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Presidenta del TC afirma que antes de su llegada al organismo había «un negocio de búsqueda de tiempo para dilatar juicios»

Por: El Desconcierto | Publicado: 19.04.2020
Presidenta del TC afirma que antes de su llegada al organismo había «un negocio de búsqueda de tiempo para dilatar juicios» María Luisa Brahm | Fotografía de Agencia Uno
«Antes de que yo llegara, había causas detenidas por mucho tiempo y eso llevó a una situación que, yo diría, estuvo al límite de la corrupción», declaró en una entrevista la presidenta del Tribunal Constitucional María Luisa Brahm.

La presidenta del Tribunal Constitucional, María Luisa Brahm, habló con el diario La Tercera sobre su gestión a cargo del organismo, y de cómo ha tenido que lidiar con los problemas que habían al interior de la institución antes de su llegada, los que, para la magistrada, estaban prácticamente «al límite» de la corrupción.

«Yo creo que el desprestigio del TC se ha debido básicamente a los malos resultados en el cumplimiento de sus funciones. Me parece que de un tribunal boutique que veía 150 causas en un año, se transformó en un tribunal masivo y no supo adaptarse. ¿Qué produjo eso? Un gran atochamiento de causas, mucha demora no solamente en la tramitación, en la dictación de sentencias, suspensión de causas base y eso generó todo tipo de dificultades», explicó Brahm al medio.

Esa demora, sobre todo en casos de DD.HH., fue una crítica constante que se le hizo al TC, y la cual emanó en una oportunidad desde la Corte Suprema.

«Estoy totalmente de acuerdo con esa crítica del Poder Judicial. Hubo varios años anteriores a que yo asumiera en que se produjo una tramitación muy lenta de las causas, con el incumplimiento legal de los plazos para dictarse sentencia, causas que pasaban dos años de tramitación, dependiendo, además del caso, había una selección de la sala a la que iban, había poco rigor y se veían muy pocas causas», señaló la presidenta del TC.

«Cuando llegué a la presidencia había causas que llevaban más de ocho meses en que no había pasado nada con ellas, estaban en una especie de limbo. Estaban listas y no se veían. Eso produjo mucho malestar no solamente entre las partes, sino que también en los tribunales, porque cuando un requerimiento entra al TC se produce la mayoría de las veces la suspensión de la causa de base. Antes de que yo llegara, había causas detenidas por mucho tiempo y eso llevó a una situación que, yo diría, estuvo al límite de la corrupción«, declaró.

Así también, Brahm afirmó que una vez le tocó leer un contrato en que un abogado cobraba a su cliente por el tiempo que le tenía suspendida su causa en el TC. Para la abogada, esta excesiva demora en la vista de las causas empezó a generar «un negocio de búsqueda de tiempo para dilatar juicios«, y que subsistía gracias a que en el tribunal encontraban tiempo. «Sí, lo encontraban. Era propicio para eso», agrega.

«¿Eso pasó en la era de su antecesor, Iván Aróstica?», le preguntó el entrevistador.

«Quien decidía y proponía qué causa se ve en el pleno es el presidente del tribunal«, replicó Brahm.

Por último, la legista reiteró estar de acuerdo con la critica que hizo la Corte Suprema al organismo que ella dirige actualmente. «Imagine que se trataba de causas que ya de por sí habían demorado muchos años en su tramitación en el sistema penal antiguo y que solo eran vistas por una sala del TC que la suspendían por mucho tiempo, que dilataban su tramitación y que una vez se veían tampoco se dictaban las sentencias. La situación era muy compleja, lo que nos dijo Brito fue duro, pero súper merecido», concluyó.

 

 

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