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Sonia Ulloa, comerciante y pobladora de Lo Hermida a la Constituyente: “Hay que devolver las cosas fundamentales a nuestros territorios”

Por: Natalia Figueroa | Publicado: 11.01.2021
Sonia Ulloa, comerciante y pobladora de Lo Hermida a la Constituyente: “Hay que devolver las cosas fundamentales a nuestros territorios” |
Ha sido comerciante por más de 20 años en Lo Hermida, en Peñalolén, fundadora de organizaciones por los derechos de personas en situación de discapacidad, ha activado redes en el mundo sindical y tiene una historia familiar que la vincula al pueblo mapuche. Sonia hoy busca ocupar un puesto en la Convención Constitucional por el distrito 11, después de intensas semanas para lograr el patrocinio de su candidatura. Aquí profundiza sobre la necesidad de cambiar los paradigmas de la política tradicional, de la visión comunitaria y de restablecer la educación cívica.

Hace más de 20 años, Sonia Ulloa (47) fue una de las fundadoras de la primera agrupación de personas adultas en situación de discapacidad de Peñalolén. Ella fue diagnosticada con una enfermedad que atacó sus extremidades derechas y que por años le generó complejidades para desplazarse. “Fue una enfermedad generada por una negligencia intrahospitalaria, una infección. No se pudo hacer mucho, fueron problemas para mi mamá porque nunca le dieron ninguna indicación», recuerda de esos tiempos. Tras una intervención ahora puede moverse con total autonomía.

Sus abuelos eran mapuche, pero las siguientes generaciones de la familia no hablaron mapudungun. Lo veían como un factor de discriminación en la ciudad. Sonia, sin embargo, reconoce sus raíces y ve en la defensa territorial del pueblo originario varios factores en común de su propia lucha personal. Así es como se ha desempeñado en diversos ámbitos, dentro de organizaciones de base, en el mundo sindical, y se especializó con un diplomado en la Universidad Alberto Hurtado de organizaciones sindicales.

Ha sido un proceso que, de todos modos, no ha estado libre de momentos grises, donde sentirse discriminada en espacios públicos ha sido, a la vez, el impulso para interesarse en la política comunitaria y hoy decidir postular por un cupo a la Convención Constituyente por el distrito 11 (Las Condes, Vitacura, Lo Barnechea, La Reina, Peñalolén). “Derribar las barreras arquitectónicas y sociales para mí fue fundamental porque me impulsó a seguir adelante en mi vida personal”, explica.

-¿En qué momento decidiste ir a la Constituyente?

Fue posterior a las votaciones del 25 de octubre por unas amigas que me dijeron que podía estar ahí. “Eres mapuche, tienes una discapacidad y un negocio, sabes harto y puedes ser un buen aporte”, me dijeron. Yo pensaba al comienzo que debían ser personas más instruidas en el tema, como abogados, científicos, pero mis amigas y mi familia me fueron diciendo que podía aportar desde mis conocimientos. No lo creía hasta que en un momento dije que ya, démosle, y contacté a una amiga de una organización y le dije que quería presentarme, también a mis vecinos, que son mis clientes y con quienes trabajamos para actividades de niños y niñas. Ellos me decían que sí. Eran personas que también activaron ollas comunas durante la pandemia, muchos compraban canastas para ayudarnos a nosotros y a los vecinos. Así se activó la economía entre todos. Todo esto me motivó.

-Vas como independiente, ¿qué redes se han acercado a darte apoyo?

Sí, voy como independiente y ahora estamos viendo con otros cinco candidatos la posibilidad de conformar una lista única independiente. Hasta ahora seguimos viendo el patrocinio. En un principio, se acercaron unas redes del Concejo Comunal por la Discapacidad de Peñalolén y, finalmente, dijeron que iban a ir por otra persona. Por otro lado, la junta de vecinos ya estaba comprometida con otra candidatura, así que fueron organizaciones de base y con apoyo de vecinos y vecinos y las familias que estamos trabajando en conjunto para impulsar la candidatura.

-Y, ¿qué propuestas te interesa impulsar a ti?

Me interesa mucho el tema de la discapacidad, generar cambios visibles que se incorporen a través de la convivencia. El diario convivir nos lleva a un aprendizaje mucho más profundo y hace tomar conciencia de las personas. Las personas que tenemos distintos grados de discapacidad, o que sean mapuche, de la diversidad sexual, que no estamos en cargos públicos es importante que ahora sí lo estén para poder hacerlo visible y transformar el diario vivir.

También propiciar la convivencia en los propios colegios porque no hay un trabajo funcional que se desarrolle desde la niñez con personas con distintas capacidades. Están los niños con problemas de desplazamiento físico y no se adecua el espacio correctamente. Entonces, no se han implementado ni en lo administrativo ni en lo estructural las condiciones para la discapacidad. Si existiera esa relación desde temprana edad, luego sería mucho más fácil el ingreso al mundo laboral, en el político y social. Estarían acostumbrados a convivir, sin esa idea de la «caridad».

Organización de Discapacidad de Peñalolén

– De la experiencia que me has contado, el trabajo territorial como pobladora, ¿alimenta una idea distinta de la distribución del poder en los procesos políticos?

Sí, por supuesto, porque creo que, en el gobierno, el Presidente eligió de su misma cuadra a los ministros (se ríe). Creo que en los ministerios hay personas que no están aptas para sus cargos y nosotros como pobladoras y pobladores sí tenemos que aportar: la experiencia de la calle, de vida en nuestros territorios, las decisiones laborales, el mundo empresarial, las deficiencias que tenemos en nuestras previsiones, nosotros lo vivimos día a día. Creo que es fundamental estar en esos debates porque si va gente que puede ganar con la derecha, como analistas, economistas, abogados, bueno, entonces, también tiene que estar representado el mundo social y laboral. Somos la clase obrera y hace mucho rato que no estamos en mesas de diálogo y este es una oportunidad histórica para que estemos.

-En los cambios de paradigmas de la política, ¿cómo crees que deba pensarse para el futuro?

Lo primero es que tenemos que continuar en un espacio de respeto mutuo, que sea horizontal. También con la voluntad de terminar con la corrupción, con que las instituciones cumplan su rol de fiscalizar a esas empresas que están haciendo mierda al medioambiente, nuestros recursos naturales. Creo que, si no existe un cambio ahora, entonces, ¿cuándo va a ser? Hay que generarlo. Esto tiene que activar hacia abajo y arriba, con respeto, mirándonos a la cara, donde desarrollemos el diálogo, y también diciéndole al mundo empresarial cómo estamos nosotros ahora como sociedad.

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Pandemia en Lo Hermida

Por más de 20 años, Sonia y su familia se han dedicado al rubro del comercio en Lo Hermida, que les ha permitido tener múltiples redes vecinales, pero, sobre todo, seguirle el pulso al diario vivir. Por momentos se ha tornado complejo, como pasó en los meses de pandemia, donde tuvieron que poner a prueba toda la experiencia adquirida para hacer un sistema de abastecimiento comunitario. De eso, sacan cuentas alegres.

-¿Cómo te afectó la pandemia?

Bueno, primero fue la psicosis, emocionalmente estábamos bien enfermos, salimos mal con esto, las familias y los vecinos y vecinas. El tema del encierro nos golpeó fuerte, sobre todo, a los niños que estuvieran encerrados, sin poder ir a clases, no dejábamos tranquilos a los profesores. Como papás tampoco estábamos preparados para enseñarles. Nos dimos cuenta que vivimos en la precariedad social porque al ser tan trabajólicos ni siquiera conocemos a nuestros hijos. Otro punto, ya desde el comercio, afectó porque la gente al no estar con trabajo por los despidos, se vio impactada en los ingresos, aunque a algunos les siguieron pagando sueldos, en un momento eso terminó. Ahí fue cuando levantar ollas comunas ayudó bastante a la gente.

-La respuesta desde los territorios fue solidarizar. ¿De qué manera participaste en Lo Hermida?

Mira, soy bastante conocida en redes, sobre todo en Facebook, entonces, por ahí me mandaban mensajes los que tenían tales recursos para aportar. Nosotros íbamos a Lo Valledor y comprábamos sacos de papas que después entregábamos a las ollas comunes, y generábamos nexos. Se articularon cajas con mercadería que las compraba la junta de vecinos, teníamos por WhatsApp a las personas que tenían mayores necesidades y se le fueron facilitando los alimentos.

Ser comerciante nos ayudaba a detectar este tipo de necesidades. La solidaridad entre vecinos también, por ejemplo, gente que recibía cajas Junaeb y dejaban ciertos productos para otras personas que les sirvieran, hicimos trueques. Dentro de las cosas positivas que nos ha ido dejando la pandemia ha sido trabajar como red.

Actividad en Lo Hemida

Transformar el territorio

Las primeras gestiones de Sonia estuvieron asociadas a las parroquias de Lo Hermida donde se concentraba el trabajo social en el territorio. Luego, se conformaron otras organizaciones que buscaban dar soluciones a las necesidades más próximas de las y los vecinos, como seguridad ciudadana, integración de niños y adultos mayores, mayor participación en la toma de decisiones a nivel comunal.

-Formas parte del comité de seguridad de la villa. ¿Qué se ha discutido ahí?

Ahí nos unimos con mi hermana a este grupo, que es pequeño de vecinas y vecinas, y preguntamos qué aporte podíamos hacer. Ellos postulan a proyectos municipales de áreas verdes. Es un comité de seguridad, pero también cumple otras funciones. Nos pusimos de acuerdo para organizar el Día del Niño y nos pusimos a ver el enfoque que queríamos darle a esto. Empezamos a observar que los niños y adultos mayores necesitaban mayor atención, así hemos hecho actividades para Navidad, días de teatro, talleres de estudio, como de inglés, de teatro, artes manuales, yo hice uno matemático de tipo Montessori, con precariedades, claro, pero que dio resultado.

Sonia en actividad para niñas y niños

-En términos de seguridad, ¿qué iniciativas has recogido que te gustaría plantear en la Constituyente?

El tema de la educación y de la participación ciudadana es muy importante. La gente no tiene educación cívica y ha costado un mundo encontrar patrocinios porque dicen ‘para qué votar si vamos a quedar lo mismo’. Hay que cambiar esos paradigmas que ha ha provocado la clase política. Es fundamental partir por la educación que vuelva al Estado, que también se cambie el Estado subsidiario. Hay que devolver las cosas fundamentales a nuestros territorios, y es fundamental que las personas participen.

-Dentro de eso, ¿está garantizar espacios libres de violencia para mujeres y niñas y también de violencia policial?

Ese tema no lo hemos tocado realmente. Tenemos temas de droga y alcoholismo en el sector, como en la plaza donde se han tomado ciertos sectores y cada cierto tiempo hay violencia intrafamiliar. Se han hecho acciones, pero sin buenos resultados. Te vas dando cuenta en las situaciones familiares en el camino, pero puede que esté muy oculto, no lo hemos tocado, pero me parece muy relevante. Lo que sí hemos hecho, en el caso de la pandemia, es activar una red a través de WhatsApp de números en caso que las mujeres fueran violentadas, para que lo hicieran sin miedo.

-Me comentaste sobre la necesidad de contar con salud mental de calidad. ¿Cuál ha sido tu experiencia personal o de quienes convives?

Es muy relevante contar con buena salud mental porque, imagínate, en esta manzana que vivimos se han suicidado cinco jóvenes, hombres; también por la violencia hacia la mujer. Creo que hay bastantes trastornos en nuestra sociedad, déficit atencional o el que nos recarguemos de trabajo para pagar todo lo que esta economía neoliberal nos enseña, a ser tan consumistas, y eso te lleva a trabajar más. La ausencia de padres en las casas también porque los niños no crecen tan sanos y así vamos acarreando trastornos emocionales.

Chile es uno de los países que tiene más alta la tasa de suicidios, según estuve leyendo porque mi abuelo también se suicidó [Anualmente en Chile 1.800 personas se suicidan y por cada uno de ellos, alrededor de 20 realizan un intento suicida, fuente Minsal 2019]. No es normal que haya tanto suicidio. El caso de los femicidios, nos ponemos a pensar qué tratamientos hay para los hombres que matan a las mujeres o para las personas que maltratan a los niños. Debe existir una salud más integral para que la gente no se llene de remedios, alcohol. Tenemos que fortalecer la educación mental para prevenir la violencia.

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