiago vendió el agua, no lo olvidemos. Y en Las Condes, es rico tener dinero de sobra en esa comuna, pero ¿cómo lo haría él en La Pintana? Por el otro lado, no hay mucho. Beatriz Sánchez podría ser, pero le falta «punch».

—¿Debería Beatriz Sánchez entrar pronto en modo presidencial?
—Creo que sí. Debería activarse más. Quedan dos años solamente. Michelle Bachelet marcó un hito arriba del mowag (tanque). Falta una imagen así de Beatriz Sánchez. No creo que sea un tanque, pero podrían ser los temas medioambientales su fuerte quizás.

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