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Muere Carlos Renchi, uno de los más antiguos Kawésqar y uno de los últimos hablantes de su lengua

Por: El Desconcierto | Publicado: 23.03.2020
Muere Carlos Renchi, uno de los más antiguos Kawésqar y uno de los últimos hablantes de su lengua |
Renchi falleció con más de 100 años de edad, por lo que vivió en carne propia los cambios sociales y culturales del último centenario, desde la perspectiva de un pueblo víctima del genocidio y de la «evangelización» de los colonos.

Con más de 100 años y producto de una neumonía, murió el pasado jueves Carlos Renchi Sotomayor, uno de los pocos Kawésqar que iba quedando en Puerto Natales y uno de los escasos hablantes de su lengua autóctona.

Renchi fue un gran luchador contra las injusticias del Estado chileno; y según sus cercanos nunca entendió por completo la poca empatía con su gente, ya que venía de otra cultura, una que cree en el “CÂS”, que es una especie de trueque pensando siempre en la comunidad antes que el individuo. 

Nacido a principios del decenio pasado, le tocó vivir desde muy cerca la represión de los colonos a su comunidad. Incluso ver cómo a muchos, los hacían esclavos

Renchi nació en la zona de los canales en la región del fin del mundo y era uno de los pocos hablantes de la lengua Kawésqar que van quedando, y por lo mismo deja un gran vacío tanto en el aspecto cultural como emocional. 

Sus restos fueron entregados a su hija, María Luisa Renchi Navarino, quien realizó un velatorio en la sede vecinal de la población Octavio Castro, para posteriormente trasladar a su padre a Punta Arenas donde será cremado. Luego, sus cenizas retornarán a Puerto Edén, pueblo en el que viven alrededor de 80 personas, pero donde se pueden encontrar una de las comunidades más grandes de Kawésqar. 

Su hija, al describirlo, señaló que “él vivió con mucho rencor e impotencia en su corazón. Siempre reclamó contra las injusticias del sistema, el Estado, la burocracia y las autoridades. No podía entender por qué la gente era tan egoísta, tan poco empática con los Kawésqar”.

Sobre su vida, agregó que «mí padre, así como muchos Kawésqar, hombres que trabajaban con dueños de lanchas, no tuvo la oportunidad de leer ni escribir, por lo mismo siempre fue engañado, por sus patrones, a los cuales les trabajaba año entero por un par de víveres, como era muy responsable y bueno para trabajar, siempre bien dispuesto, abusaban de aquello, hasta que su salud se deterioró siendo muy joven, una enfermedad pulmonar, enriqueciendo a sus patrones, nunca recibió un sueldo digno». 

Respecto de la oposición de cosmovisiones que le tocó vivir a su padre, Renchi Navarino sostuvo que «nuestra gente viene de una cultura que se vivía la dicha de vivir disfrutando de las riquezas de los alimentos, que se obtienen del mar, y de tierra, frutas, aves, animales, mariscos. Hoy todo se obtiene mediante el poder del dinero, pesos, billetes, ese cambio hasta el día de hoy, lo encontraba muy abusivo e inhumano. Se sufre pobreza y hambre, así es el mundo de hoy en que todo está marcado con este material, la marca de nuestra esclavitud, de todas las personas en general».

«Yo alcancé a navegar con mi padre y tuve la suerte de conocer nuestra cultura de navegación«, afirmó además Renchi Navarino, agregando que «se han cometido muchos errores de parte del Estado Chileno hacia nuestra cultura preexistente» y que «no existe reconocimiento de genocidio para nuestro pueblo y tampoco existe alguna acción de reparación para sus miembros, pero continúa el asistencialismo, lo que nos aleja de ser sujetos de derecho». 

Respecto de las demandas históricas del pueblo Kawésqar, la hija de Carlos Renchi planteó que «nos gustaría concretar nuestras aspiraciones como Kawésqar y disfrutar de un buen morir, que a los ancianos se les otorguen todas la garantías de una vida digna, y a nuestros niños la oportunidad de desarrollarse para que sean personas adultas con sabiduría Kawèsqar. Si esto fuera así estaríamos más preocupados de crear cultura, que de tratar de sobrevivir en este sistema que se aleja de todo pensamiento Kawésqar». 

«No queremos ser tesoros humanos vivos, queremos ser humanos con vida digna, que se nos haga efectivo el buen vivir, que no nos usen solo para la foto», concluyó. 

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