Opinión

El racismo mata

Por: María Emilia Tijoux | Publicado: 07.10.2017
El racismo mata joane |
Y en la velatón dedicada hace unos días a Joane Florvil un chico haitiano decía: “¿Cuántas velatones más vamos a organizar? Ya tuvimos muchos haitianos agobiados, quemados en los trabajos. ¿Cuántos más? ¿Cuántas velatones más? Unos meses atrás Joane Florvil estuvo acá, en una velatón. Unos meses atrás estuvo acá, ¿a quién entonces le toca? ¿A mí? ¿Cuándo van a hacer la mía? ¿Cuándo va a ser la mía? Hace unos meses atrás, ella estuvo acá, ahora estamos presenciando la velatón de ella.

Este día 6 de octubre debería ser consignado como el día de la lucha contra el racismo. Cuando un niño colombiano nace en una calle de Renca y luego muere en la misma calle a causa de la indolencia, lo justificaría plenamente. Se habla de un taxista que debido al trabajo de parto no quiso ensuciar su auto y que ello lo condujo a dejar abandonada a la madre, se dice que luego huyó del lugar, se dice que la policía lo busca y que la gente está choqueada, se dice que se trata de algo terrible.

Pero lo que se dice menos es que hace mucho tiempo la sociedad chilena desprecia, insulta, golpea y confiesa el deseo de matar a inmigrantes. Basta con leer los comentarios de las redes sociales y detenerse en el odio que destilan las frases de múltiples foros de mujeres y hombres chilenos (que incluso entregan su nombre y apellidos) contra otros hombres y mujeres que han venido a Chile buscando trabajo, acogida y comprensión. La muerte de un recién nacido en la comuna de Renca no es una muerte cualquiera. Es un verdadero asesinato cometido por quienes niegan la humanidad a otros que consideran como seres humanos menos valiosos, menos comparables a los nacionales. Y como no. Cuando Chile se presenta al mundo como país exitoso, económicamente estable y políticamente seguro.

Hace unos días moría Joane Florvil después de haber sido incomprendida, maltratada, detenida y esposada sin que se le hubiese dado un trato humano. Se le arrebató a su hija y se la puso “bajo la protección de SENAME”. Lentamente aparecen las explicaciones sobre lo ocurrido, pero es demasiado tarde. Lamentablemente, la Plaza de Armas ha comenzado  ser lugar de velatones de inmigrantes.

Y en la velatón dedicada hace unos días a Joane Florvil un chico haitiano decía: “¿Cuántas velatones más vamos a organizar? Ya tuvimos muchos haitianos agobiados, quemados en los trabajos. ¿Cuántos más? ¿Cuántas velatones más? Unos meses atrás Joane Florvil estuvo acá, en una velatón. Unos meses atrás estuvo acá, ¿a quién entonces le toca? ¿A mí? ¿Cuándo van a hacer la mía? ¿Cuándo va a ser la mía? Hace unos meses atrás, ella estuvo acá, ahora estamos presenciando la velatón de ella. Yo creo que merecemos una explicación de lo que ha sucedido. Porque una mujer no es una haitiana, tampoco una migrante. Es una mujer que salió de su casa pensando que iba a volver y ya estamos haciendo una velatón. Yo creo que merece una explicación”.

 El niño muerto en una calle de Renca al nacer puede marcar tal vez el inicio de una reflexión respecto a quiénes y cómo somos, pero sobre todo de lo que tendremos que decir a su madre, a su padre, que probablemente vieron en Chile el lugar donde podrían construir sus existencias.

María Emilia Tijoux