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Estudio evidencia la discriminación a la que se enfrenta la comunidad LGBTIQ+ en el trabajo

Por: Talía Llanos Chacón | Publicado: 15.06.2021
Estudio evidencia la discriminación a la que se enfrenta la comunidad LGBTIQ+ en el trabajo Orgullo LGBTIQ+ | Agencia Uno
“Cada una de las identidades es discriminada de distinta manera, y lo que descubrimos en el trabajo es que más que por orientación sexual, se discrimina por identidad de género. Es decir, las mujeres que son más ‘masculinas’ por decirlo de alguna forma, van a ser más discriminadas, y los varones que son más ‘femeninos’ van a ser más discriminados. Definitivamente, quienes no tienen acceso al trabajo, son las compañeras trans mujeres”, señaló a El Desconcierto la directora y encargada laboral de MUMS, una de las organizaciones autoras de este estudio, que desarrollará un taller online este miércoles para analizar sus resultados.

Desde el Movimiento por la Diversidad Sexual y de Género (MUMS) y el Sindicato Luis Gauthier, entregaron los resultados del Estudio de la Situación Sociolaboral de la Población LGBTIQ+ en Chile 2020, a través del cual buscaron dilucidar cuál es la realidad de las personas queer al momento de desarrollarse laboralmente.

La investigación, elaborada con el auspicio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Chile y el patrocinio de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), tuvo como objetivo principal “conocer y analizar el estado de la situación sociolaboral de las personas autodefinidas como LGBTIQA+ mayores de 18 años en Chile”.

De acuerdo con Tatiana Rojas, directora y encargada laboral de MUMS, la idea de hacer este  estudio sobre la situación profesional de la comunidad LGBTIQ+ estuvo entre dos y tres años en conversación, y finalmente se consolidó por la pandemia del COVID-19.

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Según indicó Rojas a El Desconcierto, esta investigación “parte de la relación que tiene MUMS con el sindicato de gays, lesbianas y bisexuales, y de vernos más allá de los derechos civiles, completamente más allá del matrimonio igualitario”.

“Uno de los problemas que nosotros intuíamos o veíamos en la vida diaria es que el acceso al trabajo, y la dificultad para mantenerse en el trabajo de la población LGBT es algo que no está visto, pero es algo que define la vida de las personas. Entonces, en conversaciones con OIT y el Sindicato Luis Gauthier, veníamos hace tiempo queriendo hacer este estudio, así que el año pasado en pandemia se dio justamente que la crisis nos hace pensar que ya era tiempo de hacerlo”, explicó.

Primero, se le preguntó a las y los encuestados sobre su nivel educacional, estatus laboral, seguridad social, nivel de ingresos y otros factores sociodemográficos. Tras esto, se hizo una comparación entre sus identidades de género, orientación sexual, y las situaciones discriminatorias a las que se han enfrentado en el ámbito laboral.

Dentro de la población encuestada, se identificaron mayoritariamente como hombres cisgénero (46,1%); mujeres cisgénero (35,3%); mujeres transgénero (4,8%) y hombres transgénero (2,6%).

Educación y empleabilidad

Asimismo, 9,6% se reconoce como género no binario; es decir, no comparten la dicotomía hombre-mujer, y prefieren no declarar definición al respecto, aunque según el análisis, ello no es obstáculo para dar cuenta de su masculinidad y/o femineidad. Por otro lado, parte de la población encuestada se reconoce como perteneciente a algún pueblo originario (17,8%). Dentro de esa cifra 72,1% se declara perteneciente al pueblo mapuche.

Sobre cómo se sitúan dentro del espectro entre masculinidad y femineidad, las respuestas establecen que la gran mayoría no se reconoce en los extremos de la escala, sino, más bien en un nivel intermedio más o menos equilibrado.

Adicionalmente, la población estudiada muestra un alto nivel de educación formal. Solo 0,5% no ha terminado la educación básica; mientras que el 39,4% de las personas tiene educación superior completa, y 24,5% dispone de estudios de posgrado.

En relación a la situación laboral, las personas encuestadas respondieron mayoritariamente que contaban con contrato de trabajo; es decir, 60% de ellas se encuentra formalizada. Mientras que el 40% declara no tener una relación laboral bajo régimen contractual.

Según el estudio, las mujeres cisgénero mayoritariamente están formalizadas con contrato laboral (62,1%), del mismo modo que los hombres cisgénero (68,2%). En cambio, las mujeres transgénero viven mayoritariamente en la informalidad laboral (79,3%), e igualmente los hombres transgénero (75%).

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Respecto a los resultados, Tatiana Rojas destaca tres ejes principales. “Primero, el acceso al trabajo, la posibilidad del acceso al trabajo, en el que no toda la población LGBTIQ+ es igualmente discriminada”.

“Cada una de las identidades es discriminada de distinta manera, y lo que descubrimos en el trabajo es que más que por orientación sexual, se discrimina por identidad de género. Es decir, las mujeres que son más ‘masculinas’ por decirlo de alguna forma, van a ser más discriminadas, y los varones que son más ‘femeninos’ van a ser más discriminados. Definitivamente, quienes no tienen acceso al trabajo, son las compañeras trans mujeres”, explicó.

Según la encuesta, un importante porcentaje de las mujeres cisgénero (37,9%) no tiene trabajo formal. Algunos comentarios entregados por las personas encuestadas señalan que ello podría deberse a la elección de no exponerse a las situaciones de violencia y discriminación. A diferencia de las mujeres transgénero que no tienen acceso al trabajo formal (31,8%), y que no tienen otra alternativa que “rebuscar” mecanismos de sobrevivencia informales.

Discriminación

En general, alrededor del 75% de las personas entrevistadas declararon no sentirse discriminadas en su entorno laboral y cerca del 90% señalan estar en desacuerdo con la segregación laboral o mantener su identidad u orientación “en el clóset”. Sin embargo, según detectaron las y los autores del estudio, de acuerdo con los comentarios y preguntas de respuesta abierta las personas encuestadas, efectivamente han sufrido situaciones de discriminación.

“Es probable que estas diferencias se deban a formas de agresión o autocensura que se han normalizado dentro de la población LGBTIQA+, así como también que, al no recibir castigo penal, estas acciones no sean leídas como discriminación o violencia, de forma similar a como dentro de la violencia de género, la violencia física se identifica como tal, pero esto cambia cuando se trata de violencia psicológica, económica, etc”, indica el análisis.

“De un lado, mientras las mujeres se muestran más masculinas mayor será la discriminación y, por el contrario, mientras más femenino es un hombre será más discriminado. Esto demuestra que el peso de los cánones de la hetero-norma son importantes a la hora de conseguir y mantener un trabajo”, agrega.

Lo anterior mantiene relación con la segunda área destacada por Tatiana Rojas, respecto a quienes discriminan dentro del trabajo, o cómo la gente vive su trabajo formal. “Allí, descubrimos que más allá de las políticas generales de las empresas ‘gay friendly’, hay una discriminación por parte de los pares y de las jefaturas inmediatas. Es un problema cultural”, comentó.

Resistencia a denunciar

Por otro lado, se observó en el estudio que si bien existe casi 19,9% de personas que han sido discriminadas por su identidad de género u orientación sexual, solo el 26,7% de ellas finalmente presenta algún tipo de denuncia.

Entre quienes denuncian, el organismo más utilizado es la Inspección del Trabajo, con 40%, seguido con 17% por el sindicato, y en menor medida, 14% recurre a su jefatura directa.

Las situaciones que más se repiten al denunciar son el maltrato físico y psicológico, la discriminación por orientación sexual y el acoso laboral, sumando en total más del 70% de los motivos de denuncia. En la investigación destacan que, dada la legislación vigente, el despido injustificado, que ocupa 9,9% de los motivos de denuncia, también podría formar parte de alguna de estas tres causales precedentes.

Para quienes denunciaron, alrededor del 26% de las situaciones derivó en un despido, se haya resuelto el problema o no. A su vez, “para el 50% de las personas que denunciaron, su caso se resolvió parcialmente o, peor, no ha sido resuelto aún”. Asimismo, entre quienes han sufrido discriminación, para 44% de las personas esta situación ha sucedido más de una vez.

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Esta es parte de la tercera dimensión destacada por la directora de MUMS: “aún cuando las personas tengan interés en denunciar la discriminación en el trabajo, no hay normas claras. No hay normas que defiendan o que eviten la discriminación, o que permitan, de alguna forma, defenderse. Por lo tanto, las personas deciden migrar o no trabajar formalmente y prefieren el autoempleo”, explicó Rojas.

Revisa aquí el estudio completo:

Con el fin de analizar y resolver las falencias que descubrió la investigación, los mencionados organismos, en conjunto con el Comité Subregional del conosur de la Internacional de Servicios Públicos y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) de Chile, desarrollarán un taller online este miércoles 16 de junio.

De acuerdo con Tatiana Rojas, este seminario que se desarrollará durante tres horas a través de la plataforma Zoom, tendrá especial relación con esta tercera área, en lo respectivo a los procesos de denuncias por situaciones discriminatorias en contra de la comunidad LGBTIQ+.

“La idea de este taller es trabajar con les dirigentes sindicales para empezar a ver, o que salga un razonamiento, estudio o análisis desde los sindicatos, para empezar a resolver este problema, para que los sindicatos se hagan cargo de este problema”, señaló Rojas, enfatizando en que “no es que los sindicatos tengan mala intención, sino que no se conoce”.

“La idea es poder visibilizarlo, y empezar con les dirigentes a trabajar el tema. No solo con les dirigentes de la comunidad LGBTIQ+, sino con los dirigentes del sindicato, ya que debiera ser para todes”, cerró la encargada laboral de MUMS. Las y los organizadores dispusieron del siguiente enlace para las inscripciones en el taller.

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