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8M: Los protocolos contra el acoso que exigen las trabajadoras de comida rápida

Por: Natalia Figueroa | Publicado: 07.03.2020
Este 8M se organizaron para marchar juntas, después de su primera reunión entre tres sindicatos de comida rápida de cadenas multinacionales: Starbucks, Burger Kings y McDonald’s. Las trabajadoras levantaron demandas contra la precarización laboral y para que se apliquen protocolos contra el acoso y hostigamientos que no las revictimicen, que sean reparatorios y efectivos. ¿Qué hay detrás del mesón de atención? ¿Cómo enfrentan las mujeres trabajadoras estas situaciones de violencia?

La primera reunión que tuvieron las mujeres trabajadoras de comida rápida de grandes multinacionales fue a fines de febrero. La convocatoria fue hecha por los sindicatos de Starbucks, McDonald’s y Burger King. Y aunque varias de ellas no estaban sindicalizadas, vieron en esto el primer paso para cambiar sus precarizadas condiciones laborales y organizarse para marchar juntas este 8M.

Que el sueldo de algunas sea de $300.000, el mínimo, por 45 horas semanales, es solo uno de los factores por los que decidieron organizarse. Las cosas van mucho más allá. Gran parte de ellas son estudiantes, mamás y mujeres migrantes y del tiempo que han trabajado en estas empresas, coinciden en que no se mejoran las condiciones porque es visto como un trabajo temporal, casi de verano. Sin embargo, para muchas se ha vuelto un aporte económico relevante.

Uno de los temas que hablaron en ese encuentro del 26 de febrero fue sobre protocolos contra el acoso laboral, que, aunque existen, no han evitado que se sigan manteniendo conductas de violencia u hostigamiento. “Posiblemente, quienes pidan un café o unas papas fritas en estos locales de comida rápida no imaginen el acoso laboral y el hostigamiento al que estamos expuestas”, manifestaron en el auditorio de la Caja de Compensación Los Andes, en el centro de Santiago.

Amanda Mutizabal trabaja en el Starbucks del mall Alto Las Condes y es vocera de la secretaría de género del sindicato. Se prepara para comenzar un nuevo año académico, esta vez en la carrera de Literatura, y, a la vez, compatibilizar su horario con este trabajo.

En términos de género, indica que 60% del personal de Starbucks son mujeres. “¿Será que al cliente le gusta que el café se lo sirva una mujer? No lo sé”, reflexiona Amanda. Para ella es claro que la política de la empresa no está en línea con un programa de género potente que evite prácticas de acoso, como a ella misma le ha ocurrido. En este difícil proceso sintió que el protocolo interno fue muy blando: no hubo sanción para el denunciado ni tampoco reparación para ella.

“También hemos pedido a la empresa que seamos parte de la investigación y se han negado porque muchas veces encubren a aquellos supervisores o gerentes que acosan a compañeras. Entonces, la dinámica: ‘voy, hago la entrevista, el informe arrojó que todo estaba bien, y ahí queda. El gerente se queda en el mismo puesto, no tienen una sanción ni menos es un protocolo reparatorio´”, reconoce Amanda.

@fotografoencampana

Burger Kings y McDonald´s

El trabajo con atención al público y la presión al interior de los locales, son dos elementos que complejizan las condiciones de trabajo. Claudia  Bustamante, presidenta del sindicato de McDonald’s dice que es heavy. Sobre todo, porque están expuestas a que los clientes les puedan decir cosas cuando “sacan los pedidos”.

Lamenta, de todas maneras, que el acoso también se dé entre propios compañeros porque también recuerda casos de hostigamientos a la privacidad de compañeras. De todos modos, cree que los protocolos que existen son revictimizantes y vuelven a exponer a las personas que sufrieron estas situaciones.

En el caso de Burger King, el reglamento interno señala en tres artículos que la empresa debe garantizar a sus trabajadores desempeñarse en un espacio digno y que se sancionará cualquier trato degradante y que pudiesen afectar la integridad física y psíquica. Luego, detalla las etapas del proceso de investigación interna y las sanciones que llegan al despido del trabajador implicado.

Sobre esto, la presidenta del sindicato de la multinacional, Kelly Cerda, dice que son muy burocráticos. “Por ejemplo, van te investigan, te toman testimonios. Puede pasar mucho tiempo o, a veces, ni siquiera te toman en cuenta porque van a hablar con el jefe, él les dice que no es tan así y ni siquiera entrevistan a la persona”, cuenta.

/Claudia Bustamante, Kelly Cerda, Amanda Mutizabal.

Sobreexpuestas

La investigadora de Fundación Sol, Andrea Sato, señala a El Desconcierto que hay varios elementos de entender a la hora de hablar de acoso laboral y sexual en estos espacios laborales.

En primer lugar, es que se da en espacios en que las características de las víctimas son de jerarquías menores que las personas abusadoras. “Es población principalmente joven, muchas veces son sus primeros empleos, mayoritariamente mujeres y hoy se ve que hay una gran población migrante que está accediendo a estos empleos. Estas características del sector tienen en común es que hay bastante desconocimiento sobre las regulaciones laborales”, explica.

Otro dato que agrega es que, en general, son personas de baja calificación laboral o en el caso de las personas migrantes que están esperando sus visas de trabajo o esperando normalizar sus documentos. Todo esto genera que sea un espacio propicio para que sufran acoso laboral o sexual y que se puedan repetir estas conductas de violencia hacia las trabajadoras.

En términos de prácticas sindicales, de estas tres empresas, Starbucks ha sido condenada en cuatro ocasiones por violación a los derechos sindicales y la justicia ha ordenado pagar cuantiosas multas. En 2019 fue multada por quinta vez por un despido injustificado y conducta antisindical, figurando como la multinacional más multada por causas contrarias a las y los trabajadores.

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